A mí no me gustó Loba…


Hace poco Shakira sacó su más reciente sencillo llamado Loba, a mi gusto creo que fué una canción errónea para su regreso. Shakira ha demostrado en muchísimas ocaciones el talento que tiene, pero con esta canción, quedó corta en lo que sabe hacer. La canción es mala y tiene un ritmo que cansa. Además de que parece canción que bien la puede interpretar Isabel Madow, Lorena Herrera y demás, No Shakira.

El pop de Shakira ha destacado en muchísimos momentos, muchos premios ha ganado. Con esta canción marca que Shakira se está volviendo más plástica y superficial, Loba carece de ese toque que tienen otras canciones. La Shakira de antes derrochaba desfachatez si, pero lo hacía con calidad. Loba no fué la canción indicada para el regreso que tanto esperábamos.

Espero el segundo sencillo, espero que tenga mejor calidad.

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Harry Potter y el príncipe mestizo

Harry Potter y el príncipe mestizo, Harry Potter and the Half-Blood Prince, David Yates, 2009
Harry Potter y el príncipe mestizo, Harry Potter and the Half-Blood Prince, David Yates, 2009

¿De qué trata?: Con dieciséis años cumplidos, Harry(Daniel Radcliffe) inicia el sexto curso en Hogwarts en medio de terribles acontecimientos que asolan Inglaterra. Elegido capitán del equipo de Quidditch, los entrenamientos, los exámenes y las chicas ocupan todo su tiempo, pero la tranquilidad dura poco. A pesar de los férreos controles de seguridad que protegen la escuela, dos alumnos son brutalmente atacados. Dumbledore(Michael Gambon) sabe que se acerca el momento, anunciado por la Profecía, en que Harry y Voldemort(Ralph Fiennes) se enfrentarán a muerte: «El único con poder para vencer al Señor Tenebroso se acerca… Uno de los dos debe morir a manos del otro, pues ninguno de los dos podrá vivir mientras siga el otro con vida». El anciano director solicitará la ayuda de Harry, y juntos emprenderán peligrosos viajes para intentar debilitar al enemigo, para lo cual el joven mago contará con la ayuda de un viejo libro de pociones perteneciente a un misterioso príncipe, alguien que se hace llamar Príncipe Mestizo.

Daniel Radcliffe

Daniel Radcliffe

David Yates demuestra por segunda ocación que no tiene buena mano de director de blockbuster y menos de una historia tan compleja como Harry Potter, deja más de un cabo suelto y además le interesa contar cosas que quedan lejos de una buena adaptación. El sexto libro de Harry Potter muestra un gran avance en muchas cosas, como derrotar a Voldemort, cosas que en la película quedan como nimiedades, al argumento en general la falta fluidez, la pelìcula es por demás cansada y pesada. La película no explica con claridad la importancia de los horrocruxes, entre otros detalles.

El comienzo de la película, aunque efectivamente sacado de la manga, es bueno y emocionante, así que disfrutenlo, no verán más acción durante el filme. Quizás hubiera estado bien cambiar el principio fuerte inventado por el final fuerte de guerra real, cosa que dejaría con un buen sabor de boca y salvaría la peli, pero eso significaría poner algo real en lugar de la ficción y usar magia, cosa impensable en una película sobre magos. También me gustaría añadir que a mi me encantan las comedias románticas, pero yo no iba a ver una comedia romántica. Iba para ver una película de magia, fantasía, tensión y oscuridad, pero con fajes y besos cada dos minutos no da mucho la impresión de que sea la época más peligrosa en el mundo mágico.

Yates no es director de actores ni de blockbusters...

Yates no es director de actores ni de blockbusters...

Para mí los elementos más importantes de la historia eran: la trágica muerte de Dumbledore, todo lo relacionado con los horrocruxes (pensamientos, diálogos y escena de la cueva) y la lucha en Hogwarts. Pero nada de eso es interesante en la película, carece de brutal emoción y todo quedó en un nivel tan superficial que deja todo tan lejos de algo que pudo ser verdaderamente interesante. Hay ciertos chispazos de buen cine, pero no es continuo y se pierden esos momentos en como enfrentar la hormona realmente.

