Nunca me abandones.

Hablamos de una cinta que te deja al final con el estómago vacío. Así de simple. Tuve el error de menospreciarla y me retracto, que aunque tiene un ritmo parsimonioso su encanto está en el drama interno que rodean a los personajes principales. Carey Mulligan siempre cumplidora, destaca por ser el ápice de un triángulo amoroso. Keira Knightley aprovecha que no es la protagonista del film para lucir en un personaje secundario completamente diferente a todos los personajes que se le han visto, como una chica envidiosa y manipuladora mueve los hilos de este drama; Y entre las dos, Andrew Garfield se mueve con un personaje más tímido y tal vez por eso, opacado ante las dos actrices.

Mark Romanek muestra un drama en el que los personajes no tienen salidas a sus predicamentos, son personajes que fueron creados y que tienen un destino marcado, pero que dentro de ese camino a seguir ellos viven con los dilemas de aceptarse como lo que son, y vivir desarrollando sentimientos. Una fábula distópica en la que se nos narra un pasado alternativo en el que las fronteras de la ciencia no están delimitadas por la ética, sino por la matemática del bien mayor. Si bien básicamente es un drama romántico, un triángulo amoroso que sirve de excusa para hablar sobre la importancia de amar y el tiempo que se nos concede para hacerlo, su fin no es otro que el exponer la auténtica naturaleza de unas criaturas que son tan humanas como cualquier persona “normal”; de la nula diferencia que puede haber entre aquello “artificial” cultivado con un único propósito y nosotros mismos, hombres y mujeres que regimos y decidimos sobre nuestras propias vidas.

Es “Never Let Me Go” una obra que se cocina a fuego lento, concediendo valor a los silencios y a la capacidad de observación. Su sensacional fotografía y una melancólica banda sonora contribuyen a crear una ambientación casi de cuento de hadas. Y como en todas estas historias, nada es lo que parece

* * * 1/2 / 5

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Hereafter: Más allá de la Vida…

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Estamos ante lo nuevo de Clint Eastwood, que aunque maneja un enorme poderío visual, esta cinta al final se siente muy convencional. No cuenta con esa fuerza que tienen Río místico o Gran Torino y sus personajes pecan de ser súmamente superficiales. Sin embargo, no todo es malo y hay cosas muy buenas a discutir.

A mi gusto lo mejor de la película es la historia de la reportera francesa tragada por el tsunami y que recibe una oportunidad para vivir. Ella al intentar compartir su experiencia, a medida de sanación, pierde todo lo terrenal y gana mucha paz en su interior. La actriz Cécile De France borda con mucha soltura y naturalidad ese personaje.

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La siguiente historia que me agradó fue la del niño que pierde a su gemelo (Los gemelos Frankie McLaren y George McLaren), por momentos te deja la piel chinita el que no quiera superar la muerte de su hermano, sin embargo, el aceptarlo es lo que lo hará recuperar su individualidad, que aún en vida se veía opacada por la admiración que le tenía al hermano.

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Y la historia que menos me atrapó fue la que en propaganda es la piedra angular del filme, la historia de Matt Damon es muy condescendiente y reiterativa, realmente la evolución del personaje se da en los últimos mínutos y no apreciamos el desarrollo como se ven en los otros personajes. Ni con la ayuda del “pivote” que le da el efímero personaje de Bryce Dallas Howard adquiere fuerza. Muy contemplativo su personaje y poca acción.

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Y el final, la trenza que resulta de juntas las tres historias es demasiado fácil. Un final muy simple y hueco, realmente faltó trabajar un poco en el desenlace de cada personaje, pues al final te quedas con un sabor a frío.

Lo que encuentro positivo es que es una cinta que te hace pensar sobre la muerte, sobre el presente. Es una cinta que si bien tiene ese estilo elegante del director queda como una película honesta, no tan pesada como lo es Biutiful. Si, cae en el melodrama barato, y tiene muchos lugares comunes, pero vamos, hay secuencias que te dejan con la boca abierta, como la espectacular entrada del tsunami, que te deja frío ante tanta destrucción.

