El sorprendente Hombre Araña (The Amazing Spider-Man, Dir. Webb, 2012)

10 años han pasado desde el estreno de la cinta que Sam Raimi presentó sobre el arácnido, la que por cierto, cautivó una gran parte de la población cinéfila. La primera parte tenía chispa y encanto, seguida de una secuela sorprendente y una tercera parte ambiociosa y fallida. Ahora es el turno de renovar la franquicia, de comenzar de 0, de un nuevo porvenir.  Marc Webb tuvo la oportunidad de ofrecernos esta nueva cinta, y aunque haya dividido a muchos fans, en lo personal, es una cinta bastante bien lograda.

Primeron que nada el director tenía la dificultad de superar o igualar lo conseguido por Raimi, si bien hay cosas que salen perféctamente avantes hay otras que queda debiendo. Hay secuencias muy bien logradas gracias al apoyo de las nuevas tecnologías, presenta algunas coreógrafías bien conseguidas. La dirección de Marc Webb es brillante, dudaba de su capacidad ante un blockbuster y me sorprendió, está perfectamente capacitado para grandes proyectos. Logró capturar la escencia de Spider-Man tanto de su faceta enmascarada como su faceta humana.

Gran parte del éxito de este filme es de sus protagonistas: Andrew Garfield es un actor cuyo talento está más que demostrado (The Social Network (2010), Never Let Me Go (2010)), le otorga al personaje esa tribulación, ingenuidad e inmadurez; da pie a la evolución del personaje afrontando sus nuevos retos, y yo diría que le otorga una escencia diferente a la del Peter Parker de Tobey Maguire. De Emma Stone casi nunca me he quejado, pero creo que ya es tiempo de aceptarlo: Stone tiene una presencia fresca y radiante, aunque, su talón de Aquiles, actoralmente hablando, es ser TAN ella, no puedo evitar pensarla en sus diversos personajes que siempre tienden a los mismos esquemas. Y bueno Rhys Ifans está en un momento actoralmente maduro, me encantaría verlo en un buen drama, en esta cuenta cambia su simpatía por darle un dramatismo y una perturbación a el Lagarto y hacer consecuente su evolución de hombre a monstruo ¿O es que sólo necesitaba ese paso? Me recordó mucho a la dualidad que manejaba Alfred Molina con el Dr. Octopus. Además, la relación antagonista – protagonista le da un plus a la historia, cercanía y conflicto, no sólo físico sino también moral.Mención aparte a la maravillosa participación de Sally Field y de Martin Sheen.

Ahora bien, la parte que duele es que los momentos en los que la cinta pudo haber brillado son demasiado gratuitos y esporádicos, la mordida de la araña pasó a ser puro pretexto. Hay momentos de enaltación dónde no sucede nada, en parte, por lo falso de algunas situaciones. La escena final post-créditos sobra, por que la prescencia de Osborne está en toda la película y no tenían que remarcarla; es más que evidente que la secuela está por venir. Otro apartado que desmerece el asunto, la digitlización del villano, la encuentro sin forma y sin chiste, a lo mejor esperaba un lagarto más estilizado, algunos momentos el CGI se me hacen mal logrados, como el movimiento de los reptiles, creo que, no renderearon bien la cinta. En otros aspectos creo que por fin James Horner realiza una partitura “original” a sus anteriores trabajos, aunque similar, al que realizara Danny Elfman para el anterior arácnido.

No todo es malo, la cinta me entretuvo, me causó gracia y me dió ánimos para ver la secuela. Corran a verla.

Además, “The Amazing Spider-Man” tiene el cameo más creativo que han realizado con Stan Lee!!

* * * 1/2 / 5

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Iron Man 2: El hombre de hierro regresa más armado que nunca.

