Es hora de “Comer, rezar, amar”

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Comer, rezar, amar” es la historia de una mujer que decide encontrarse “a sí misma”, tras varios fracasos con el amor y la vida misma, a través de un viaje por Italia, la India, Bali e Indonesia. La cinta basada en las memorias de Elizabeth Gilbert, una mujer que aparentemente tenía todo, pero que dentro de si misma tenía un enorme vacío, el cuál nota cuando su mundo se viene abajo. Recién divorciada y ante la disyuntiva de qué camino tomar, Gilbert sale de su acomodada vida y lo arriesga todo, embarcándose en un viaje alrededor del mundo que se convierte en una búsqueda para encontrarse a ella misma.

La película se inscribe en el tan vigente subgénero “made in Hollywood”, de comedia romántica con marcado protagonismo femenino, pero se diferencia en no poner el acento en la frivolidad, el consumismo y el derroche -al estilo de las banales féminas de “Sex and the city”-, sino (aunque con cierta ingenuidad) en una búsqueda interior que incluye una cuota de solidaridad y de misticismo new age.

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Con un generoso presupuesto de 60 millones de dólares, que permite la presencia de megaestrellas como Julia Roberts y del galán español Javier Bardem, la historia transcurre en bellos exteriores turísticos, registrados por la cámara de Robert Richardson, responsable de la fotografía de filmes relevantes, como “El aviador” y “JFK”.

La dirección está en manos de Ryan Murphy (muy conocido por su serie “Nip/Tuck” y recientemente reconocido como Mejor Director en los Emmy por la serie musical “Glee”), quien aquí combina gastronomía, sentimientos y espiritualidad, en un molde que mixtura comedia romántica y manual de autoayuda. Con un anclaje muy fuerte en la mirada de la protagonista (a Julia Roberts le calza muy bien su personaje de divorciada desconcertada), la película también construye escenas planificadas para el lucimiento de los distintos intérpretes secundarios que van apareciendo en el camino: un gurú incompleto y predictivo, un maduro arquitecto tejano con pasado doloroso, una amiga sueca que descubre el amor en su profesor de italiano y la madura administradora de una desordenada pensión romana, entre otros.

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La vida de Harvey Milk en manos de Gus Van Sant…

Una de las mejores actuaciones de Sean Penn, en toda su carrera...

Una de las mejores actuaciones de Sean Penn, en toda su carrera...

¿De qué trata?: Biografía de Harvey Milk, el primer político abiertamente homosexual elegido para un cargo público en Estados Unidos, en 1977. Fue asesinado un año después.

Con una introducción fluída, que despeja dudas con rapidez sobre quien fue Harvey Milk, Gus Van Sant empieza a desgranar su película y a sus personajes. No sólo hablamos de Milk aquí, sino que los roles de secundarios también están cuidados y bien perfilados, sin perder detalle de todo aquello que nos pueda dar más señas sobre como dió un paso más hacía un tipo de sociedad distinta a ese hombre, o sobre cuales fueron las primeras decisiones que le llevaron a lograr algo de renombre en el local que regentó durante gran parte de su convivencia en el distrito de Castro.

Lo mejor de todo es que se logra que, por primera vez, contando una crónica donde la política se entremezcla con los intereses de este, en un principio, activista y, más tarde, político en favor de los derechos de la comunidad gay, no resulte cargante para todo aquel que no entienda por que  puede transcurrir el tema y, además de ello, logre enganchar a una historia de valores, personajes y acciones que lograron hacer de todos esos esfuerzos un paso más para la aceptación de todos esos intereses para el colectivo homosexual.

Uno de los mejores biopics que he visto.

Uno de los mejores biopics que he visto.

Ícono emblemático.

Ícono emblemático.

Eso sí, cabe destacar, tras un trabajo compacto, unas actuaciones que desmembran sus roles con una pericia increíble, haciendo no sólo que resulten creíbles todos los papeles que se dan en “Milk“, sino además que lo que en otros biopics podrían resultar tópicos, aquí queden expuestos con seriedad y la suficiente mesura como para regalarnos a un Sean Penn realmente magnífico, mostrar a un James Franco actuando con una naturalidad arrolladora, ver como Emile Hirsch compone un personaje secundaria de gran nivel y conseguir que todo el trabajo antes logrado no quede manchado por ninguna actuación saliera de la calidad, como quizá el film de Van Sant, que no deja de estar dentro de lo común teniendo en cuenta sus posibilidades, pero también dentro de lo plausible y elogiable. Por retratarlo todo con ese espíritu, por lograr que hasta el menor de sus personajes desborde con su voluntad.

Lo que consigue Van Sant es imprimir su forma de hacer cine a un relato que resulta interesante en todo momento. Milk es, pues, una obra de calidad estimable. Pero lo que más sorprende es que si hace unos 5 años alguien hubiera dicho que Sean Penn sería capaz de crear un personaje totalmente ameno, no lo hubiera creído, no es por que no lo considere un actor de calidad -creo que es de los mejores de su generación- sino porque comparando sus otros papeles o incluso sus apariciones públicas me parece increíble que lo lograra pero lo ha hecho y de gran manera.

El guión esta bien elaborado, al igual que sus aspectos tecnicos desde una original banda sonora a cargo de Danny Elfman asi como un excelente montaje y fotografía.

La fuerte crítica que realiza Gus Van Sant a la homofobia y a la doble moral norteamericana es excelente, presentando a los opositores de Milk, propulsores de la Propuesta 6 con material extraído de filmotecas, presentando a los verdaderos personajes sin necesidad de ser interpretados por actores.

Al grano: Documento fílmico que será objeto de reflexión a temas siempre vigentes. Con interpretaciones simplemente impactantes y convincentes. Film que demuestra que cuando Gus Van Sant se fija en mente hacer algo de verdadera calidad, lo hace y lo hace bien.

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