La cinta es de Cécile De France, totalmente, espero ver más trabajos de esta actriz.

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Entrando en “La Red Social” – (The Social Network)

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Escrita por Aaron Sorkin, dirigida por David Fincher (El curioso caso de Benjamin Button ; Se7en); y basada en el libro "The Accidental Billionaires" de Ben Mezrich, "La Red Social" narra la historia de los jóvenes fundadores de la popular red social Facebook, especialmente de su creador más conocido, Mark Zuckerberg. Su leyenda reza: "No se hacen 500 millones de amigos sin hacer unos cuantos enemigos."

Tal vez para algunos pueda ser intrascendente que se haga una película de una red social, sin embargo esto marca la importancia de estas plataformas en la expansión social de los seres humanos, atravesando la relación cercana y evolucionando a coexistir en un ambiente virtual. Fincher no se preocupa por cuestionar el uso de esta red, si no en el proceso dónde un grupo de jóvenes construyen un imperio, haciendo a partir de esto una radiografía de la juventud actual.

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Una noche de otoño del año 2003, Mark Zuckerberg (Jesse Eisenberg), alumno de Harvard y genio de la programación, se sienta a su ordenador y con empeño y entusiasmo comienza a desarrollar una nueva idea. En un furor de blogging y programación, lo que comenzó en la habitación de su colegio mayor pronto se convirtió en una red social global y una revolución en la comunicación. Seis años y 500 millones de amigos después, Mark Zuckerberg es el billonario más joven de la historia. Pero para este emprendedor, el éxito ha supuesto complicaciones personales y legales.

Es frenética, fría (no es un reproche) y aparentemente envasa al vacío las emociones de sus personajes. El brillante guión de Sorkin proporciona diálogos generosos en ironía, inteligencia y ágiles réplicas puestas en boca de un reparto perfectamente ajustado, desde el protagonista Eissenberg clavando la expresión de genio voluntariamente distraído y con un ego descomunal, a Andrew Garfield, el amigo traicionado, el daño colateral en el glorioso camino de Zuckerberg, pasando por Justin Timberlake que clava en sus dos primeras secuencias el papel de un embaucador paranoico con indudable visión de negocio y de arrollador carisma, que se convertirá en un Fausto para nuestro brillante protagonista.

De esta manera Fincher borda una tragedia moderna, al más puro estilo clásico en una cinta, que, si bien no viene a revolucionar la manera de hacer una película, si viene a cuestionar las relaciones modernas, las mentes brillantes no necesariamente tienen que ser de edad avanzada y eso es algo que debería de hacer reflexionar a mucha gente. “La Red Social” es una película despojada del componente emocional, o mejor dicho las emociones están supeditadas, o al menos filtradas por el componente racional, no caben aquí concesiones al melodrama, al igual que en el mundo de los negocios de altos vuelos no hay cabida para la amistad o los escrúpulos morales en la historia de Zuckerberg.

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Operación Delfín. (The Cove)

The CoveOperación Delfin es un documental estadounidense de 2009, que describe la matanza anual de delfines en un Parque Nacional de Taiji, Wakayama, en Japón, desde el punto de vista de activistas anti-caza de delfines. Si hay algo mas presente en este documental, es la regla de que una imagen vale más que mil palabras. Resulta tremendamente difícil imaginar cómo el ser humano puede llegar a tratar tan cruelmente a un animal inocente, y que lo todo lo que nos ha ofrecido hasta ahora, son cosas buenas.  Someter a toda una especie, o varias especies al genocidio, por un puñado de dólares, es prácticamente el mismo delito que causar una guerra mundial. Desgraciadamente la industria pesquera es a día de hoy demasiada poderosa e incorrompible, al menos no de manera fácil, para que se frene de inmediato semejantes disparates.

