Iron Man 2: El hombre de hierro regresa más armado que nunca.

Iron Man 2

Iron Man 2, Jon Favreau, 2010

En ‘Iron Man 2‘ el mundo sabe que el multimillonario Tony Stark (Robert Downey Jr.) es Iron Man, el superhéroe enmascarado. Sometido a presiones por parte del gobierno, la prensa y la opinión pública para que comparta su tecnología con el ejército, Tony es reacio a desvelar los secretos de la armadura de Iron Man porque teme que esa información pueda caer en manos indeseables. Con Pepper Potts (Gwyneth Paltrow) y James “Rhodey” Rhodes (Don Cheadle) a su lado, Tony forja alianzas nuevas y se enfrenta a nuevas y poderosas fuerzas.

Respondiendo directamente a la pregunta, si, este ‘Iron Man 2’ es la confirmación tanto a la industria del cine como al espectador de lo que la primera entrega ya fue de por sí: un modelo a seguir y producir para los primeros, y un espectáculo por el que pagar y disfrutar para los segundos. Porque esa es la palabra fundamental, disfrutar. ‘Iron Man 2’ se deja querer y gustar por méritos propios, reincide en su sana intención de satisfacer a su público y ofrece unos resultados tan buenos, o incluso mejores, que los de su título precedente sirviendo más de lo mismo, de lo bueno lo mejor, pero de forma algo distinta, dando un paso hacia adelante y evolucionando como saga. Si a eso le añadimos que luce en pantalla como pocas, y sin necesidad de recurrir al 3D para tapar otras carencias, tenemos un film estupendo en el que el balance entre intenciones y resultados no podría ser más redondo.

Iron Man 2Al igual que su predecesora, ‘Iron Man 2’ es y será no sólo uno de los mejores blockbusters de este año, sino posiblemente también una de las mejores películas y una fascinante delicia para los sentidos a lo largo y ancho de sus tremendamente llevaderas dos horas de metraje. Lejos de ser un simple artificio pirotécnico vacuo e intrascendente del montón, ‘Iron Man 2’ se revela como un film con personalidad propia apto para toda clase de públicos y en el que la suma de sus valores arroja un resultado tan satisfactorio que la promesa de una saga emblemática se vislumbra como un hecho en toda regla. Técnicamente impresionante, con unos efectos visuales y sonoros magníficos, con algo que algunos emplean para limpiarse el culo llamado guión como sustento, con un director que planifica con interés y mimo sus escenas en vez de buscarse la vida en la sala de montaje, y con un reparto comprometido con sus personajes. Así es ‘Iron Man 2’.

No quiero centrarme en nada particular ya que no merece la pena y mi cometido no debiera trascender más allá de mi opinión sin necesidad de por ello desvelar más de la cuenta (que no se encargue en desvelar de por sí la promoción). Lo que sí es seguro es que todo lo bueno que pudimos encontrar en el primer film se ve ratificado y potenciado en este nuevo capítulo de la saga mientras que sus puntos flacos siguen pasando desapercibidos, todo ello oscilando alrededor de un Robert Downey Jr. nuevamente estupendo y perfectamente arropado por un plantel agradecido de dejarse ver en la propuesta. Y es que aunque estemos ante una producción de un gran estudio, que no deja de serlo, lejos de parecer un producto manufacturado y arquetípico más bien da la impresión de ser una película apoyada y respaldada por un gran estudio, que no es lo mismo. Sin lugar a dudas todo un éxitos que merece ser visto y aplaudido, y por supuesto, esperemos que continuado en una tercera entrega capaz de subir aun más el listón tan alto dejado por esta nueva muestra del mejor cine.

En definitiva, Jon Favreau logra un producto comercial en el que Robert Downey Jr. está “en su salsa” ofreciéndonos ese divertimiento que tanto nos gusta de él y con el que se gana que un fiel seguidor como yo de Iron Man, le agradezca que haga una película amena y espectacular. No podian faltar los pequeños detalles, como escudo del Capitán América que coloca Tony Stark debajo de la tubería o la aparición de Nick Fury (Samuel L. Jackson), que empieza a preparar el terreno para Los Vengadores. Cuando acabe la película no se levanten, ya que al final de los créditos habrá una escena sorpresa.

