De Roma con Amor (To Rome With Love, Allen, 2012)

Woody Allen se ha dedicado hacer una película por año, y aunque la última (Midnight in Paris (2011))se convirtió en un clásico, esta cinta decae abismalmente. To Rome with Love se mueve en la farsa, tan bien manejada en anteriores trabajos de Allen, sin embargo, aquí se siente ligera, como si la cinta hubiera sido escrita en un día y se grabara así, se siente, al vapor.

La película tiene dos hilos conductores, el primero aparte de ser evidente, Roma, se convierte en un personaje más, observador y participante de las acciones de los personajes. No es sólo un background es un agente que permite que los personajes se muevan como satélites dándole majestuosidad en su goce visual. El otro hilo conductor son las fantasías, todos los personajes viven sus fantasías y sufren en ellas. La farsa es un género que permite que lo irreal suceda en lo real y que nos permita introducirnos en acciones completamente inverosímiles pero vamos, todo puede suceder, y está completamente permitido. Las fantasías cobran vida y dominan a sus personajes.

Yo hubiera esperado que el creador tomara un ligero respiro y que cuidara más los detalles de la cinta: que los personajes tuvieran más redondez, y que algunas situaciones quedaran difusas. Tal vez eso hubiera hecho de esta cinta otro deleite. Ciertamente el creador tiene una aparente constancia, de tres cintas que graba últimamente, una es muy buena, otra es buena y otra es olvidable. Esta a pesar de su disfrute, al poco rato, se desvanece en nuestros recuerdos.

* * * / 5

Nunca me abandones.

Hablamos de una cinta que te deja al final con el estómago vacío. Así de simple. Tuve el error de menospreciarla y me retracto, que aunque tiene un ritmo parsimonioso su encanto está en el drama interno que rodean a los personajes principales. Carey Mulligan siempre cumplidora, destaca por ser el ápice de un triángulo amoroso. Keira Knightley aprovecha que no es la protagonista del film para lucir en un personaje secundario completamente diferente a todos los personajes que se le han visto, como una chica envidiosa y manipuladora mueve los hilos de este drama; Y entre las dos, Andrew Garfield se mueve con un personaje más tímido y tal vez por eso, opacado ante las dos actrices.

Mark Romanek muestra un drama en el que los personajes no tienen salidas a sus predicamentos, son personajes que fueron creados y que tienen un destino marcado, pero que dentro de ese camino a seguir ellos viven con los dilemas de aceptarse como lo que son, y vivir desarrollando sentimientos. Una fábula distópica en la que se nos narra un pasado alternativo en el que las fronteras de la ciencia no están delimitadas por la ética, sino por la matemática del bien mayor. Si bien básicamente es un drama romántico, un triángulo amoroso que sirve de excusa para hablar sobre la importancia de amar y el tiempo que se nos concede para hacerlo, su fin no es otro que el exponer la auténtica naturaleza de unas criaturas que son tan humanas como cualquier persona “normal”; de la nula diferencia que puede haber entre aquello “artificial” cultivado con un único propósito y nosotros mismos, hombres y mujeres que regimos y decidimos sobre nuestras propias vidas.

Es “Never Let Me Go” una obra que se cocina a fuego lento, concediendo valor a los silencios y a la capacidad de observación. Su sensacional fotografía y una melancólica banda sonora contribuyen a crear una ambientación casi de cuento de hadas. Y como en todas estas historias, nada es lo que parece

* * * 1/2 / 5

Sin Límites: El vivir intoxicado te hace inteligente.. ¿será?

¿En serio se necesita una droga para ser feliz, inteligente y funcional en la vida? Pues esta película se encarga de convencerte de que sí.  Eddie Morra (Bradley Cooper), un hombre que está a punto de tocar fondo con su vida descubre una droga que potenciará su cerebro a límites inimaginables. No voy a negar que la cinta es entretenida por que vaya que lo es, la cinta funciona, sin embargo, te deja ese sabor de que estás viendo una oda a la farmacodependencia.