Iron Man 2

Iron Man 2, Jon Favreau, 2010

En ‘Iron Man 2‘ el mundo sabe que el multimillonario Tony Stark (Robert Downey Jr.) es Iron Man, el superhéroe enmascarado. Sometido a presiones por parte del gobierno, la prensa y la opinión pública para que comparta su tecnología con el ejército, Tony es reacio a desvelar los secretos de la armadura de Iron Man porque teme que esa información pueda caer en manos indeseables. Con Pepper Potts (Gwyneth Paltrow) y James “Rhodey” Rhodes (Don Cheadle) a su lado, Tony forja alianzas nuevas y se enfrenta a nuevas y poderosas fuerzas.

Respondiendo directamente a la pregunta, si, este ‘Iron Man 2’ es la confirmación tanto a la industria del cine como al espectador de lo que la primera entrega ya fue de por sí: un modelo a seguir y producir para los primeros, y un espectáculo por el que pagar y disfrutar para los segundos. Porque esa es la palabra fundamental, disfrutar. ‘Iron Man 2’ se deja querer y gustar por méritos propios, reincide en su sana intención de satisfacer a su público y ofrece unos resultados tan buenos, o incluso mejores, que los de su título precedente sirviendo más de lo mismo, de lo bueno lo mejor, pero de forma algo distinta, dando un paso hacia adelante y evolucionando como saga. Si a eso le añadimos que luce en pantalla como pocas, y sin necesidad de recurrir al 3D para tapar otras carencias, tenemos un film estupendo en el que el balance entre intenciones y resultados no podría ser más redondo.

Iron Man 2Al igual que su predecesora, ‘Iron Man 2’ es y será no sólo uno de los mejores blockbusters de este año, sino posiblemente también una de las mejores películas y una fascinante delicia para los sentidos a lo largo y ancho de sus tremendamente llevaderas dos horas de metraje. Lejos de ser un simple artificio pirotécnico vacuo e intrascendente del montón, ‘Iron Man 2’ se revela como un film con personalidad propia apto para toda clase de públicos y en el que la suma de sus valores arroja un resultado tan satisfactorio que la promesa de una saga emblemática se vislumbra como un hecho en toda regla. Técnicamente impresionante, con unos efectos visuales y sonoros magníficos, con algo que algunos emplean para limpiarse el culo llamado guión como sustento, con un director que planifica con interés y mimo sus escenas en vez de buscarse la vida en la sala de montaje, y con un reparto comprometido con sus personajes. Así es ‘Iron Man 2’.

No quiero centrarme en nada particular ya que no merece la pena y mi cometido no debiera trascender más allá de mi opinión sin necesidad de por ello desvelar más de la cuenta (que no se encargue en desvelar de por sí la promoción). Lo que sí es seguro es que todo lo bueno que pudimos encontrar en el primer film se ve ratificado y potenciado en este nuevo capítulo de la saga mientras que sus puntos flacos siguen pasando desapercibidos, todo ello oscilando alrededor de un Robert Downey Jr. nuevamente estupendo y perfectamente arropado por un plantel agradecido de dejarse ver en la propuesta. Y es que aunque estemos ante una producción de un gran estudio, que no deja de serlo, lejos de parecer un producto manufacturado y arquetípico más bien da la impresión de ser una película apoyada y respaldada por un gran estudio, que no es lo mismo. Sin lugar a dudas todo un éxitos que merece ser visto y aplaudido, y por supuesto, esperemos que continuado en una tercera entrega capaz de subir aun más el listón tan alto dejado por esta nueva muestra del mejor cine.

En definitiva, Jon Favreau logra un producto comercial en el que Robert Downey Jr. está “en su salsa” ofreciéndonos ese divertimiento que tanto nos gusta de él y con el que se gana que un fiel seguidor como yo de Iron Man, le agradezca que haga una película amena y espectacular. No podian faltar los pequeños detalles, como escudo del Capitán América que coloca Tony Stark debajo de la tubería o la aparición de Nick Fury (Samuel L. Jackson), que empieza a preparar el terreno para Los Vengadores. Cuando acabe la película no se levanten, ya que al final de los créditos habrá una escena sorpresa.

****/5 Muy recomendable

Hancock – Fate doesn’t decide everything. People get to choose.