El éxito inusitado de un documental como “Operación Delfin”, que se ha alzado con los premios respectivos en Sundance y los pasados Oscar´s®, se debe, como creemos y pasaremos a exponer, no al tema (la matanza anual de 23000 delfines en Taijin y el intento de introducir su carne envenenada de mercurio en la dieta escolar nipona) sino a la forma en que este está expuesto. Haciendo bueno el dictum acerca de la moral de las formas, el trabajo de Louie Psihoyoss realiza un proceso por las diversas variantes del documental yanqui, alcanzando alturas del todo inesperadas: su última secuencia, donde en última instancia recae el verdadero gesto ético del film, sirve por sí sola para justificar a “Operación Delfin” como un documental, después de todo, completamente auténtico.

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Razones no le faltan para estar encontrando reconocimientos: un tema escabroso como es la estupidez del ser humano, que trata terriblemente a criaturas tan geniales como los delfines y los mata y aniquila para comérselos, todo ello narrado desde un punto de vista teóricamente objetivo pero que, al final, no escapa a los típicos rótulos tremendistas dando cifras mareantes para crear conciencia, sobre-impresionando letras y números mientras repasan imágenes de mal gusto y suena música de violín.

El único problema gordo de “Operación Delfín” es que en el fondo es un poco -bastante- manipulador. Se le acepta y se valora todo lo demás, que es suficiente para recomendar su visionado: una realización y un uso del montaje que rara vez se había visto en el género, presentando la trama más como un thriller de intriga que como un documental con entrevistas y tradicionales planos marinos. Así, se alternan varios tipos de secuencias para formar un todo que, en global, funciona y resulta tremendamente entretenido.

* * * * / 5

“Revolución”… Breves historias para conmemorar esta fecha.

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Esta cinta es un compendio de 10 cortos realizados por diferentes directores influyentes en la cinematografía mexicana actual. El resultado es un bloque inconexo debido a que cada autor no tenía conocimiento del trabajo del otro. Revolución" ofrece una visión crítica de la Revolución (1910-1917), de la que este año [2010] se celebró el centenario en nuestro país. Además algunos cortos pasan por un problema de comprensión y el mensaje final se queda en una simple pretensión. Dentro de los directores que trabajaron en este proyecto se puede mencionar a Carlos Reygadas, Gael García Bernal, Diego Luna, Rodrigo Plá, Amat Escalante, Mariana Chenillo, Patricia Riggen, Gerardo Naranjo, Rodrigo García y Fernando Eimbcke. A destacar los cortos de Chenillo y RIggen pues cumplen con el cometido de hacer una crítica formal, una de la muerte de un mexicano que valora su tierra de nacimiento y el otro sobre una mujer que sigue sufriendo por las tiendas de raya actuales llamados supermercados. Lo interesante de esta trabajo fue el estreno nacional en un canal de tv abierta para luego ser estrenada en los cines locales, un buen ejercicio para llevar el cine a todos.

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El Príncipe de Persia

Príncipe de Persia

Príncipe de Persia, Prince of Persia, Dir. Mike Newell, 2010

Ambientada en la Persia medieval, “Prince of Persia” narra la historia de un príncipe aventurero (Jake Gyllenhaal) que une sus fuerzas con una misteriosa princesa rival (Gemma Arterton) con el fin de detener a un cruel dictador que pretende desatar una tormenta de arena que podría acabar con el mundo entero. En este intento, la alianza cometerá un error, desatando las Arenas del Tiempo, que destruyen un reino y transforman a sus habitantes en feroces demonios… Adaptación al largometraje de la saga de videojuegos del mismo nombre.

La película tiene un comienzo muy bueno, cosa que hace que te metas de lleno desde el principio en su desarrollo. A partir de aquí, la historia se vuelve “demasiado típica”, con clichés propios de este tipo de aventuras: chico pobre con suerte consigue lo imposible, encuentra chica guapa y deberá detener el fin de los tiempos contra un archienemigo.
Las escenas de acción están perfectamente recreadas, con un muy buen uso de la cámara lenta.