****/5 Muy recomendable

Proof (La Prueba)

La prueba, Proof, John Madden, 2005

La prueba, Proof, John Madden, 2005

¿De qué trata?:

En la víspera de su vigésimo séptimo cumpleaños, Catherine(Gwyneth Paltrow), una joven que ha pasado años cuidando a su brillante pero inestable padre, un genio de las matemáticas llamado Robert(Anthony Hopkins), no sólo deberá sobrellevar la llegada de una hermana con la que apenas tiene relación, Claire(Hope Davis), sino también atender a Hal(Jake Gyllenhaal), un antiguo alumno de su padre, que espera encontrar datos de gran importancia en los 103 cuadernos de trabajo de Robert. Al tiempo que comienza a entablar una profunda amistad con Hal y a hacer frente a los estrictos planes que tiene Claire para su vida, Catherine lucha por resolver una incógnita mucho más desconcertante: ¿Heredará ella la locura – o la genialidad – de su padre?

Catherine y Hal

Catherine y Hal

Los seres humanos estamos cargados de miedos, tanto conscientes como inconscientes: el miedo a la muerte, al dolor, a no valerte por ti mismo, a la incertidumbre, a lo desconocido,…etc. Pero a mí particularmente siempre me ha parecido más aterrador el miedo a la locura. Y supongo que por eso esta película me ha gustado y a mucha gente no. Contrariamente a lo que la gente cree, son los matemáticos y no los poetas los que están más expuestos a la locura.

Claire consuela a Catherina

Claire consuela a Catherina

Y este es el miedo que atenaza al personaje de Gwyneth Paltrow. Su padre es un antiguo genio matemático que ha perdido la cordura, y ella, que sabe que ha heredado su genialidad, tiene pavor a que le suceda lo mismo. Le da igual el reconocimiento social y otro estatus, sólo espera que no le suceda lo mismo que a su padre, y teme que ya esté cruzando ese umbral. Debe ser horrible esa sensación. Porque una vez ya loco supongo que uno ya no tiene esa impotencia e igual es feliz y todo, no se sabe, pero cruzar esa puerta debe ser tremendo, se cruza sólo, y con la incomprensión de todo el mundo, hasta de los más cercanos.

Catherine y su padre...
Catherine y su padre…

La película explora el mundo complejo y oscuro del estrés que padecen las personas que asumen el cuidado domiciliario de familiares enfermos mentales. El relato se centra en Catherine, joven, inteligente y bien dotada para las ciencias exactas. Tras años de plena dedicación al padre enfermo, se encuentra deprimida, descuida con frecuencia los trabajos de investigación que realiza en casa, se siente insegura del entorno y se recluye en la casa, presa de dudas sobre su propio equilibrio mental. Incrementa la presión sobre su ánimo la actitud de Claire, convencida de que ha heredado la enfermedad del padre. Se añade la decisión de ésta de vender la casa, el refugio de Catherine, y de llevarla a Nueva York, donde la cuidará como ella cuidó al padre. La tensión psicológica de Catherine aumenta aún más cuando ni Hal ni Claire admiten que ella es la autora de un trabajo, que atribuyen al padre. El relato sitúa a los personajes por encima de la trama y Catherine protagoniza un más que interesante, elegante y desolador drama psicológico, de tintes clásicos. Es admirable el duelo entre la lucidez de Catherine y el pragmatismo interesado, intrusivo y de escasas luces de Claire.

Las hermanas enfrentando sus propias realidades

Las hermanas enfrentando sus propias realidades

La música se apoya en una partitura de Stephen Warbeck, que ofrece variaciones sobre un tema principal intimista e inquietante.  La fotografía ofrece planos secuencia muy emotivos, encuadres de detalle, primeros planos psicológicos, flasbacks explicativos, imágenes que sugieren sentimientos (escena TV, estantería vacía), contraluces, luces doradas de ambiente y claroscuros suavemente contrastados. El guión aporta unos diálogos excelentes y personajes bien definidos. La dirección de John Madden crea una obra que suma, con acierto, misterio, intriga y drama.

Catherine

Catherine

La actuación de Gwyneth Paltrow es memorable. La de Hopkins es correcta, y la de Hope Davis muy buena. Jake Gyllenhaaal cumple su papel del personaje que es una intermitente tabla de salvación para la protagonista, ya que ella espera ser salvada por lo contrario de lo que se excede, por la sinrazón, o sea la poesía, el amor.

Tengo que decir que vi la puesta en escena de esta obra en el 2003 con Plutarco Haza y Ludwika Paleta y que me dejó un grato sabor de boca, la película no me defraudó pues exprime los personajes tan bien como en la obra y es que el mismo dramaturgo, David Auburn colaboró en el guión :-).

Montada en el 2003 con Plutarco Haza, Ludwika y Dominika Paleta

Montada en el 2003 con Plutarco Haza, Ludwika y Dominika Paleta

Al Grano: Interesante relato sobre un tema poco tratado, el estrés psicológico, perfilado con habilidad y emoción.

* * * * / 5