Partiendo de este argumento como base, se consigue una propuesta que llama al espectador y le lleva de la mano con bastante soltura logrando entretener correctamente y crear situaciones que te hacen pensar. Todo bien hasta llegada la mitad de la película, cuando en un determinado punto en el que la trama pierde su ritmo y los diálogos comienzan a flojear.

Una lástima porque parte de una premisa que, bien desarrollada, podría haber tenido un mayor calado. Muchos artistas han desarrollado parte de su obra bajo los efectos de algún tipo de estimulante (llámese droga, alcohol u otros), lo cual le da un plus de veracidad al tiempo que la hace interesante para analizar el proceso de creación, pero desgraciadamente, esto se deja de lado para adentrarse en un mar de aburridas incongruencias del tipo de cómo hacerse rico al instante, tramo donde interviene el que otrora fuera el mejor actor, ahora secundario de lujo, un Robert de Niro al que le va haciendo falta ya un papel de mayor relevancia.

Lo que parecía una interesante historia de cómo un hombre, abatido por una depresión brutal acepta al ingerir esta sustancia como una entrada a un aparente cielo, que se torna infierno (como la vida misma) desluce este conflicto para hacerse más algo atractivo a los ojos del público y dejarla como una película de acción más que de reflexión.  En fin, que es una película con algún que otro hallazgo visual y salpicado de un estilo videclipero de ágil banda sonora, pero al fin y al cabo, prescindible, con una molesta voz en off (que a ratos es bastante fastidiosa) y una trama llevadera hasta cierto punto en que, como el protagonista, despertamos y nos acordamos que no hemos tomado nuestra dosis de pastilla que nos haga ver las cosas de manera diferente, en este caso esta olvidable película.

Así el director de “El ilusionista” deja de la lado lo que sorprendió a muchos en aquella película y aquí lo muestra como un director ambicioso, que con una historia entretenida (a secas) deja que perdamos dos horas de nuestro tiempo con una mano en la cintura, a algunos les será entretenida, a muchos otros, insulsa como a mí. Pero para las chicas que adoren y quieran a Bradley Cooper (¿Qué pasó ayer?) aquí lo podrán gozar y admirar en su faceta de verse sucio hasta como un ejecutivo de la bolsa de valores. Una cinta que pude haber sido más certera si hubiera dejado de lado la espectacularidad por un efecto más reflexivo.

*** de 5

Amor por contrato (The Joneses)

Amor por Contrato

Los actores estadounidenses David Duchovny Demi Moore encarnan a una “pareja ideal” formada por necesidades publicitarias en la comedia dramática titulada Amor Por Contrato. Esta comedia independiente cuenta con el debut en la realización de Derrick Borte, quien también escribe el guión.

Duchovny es un padre de familia aparentemente normal que se muda a un suburbio estadounidense junto a su esposa (Demi Moore). Pero realmente la pareja forma parte de una estrategia publicitaria para promover artículos de lujo. Tras una crisis de Duchovny por sentir que vive en una mentira, Moore irá poco a poco enamorándose de su “marido de vista”.

Duchovny y a Moore los acompañan Amber HeardBen HollingsworthGary Cole; en una cinta que se estrenará este viernes en la capital. “Amor por Contrato” retoma la base de las películas sencillas y bien contadas. La química funciona, casi, como un producto. Resulta agradable y paisajista. Esta comedia nos viene a hablar sobre la superficialidad en la que vivimos pues a partir de que son una familia falsa introducen ciertos productos para vender conforme a su estilo de vida.

Sin duda que un argumento muy interesante. Sobre todo en la sociedad híper consumista en la que estamos inmersos. David Duchovny regresa al cine con Amor en contrato, justo tras seguir con su triunfal carrera en la pequeña pantalla con la serie Californication, nunca olvidaremos al señor Duchovny con su participación en “Los Expedientes Secretos X”.

También es grato ver que Demi Moore retome su carrera cinematográfica, Moore ha causado polémica por su relación con Ashton Kutcher, y se ha mantenido alejada de los medios. Recientemente participó en una cinta independiente. Es grato que está buscando proyectos que la mantengan en el gusto de la crítica.