Prince of Persia

El salto a la gran pantalla de una de las sagas videojueguiles más famosas de todos los tiempos, encontramos el sello Jerry Bruckheimer, maestro pirotécnico por excelencia, y ya sea dicho, una garantía bastante sólida cuando hablamos de blockbusters. Un valor fiable no sólo por la cantidad de capital que puede poner como soporte para sus proyectos, sino también por saber rodearse de gente por lo menos competente. En esas aparece Mike Newell, eterno director de ‘Four Weddings and a Funeral’ (un antecedente en clara discordancia con el encargo que ha llegado a sus manos este año) pero que no obstante con ‘Harry Potter and the Goblet of Fire’ ya probó suerte en el terreno del entretenimiento de alto standing, y para nada salió mal parado de la experiencia.

Ahora con ‘Prince of Persia: Las arenas del tiempo’, se ha echado el guante a una franquicia que todavía no refleja el boom de juegos intelectualmente estimulantes que ha vivido especialmente la actual generación de consolas, pero que por el contrario es una excelente muestra del espíritu de evasión que tradicionalmente ha caracterizado al sector. Un espíritu con el que el séptimo arte ha congeniado de forma asombrosa desde los ancestrales tiempos de Méliès. Huelga decir que este desierto persa se halla lejos, lejísimos de las enseñanzas del ilusionista parisino. La razón obvia la encontramos en lo exageradamente rápido que ha madurado el cine, lo cual ha hecho que donde antes había la fascinación por descubrir nuevos mundos surgidos de una imaginación completamente desbocada, ahora está el más difícil todavía en una búsqueda desesperada del golpe de efecto para impresionar a un consumidor que a estas alturas de la historia, ya cree haberlo visto todo. Donde antes había magia artesana ahora hay ostentosos truquillos digitales.

A la hora de usar estas armas, salta a la vista que Newell se siente como en un banco de arenas movedizas. No se le nota cómodo ni cuando emula al universo espartano de Zack Snyder ni cuando le tocas a la acción. En efecto, los combates, las persecuciones, las batallas… es decir, todas las escenas en las que el espectador debe agarrarse bien a la butaca, parecen pedir gritos ligeros retoques de montaje, o de configuración en los CGI. Donde el realizador británico se desenvuelve mejor es a la hora de imprimir un ritmo endiablado a la cinta, acortándose así las distancias (aunque siempre desde una posición bastante rezagada) con aquellas joyas contemporáneas del cine de aventuras como lo fueron los primeros ‘Pirates of the Caribbean: The Curse of the Black Pearl’ de Gore Verbinski o ‘The Mummy’ de Stephen Sommers.

Prince of Persia

Que no engañen los primeros compases del filme, en los que se hace una referencia incisiva y directa a la guerra de Irak y las inexistentes armas de destrucción que supuestamente la motivaron. El guión firmado por Jordan Mechner (uno de los principales responsables del videojuego original), Carlo Bernard, Doug Miro y Boaz Yakin tiene por único objetivo el de no dar tregua a la audiencia, masacrándola con un encadenado adrenalínico de grandes proporciones.

Al tener claras estas metas tan “bruckheimerianas”, se eliminan todos los obstáculos que podrían entorpecer esta frenética carrera. Olvídense de personajes profundos, de giros argumentales inesperados o de diálogos memorables… este príncipe no tiene tiempo para detenerse con estas tonterías. Tampoco lo tiene el público para bostezar, ya que en medio de tanto ajetreo, se olvida de las pequeñas imperfecciones antes comentadas, así como de la borrachera narrativa del tramo final, en el que ya no sabemos ni donde estamos. La razón de dicha amnesia es obvia: en este imperio persa reconvertido en parque temático, todas sus atracciones chirrían, pero ninguna se permite el lujo de aburrir. Misión cumplida, gracias por jugar.