Hancock, Peter Berg, 2008

Hancock, Peter Berg, 2008

¿De qué trata?: Hay héroes, hay superhéroes… y luego está Hancock (Will Smith). Un gran poder conlleva una gran responsabilidad. Todo el mundo lo sabe. Todo el mundo, menos Hancock. Insatisfecho, atormentado, sarcástico e incomprendido, las acciones heroicas y bienintencionadas de Hancock cumplen su objetivo y salvan muchas vidas, pero siempre provocan unos tremendos desaguisados. La población ya no puede más y, aunque está agradecida de tener a su héroe local, los buenos ciudadanos de Los Ángeles se preguntan “qué es lo que han hecho para merecer a este tipo”. Hancock no es alguien al que le importe lo que piense la gente, hasta el día en que salva la vida de Ray Embrey (Jason Bateman), alto ejecutivo de una empresa de relaciones públicas. Y es entonces cuando el impopular superhéroe se da cuenta de que, al fin y al cabo, tiene un lado vulnerable.

Buen arranque, mal seguimiento...

Buen arranque, mal seguimiento...

La verdad es que una historia que cuente acerca de un superhéroe que no es querido, no es tan innovadora…pero si en esta historia al superhéroe tampoco le importa esto, entonces es completamente distinto, y ESA es la historia que iba a convertir esta película en una obra maestra. PERO al final el guionista opta por una historia completamente distinta que prácticamente anula totalmente la primera. Empieza fenomenalmente bien, y te echas unas risas viendo a tan calamitoso personaje meter la pata una y otra vez empapado en Whisky y causando todo tipo de destrozos.

Mantiene durante bastante rato un ritmo muy alto y divertido hasta que de pronto el guionista se mete en un agujero del que ya no sabe salir, te empiezas a aburrir y finalmente te importa un bledo todo lo que está pasando. La media hora final se puede calificar hasta de horripilante, pierde totalmente la gracia y hasta resulta bastante absurda, muy por debajo de los primeros 45 minutos.

Charlize Therón cumple con un personaje importante para Hancock

Charlize Therón cumple con un personaje importante para Hancock

No obstante es una entretenida peli para pasar el rato y sobre todo divertirse en su primera hora, y quizás es con lo que debamos quedarnos. El resultado es un típico producto veraniego en el que destaca la torpeza del director a la hora de transitar a su personaje principal de vagabundo a superhombre como esa forma que tiene de hacer avanzar la historia hacia su espectacularmente absurdo final no sólo sin desarrollar una mitología rigurosa o lógica, sino reescribiendo constantemente sus propias reglas narrativas y dramáticas.

Hancock está perdido, no se encuentra a si mismo, no sabe quién es. Sólo sabe que tiene unos poderes increíbles y esto le convierte en un gamberro peligroso, falto de cariño y sobre todo de sentido en la vida. El personaje es simpático, Will Smith lo es, y cae bien haga lo que haga. No es una comedia al uso, ni un drama tradicional, ni una película de acción convencional, no encuentra, diría yo, una clasificación clara dentro de un género. Hancock, no es ni un Spiderman ebrio, ni un Superman tarado, quiere ser él mismo, distinto a todos. Si descartamos los efectos especiales, que son inmejorables como en cualquier película actual, nos quedamos con una cinta de muchas pretensiones pero pocos logros. Un héroe distinto que manifiesta su desagrado hacia los uniformes de los superhéroes clásicos juzgándolos como ridículos pero se cuida bien de no mencionar a los superhéroes consagrados. Su propio uniforme, una vez que acepta embutirse dentro de él, le parece demasiado ajustado. Fuerza un final feliz rescatando de la muerte a los dos protagonistas cuando el fin natural hubiera sido el sacrificio de uno de los dos.

Al grano: No es la gran película de Superhéroes. No viene precedida por una gran (ni pequeño) comic. Le falta un poco de fuerza y se hace corta. Pero al final es una película fresca y entretenida.

* * / 5