La película tiene un argumento original, sin embargo, la premisa se diluye para ser condescendiente y romántica. Tiene un comienzo intrigante que engancha, el espectador tiene curiosidad por saber qué está pasando y la película dosifica muy bien las pistas. Lo malo es que la clave de la trama se descubre demasiado pronto y hasta llegar al desenlace el metraje se rellena con demasiadas anécdotas simpáticas pero sin mucho contenido ni objetivo.

La historia de amor entre los protagonistas avanza con tanta facilidad y está contada con tanta distancia que no resulta interesante; se podría haber sacado más jugo de esta sub-trama amorosa o haberla tratado como una lucha de sexos. Los cuatro personajes principales tienen gancho porque están bien interpretados y porque, además de sus apariencias, la película se preocupa por definir bien sus cualidades más elementales.

* * * 1/2  /5

Sin Ella

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¿De qué trata?: Gastón (Luis R. Guzmán) es un famoso productor que lleva la vida que todo hombre puede soñar: es exitoso, jóven, atractivo, adinerado y tiene una novia muy guapa, Alejandra (Paola Núñez). Sin embargo después de su divorcio con Carmen (Lola Dueñas) se da cuenta de que nada es para siempre y su vida da un giro de 180°, que lo obliga a enfrentar el amor real, su rol como padre de una hija adolescente; pero sobre todo a sí mismo.

La gran ventaja que tiene esta película es que es una historia sincera. No es un alarde de creatividad vanguardista y sin dejar el esquema de un filme comercial, es una cinta que ofrece un buen entretenimiento a partir de un drama cotidiano. Lo que para algunos directores hubiera sido un melodrama al uso, para Jorge Colon es una oportunidad para comprobar un talentoso punto de vista al proceso de valorar el presente a partir del pasado, al aceptar la importancia de la muerte de un ser querido. Un hecho que no afecta a una sola persona sino a todos los involucrados.

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Sin duda, es el mejor trabajo actoral de Luis R. Guzmán; nunca había transmitido tanto con una mirada y por primera vez, no lo siento sobreactuado como en algunas telenovelas, sino que ahora se siente natural y consciente de la trascendencia del personaje. Todos los personajes secundarios lucen desde un excéntrico Fernando Ciangherotti hasta un atinado Francisco Gattorno. Además el elenco infantil muy bien sincronizado y las féminas Zuria Vega, Paola Núñez y Lola Dueñas muy dueñas de sus personajes.

La naturalidad de esta película hace lucir Cansada de besar sapos como una cinta superficial, pues esta logra un avance brutal con los personajes, así mismo, la evolución narrativa de Jorge Colon es notable. Sin embargo, a la hora de ponerme técnico con la película siento que los personajes se quedan estancados en su línea de acción, tienen un camino definido desde el inicio de la cinta y lo llevan a cabo a donde tienen que llegar, pero no avanzan a más. Hay situaciones que se quedan estancadas como el hecho de no terminar de superar una muerte, que aunque no debe de ser considerado un defecto en la cinta, se siente como un cabo inconcluso en una revisión superficial. El personaje de Paola Núñez a pesar de tratar de ser apoyo del protagonista no se resuelve como un sostén del personaje principal y una buena resolución, al menos, más verosímil para aceptar un presente completo, hubiera sido integrarla a la dinámica familiar, en vez de que Gastón (Guzmán) la relegara como un obstáculo en su unión familiar.

Al grano: No es la gran película mexicana, pero es un producto honesto que se deja ver y que te deja con un buen sabor de boca. Al final de cuentas se necesita una cinta comercial con estas magnitudes y gran producción, como un respiro a todo lo que hay en cartelera.

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Es hora de “Comer, rezar, amar”

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Comer, rezar, amar” es la historia de una mujer que decide encontrarse “a sí misma”, tras varios fracasos con el amor y la vida misma, a través de un viaje por Italia, la India, Bali e Indonesia. La cinta basada en las memorias de Elizabeth Gilbert, una mujer que aparentemente tenía todo, pero que dentro de si misma tenía un enorme vacío, el cuál nota cuando su mundo se viene abajo. Recién divorciada y ante la disyuntiva de qué camino tomar, Gilbert sale de su acomodada vida y lo arriesga todo, embarcándose en un viaje alrededor del mundo que se convierte en una búsqueda para encontrarse a ella misma.