* * * / 5

La ciudad de las tormentas (GREEN ZONE) / Bélica y poderosa

Green Zone

La ciudad de las tormentas, Green Zone, Dir. Paul Greengrass, 2010

Durante la ocupación de Bagdad en 2003 por tropas estadounidenses, al subteniente Roy Miller (Matt Damon) y a su equipo les encargan la misión de recorrer el desierto en busca de armas de destrucción masiva supuestamente almacenadas allí. Registran escondite tras escondite, a cual más peligroso, pero en vez de letales agentes químicos, descubren un elaborado plan que cambia el propósito de su misión. Rodeado de agentes con objetivos contradictorios, Miller debe abrirse camino entre una maraña de espías en un país desconocido mientras intenta encontrar respuestas que quizá sirvan para salvar a un gobierno o para extender la guerra en una región muy inestable. No tardará en descubrir que, en un momento difícil y en una región explosiva, el arma más difícil de encontrar es la verdad.

Green Zone” es una película que es movida por secuencias de acción rodadas con la intención de resultar verosímiles, con personajes realistas y con un guión que contiene un gran elemento político y de crítica a las motivaciones de la guerra de Irak. Si bien es cierto que las implicaciones del gobierno estadounidense nunca son desarrolladas todo lo que se podría y quedan demasiado abarcadas en un único personaje interpretado por Greg Kinnear. Esta película tiene una intención de denuncia y para ello, emplea aspectos formales del cine de entretenimiento, pero no al revés. Pero si en algo peca el buen guión de Brian Helgeland es de obviedad en varios aspectos. Hoy en día es fácil intuir la verdad sobre las armas de destrucción masiva con lo que resulta evidente hacia dónde se dirige la trama, de hecho ésta es en varios puntos demasiado previsible, llegando hasta un final de redención puramente americanizado.

Green Zone

Se podría considerar a “Green Zone” como una película políticamente incorrecta, en contraposición con la vencedora de los Oscar 2010. No digo con esto que “The Hurt Locker” sea peor film. Pero una gran pregunta se esboza en mi mente: ¿Qué hubiese pasado si “The Hurt Locker” tratara el tema de las (desaparecidas) armas de destrucción masiva, y la burocracia falseada siempre por los Estados Unidos mediante sus medios informativos? Pues lo más seguro es que, el oscar a mejor película se lo hubiese llevado Avatar“.

El estadounidense medio de hoy en día es crítico con las guerras en concreto, no con la trayectoria imperialista de su país. Como cualquier imperio a lo largo de la Historia, este llegará a su fin. Ya se han curtido en todo tipo batallas desde final de la Primera Guerra Mundial, cuando Estados Unidos se convirtió en el primer banquero y productor industrial del mundo. Más tarde vendrían la Segunda Guerra Mundial con el absoluto consentimiento de su población, seguida de la impopular incursión en Vietnam.

La calidad de la cinta a nivel interpretativo, es soberbia; tanto por Matt como por el resto del elenco, bordando con total veracidad sus papeles gracias sobretodo a su gran ritmo y duración adecuada.

Escenarios, decorados y demás stuff utilizado para el rodaje (sobretodo los extras haciendo de población irakí) son alucinantes, en todo momento crees que estas en Irak. El desastre en las calles, el gentío rodeando a los soldados.. se siente el “agobio” que supondría estar en esas circunstancias y sobretodo la tensión a la que se vieron sometidos los militares en sus acciones.

Nunca he sido muy fan de las películas bélicas, pero ésta te absorbe en la historia, sin llegar a reconocer a los EEUU como los buenos, y los irakíes como los malos, ni viceversa.

Es la expresión tal cual de la realidad, de hasta donde estaría dispuesto a llegar un país (los americanos lo que sea por lo que sea) con tal de conseguir sus objetivos, que como siempre, son clasificados y confidenciales.

****/5

Green Zone