De Roma con Amor (To Rome With Love, Allen, 2012)

Woody Allen se ha dedicado hacer una película por año, y aunque la última (Midnight in Paris (2011))se convirtió en un clásico, esta cinta decae abismalmente. To Rome with Love se mueve en la farsa, tan bien manejada en anteriores trabajos de Allen, sin embargo, aquí se siente ligera, como si la cinta hubiera sido escrita en un día y se grabara así, se siente, al vapor.

La película tiene dos hilos conductores, el primero aparte de ser evidente, Roma, se convierte en un personaje más, observador y participante de las acciones de los personajes. No es sólo un background es un agente que permite que los personajes se muevan como satélites dándole majestuosidad en su goce visual. El otro hilo conductor son las fantasías, todos los personajes viven sus fantasías y sufren en ellas. La farsa es un género que permite que lo irreal suceda en lo real y que nos permita introducirnos en acciones completamente inverosímiles pero vamos, todo puede suceder, y está completamente permitido. Las fantasías cobran vida y dominan a sus personajes.

Yo hubiera esperado que el creador tomara un ligero respiro y que cuidara más los detalles de la cinta: que los personajes tuvieran más redondez, y que algunas situaciones quedaran difusas. Tal vez eso hubiera hecho de esta cinta otro deleite. Ciertamente el creador tiene una aparente constancia, de tres cintas que graba últimamente, una es muy buena, otra es buena y otra es olvidable. Esta a pesar de su disfrute, al poco rato, se desvanece en nuestros recuerdos.

* * * / 5

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Chloe… Una propuesta atrevida

61_Chloe_film_gleeden Catherine (Julianne Moore), una doctora de éxito, sospecha que su marido David(Liam Neeson), un guapo profesor de música, la engaña. Con el fin de acallar sus sospechas y temores, contrata a Chloe(Amanda Seyfried), una joven irresistible que ponga a prueba la fidelidad de David. Los tórridos cuentos de Chloe sobre sus encuentros con David embarcan a Catherine en un viaje de redescubrimiento sexual y sensual.

Por primera vez Atom Egoyan decide dejar de lado sus personales películas puzzle para realizar un filme convencional y sobre todo lineal, producido por nada menos que el realizador de Cazafantasmas (El productor del cinta es Ivan Reitman, padre de Jason Reitman) y con un guión ajeno, aunque rodado con su equipo habitual. Al igual que en ocasiones David Lynch, siempre resulta estimulante ver a este tipo de realizadores fuera de su hábitat natural, desenvolviéndose en márgenes más académicos.

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El resultado es bastante satisfactorio. La película se enlaza temáticamente con el imaginario de Egoyan a través de Exotica (1994), no sólo por el voyeurismo ejercido por sus personajes e implícitamente por el espectador, sino también por la representación del mundo de las dependencias eróticas del subconsciente humano. Subyace también la dicotomía entre la represión y la fantasía sexual, entre las narraciones de Chloe, la curiosidad de Catherine y los posibles malentendidos entre ambas.

En definitiva Egoyan responde a la cita con una vertiente más industrial del cine con estilo y oficio pero nos queda la duda de imaginar cómo hubiera sido la misma película desde su otra perspectiva. Esta vez sirve al menos para demostrar su capacidad de adaptación fuera de su propia fórmula desestructurada.

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Por lo tanto es una película aceptable, porque tiene partes en donde se excita al espectador (cuentos sexuales y escenas de lesbianismo), momentos donde se lo desafía a descubrir qué hay detrás del halo de misterio que se cierne sobre las relaciones afectivas de los personajes y otros pasajes donde predomina una atmósfera de inestabilidad mental y patológica obsesión que pueden llegar a derivar en una catástrofe familiar.

Una cinta que además nos enseña sobre los peligros de tratar a personas como objetos, que nos demuestra lo peligroso que podría ser el involucrar a un extraño en los problemas íntimos de pareja, y que también se sumerge en la compleja mente humana, la cual puede llegar a disfrutar en forma masoquista del sufrimiento que provoca un desengaño, transformando un evento traumático en un enfermizo proceso de satisfacción voyeurista.

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* * * 1/2 de 5

La edad del deseo, Chèri.

cheri_ver2A principios del siglo XX, París es el centro del mundo. Los artistas, la moda, el teatro, la música… y las cortesanas, esas mujeres tan bellas y experimentadas en el arte del amor que llegan a ser mantenidas con gran confort por los hombres poderosos de la época. Léa de Lonval (Michelle Pfeiffer) es una cortesana que ha conseguido llevar una vida agradable y ya no ejerce como tal. Una mañana va a desayunar con su antigua compañera Madame Peloux (Kathy Bates), que acude acompañada por un joven que resulta ser su hijo, Chéri (Rupert Friend), como ella le llama. Madame Peloux tiene grandes proyectos para él, pero Chéri debe convertirse primero en un hombre. Le pide a Léa que le enseñe, ella acepta y lo que comienza siendo un travieso flirteo se convierte en un apasionado amor que dura seis años. Pero la madre, Madame Peloux, planifica en secreto el matrimonio de Chéri con Edmée (Felicity Jones), la hija de otra cortesana rica, Marie-Laure (Iben Hjejle). Al acercarse la inevitable separación, Léa y Chéri intentan afrontar lo mejor posible la difícil situación, pero cuanto más tiempo pasa más conscientes son de que el amor que les une tiene unas raíces muy profundas.

226.x600.film_.cheri_.rev_Chéri es un producto de artesanía agradable, técnicamente academicista donde su principal tropiezo reside en un guión que no se decide entre la alegoría romántica y el drama decadente. Maravillosa Pfeiffer, imposible no enamorarse por última vez de la actriz más bella de los últimos 25 años, y que ahí está, dándolo todo en este papel que es casi un cierre a su carrera como actriz puramente romántica.

Stephen Frears hace un buen trabajo. Se ve que el proyecto no tenía mucho dinero y por ello los ceñidos planos en exteriores, muy comprensibles en este tipo de producción. Escenarios y vestuarios, notables.

Sin embargo, el guión es su mayor problema y es que la historia se vuelve lenta y pazguatona. Las imágenes son impecables pero el trazo lineal se siente cansada y torpe.

***/5

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