La película se inscribe en el tan vigente subgénero “made in Hollywood”, de comedia romántica con marcado protagonismo femenino, pero se diferencia en no poner el acento en la frivolidad, el consumismo y el derroche -al estilo de las banales féminas de “Sex and the city”-, sino (aunque con cierta ingenuidad) en una búsqueda interior que incluye una cuota de solidaridad y de misticismo new age.

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Con un generoso presupuesto de 60 millones de dólares, que permite la presencia de megaestrellas como Julia Roberts y del galán español Javier Bardem, la historia transcurre en bellos exteriores turísticos, registrados por la cámara de Robert Richardson, responsable de la fotografía de filmes relevantes, como “El aviador” y “JFK”.

La dirección está en manos de Ryan Murphy (muy conocido por su serie “Nip/Tuck” y recientemente reconocido como Mejor Director en los Emmy por la serie musical “Glee”), quien aquí combina gastronomía, sentimientos y espiritualidad, en un molde que mixtura comedia romántica y manual de autoayuda. Con un anclaje muy fuerte en la mirada de la protagonista (a Julia Roberts le calza muy bien su personaje de divorciada desconcertada), la película también construye escenas planificadas para el lucimiento de los distintos intérpretes secundarios que van apareciendo en el camino: un gurú incompleto y predictivo, un maduro arquitecto tejano con pasado doloroso, una amiga sueca que descubre el amor en su profesor de italiano y la madura administradora de una desordenada pensión romana, entre otros.

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Wall Street 2: El dinero nunca duerme

wall-street-2-el-dinero-nunca-duerme-poster La película continúa la saga de Wall Street, dirigida también por Oliver Stone, pero cuyos personajes principales no se repiten, salvo Gordon Gekko interpretado nuevamente, como no podía ser de otra manera, por Michael Douglas. Hay una aparición de Bud Fox (Charlie Sheen) el yuppie de la primera parte pero solo en forma anecdótica, referencial y laudatoria de la misma y de algunos personajes menores, entre ellos, el del mismo director que nuevamente aparece delante de la cámara tomándole el pulso al mercado de valores.

Gekko ha salido de la cárcel donde estuvo ocho años pero a estas alturas ya no tiene amigos ni familia. Su hija Winnie (Carey Mulligan) lo odia porque lo responsabiliza de la muerte de su hermano drogadicto. La pareja de Winnie, Jake (Shia LaBeouf) es como una versión blanca y ambientalista de Bud Fox y trabaja como analista de créditos en un Banco de Inversión que se cruzará con Gekko en la presentación de su libro.

Wall-Street_02078_galeriaBig La estética del filme, la escenografía y su fotografía son los componentes que más llaman la atención en el filme. Ya no se ven los tonos fuertemente dorados y naranjas que envolvían Nueva York en la primera película; ahora son plateados metálicos. Este cambio es parte de un lenguaje visual que le preocupa mucho al director. En este caso el espectador capta que el escenario ya no es el de la clásica bonanza americana, donde un emprendedor codicioso y bien orientado podía ir en busca de ella respetando las reglas del mercado; sino uno más artificial donde el mundo globalizado está envuelto en una burbuja, la vida es pura puja y transacción, la especulación ha sido elevada a rango de ley y los delitos financieros son parte del quehacer diario.

wallstreet2_b Y vemos personajes como Bretton James (Josh Brolin), este personaje es el nuevo villano de la historia y es presentado como el modelo de delincuente que ha surgido de la Banca de Inversión sin ninguna regulación, que tiene influencias en el Departamento del Tesoro Federal, organiza millonarios rescates financieros y se aprovecha de la caída de competidores para imponerles condiciones.

La puesta en escena acude muchos a los simbolismos plasmados en pinturas, decorados, intensidad de la luz y el paisaje urbanístico, además de dividir en varias escenas la pantalla para dar la sensación de dinamismo y caos.

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* * * 1/2 de 5