Al grano: Mal lograda adaptación, no cumple con el prometido y deja muchos cabos sueltos.

* * 1/2 / 5

El casamiento de Raquel

El casamiento de Raquel, Rachel Getting Married, Jonathan Demme, 2008

El casamiento de Raquel, Rachel Getting Married, Jonathan Demme, 2008

¿De qué trata?: Kym (Anne Hathaway), una ex-modelo que se ha pasado los últimos 10 años entrando y saliendo de centros de rehabilitación, regresa a casa durante un fin de semana para la boda de su hermana Rachel (Rosemarie DeWitt). A pesar de su juventud, Kym tiene un largo historial de crisis personales, conflictos familiares y estancias en clínicas para rehabilitarse. La boda de Rachel se presenta como la ocasión perfecta para volver a la casa familiar de los Buchman, y limar así las asperezas del pasado. Sin embargo, lo que prometía ser un fin de semana festivo junto a los parientes y amigos de los novios, se complica cuando salen a relucir viejas tensiones. Kym, con su mordacidad habitual, contribuye a ello, formando un retrato familiar algo extraño.

Que buen drama, tan sencillo, tan complejo, tan bien llevado. Yo siempre me he quejado de las películas que abusan de la cámara en mano pero esta cinta es tan necesario para adentrarnos en la mente de Kym, como se desarrolla su vida en familia. A pesar que sólo los verá en ese festejo, su llegada provoca que los rencores salgan a flote. Jonathan Demme ha demostrado muchas veces su calidad como director y vicionario, esta vez dirige de una forma artesanal. Como si construyera un pequeño regalo y descubrimos poco a poco su gran valor.

Anne Hathaway, Debra Winger y Rosemarie DeWitt, grandes actuaciones.

Anne Hathaway, Debra Winger y Rosemarie DeWitt, grandes actuaciones.

Puede que el metraje es excesivo, que algunas escenas son intrascendentes y se prolongan hasta la extenuación, que la música constante aburre, que la cámara subjetiva marea al espectador, tal vez que Rachel sea demasiado severa con su frágil hermana y que su historia de amor algo inverosímil; pero, la verdad es que la película mantiene siempre sus constantes vitales y tiene momentos en que te encoge el corazón y te hace lagrimar.

Al grano: Pequeña gran película que destaca el talento de Anne Hathaway en plenitud.

* * * * / 5

Dan en la vida real.

Dan en la vida real, Dan in Real Life, Peter Hedges, 2007

Dan en la vida real, Dan in Real Life, Peter Hedges, 2007

¿De qué trata?: Dan (Steve Carell), columnista en un periódico local, vive con el recuerdo de su esposa fallecida, y dedicado por completo a sus tres hijas. Su vida cambia cuando conoce a Marie (Juliette Binoche), la nueva novia de su hermano menor.

Viudo y con tres niñas, Dan ya no busca el amor, hasta que un buen día conoce a una chica y la chispa se enciende de nuevo… para volver a “apagarse” al comprobar que dicha chica es la novia de su hermano. Una comedia romántica con leves tintes dramáticos que a pesar de pecar en su desarrollo de los tópicos más típicos, contiene algunos elementos que hacen que la película no sólo se deje ver, sino que lo haga con simpatía y muchas risas.

Los grandes culpables de la calidad del filme son su director Peter Hedges (guionista de About a Boy) y la pareja protagonista: Carell está muy correcto como siempre y su paternaire femenina, Juliette Binoche, sorprende con un papel que podría resultar demasiado dulce y ñoño pero que se consigue mejorar con un toque de picardía necesaria

Dan en la vida real es una buena y sencilla propuesta, recomendada ampliamente. El único pero que le pongo es que para apegarse más a el título de “En la vida real” la escena entre los títulos finales sobra.

Al grano: Película sencilla y carismática gracias al indiscutible talento de Steve Carrell y la naturalidad de Juliette Binoche.

* * * 1/2 / 5

Frost/Nixon

El desafío: Frost contra Nixon, Frost/Nixon, Ron Howard, 2008

El desafío: Frost contra Nixon, Frost/Nixon, Ron Howard, 2008

¿De qué trata?: Adaptación de la obra teatral de Peter Morgan sobre la serie de entrevistas del periodista David Frost al presidente Richard Nixon. En los tres años siguientes a verse obligado a dejar la Casa Blanca, Richard Nixon(Frank Langella) permaneció en silencio. Sin embargo, en el verano de 1977, el astuto y frío ex presidente aceptó conceder una única entrevista y contestar a preguntas acerca de su mandato y del escándalo Watergate que acabó con su presidencia. Nixon sorprendió a todos al escoger a David Frost (Michael Sheen) como confesor televisivo, seguro de que podría con el alegre presentador británico y se ganaría los corazones y las mentes de los estadounidenses. El equipo de Frost no estaba seguro de que el periodista fuera capaz de llevar a Nixon adonde quería. Pero en cuanto empezaron a rodar, la batalla comenzó. ¿Podría Nixon eludir las preguntas acerca de su papel en una de las mayores vergüenzas sufridas por la nación? ¿Exigiría Frost respuestas claras del hombre que llegó al poder por ser el maestro de la evasiva? Durante la entrevista, cada uno revela sus inseguridades, personalidad e inesperadas reservas de dignidad, para llegar por fin a una asombrosa exhibición de sinceridad.

La cosa no es adaptar una obra de teatro, ni hacer un drama político, ni tampoco lograr que Frank Langella entregue una de las mejores interpretaciones del año pasado.No defiendo a Ron Howard por que el trabajo suyo es bastante mediocre, pero cuando hay que reconocerle un mérito a un director, se hace y punto. Y Frost/Nixon es, como poco, digna de aplausos no sólo por su contenido sino por sus formas.

De la vida real al teatro, del teatro al cine...

De la vida real al teatro, del teatro al cine...

Para empezar por que dura dos horas y se pasan volando. A mi la política no me interesa y aún así, me pareció más que amena y entretenida. Su fantástico montaje hace que la cosa nunca se haga pesada y la intensidad que va adquiriendo el film a medida que avanza es abrumadora, llegando en la última media hora a convertirse en una montaña rusa que se queda siempre arriba y, ni siquiera con ese final discutible para algunos, consigue bajar el nivel. Esto se debe principalmente al duelo interpretativo que se crea entre Langella, que está descomunal interpretando a Nixon, y Michael Sheen en el papel del periodista David Frost. ¿Secundarios? Nada menos que Rebecca HallKevin Bacon o Sam Rockwell.

Con un formato que se mueve entre el falso documental y el reportaje de investigación, Frost/Nixon arranca con un vigor y un sentido del ritmo cuyo único objetivo es atraer y situar al espectador de forma sencilla e impactante. Una forma concisa, verosímil y directa de introducir un tema que en otro formato podría resultar tedioso.

Destaca la presencia de Rebecca Hall

Destaca la presencia de Rebecca Hall

Pero tal y como la barra del título indica, el desdoblamiento en los retratos de los protagonistas se configura de forma desigual, casi contrapuesta. Mientras Nixon recibe todo el cariño del director, abundando en primeros planos que marcan su personalidad mediante sus expresiones, Frost siempre es filmado desde la distancia, como una no persona más interesada en su relevancia pública que en su propio yo, y de la que sólo observamos sus rasgos mediante la descripción que de ella nos hace su entorno.

Es precisamente el punto de convergencia del film, donde debería librarse un pulso de igual a igual, cuando definitivamente se produce un decaimiento formal pasando a ser un mero ejercicio rutinario, un toma y daca que lejos de la tensión que se le debería suponer cae en el habitual recursos de un soso plano contraplano sin ninguna dimensión emocional apreciable, por más que el director intente enfatizarlo mediante las reacciones exteriores al desarrollo de la entrevista.

Por ello el desenlace de Frost/Nixon no deja de ser decepcionante en cuanto supone un nuevo giro sentimentaloide, de nula verosimilitud dramática, impregnado de una especie de lirismo impostado que destruye parcialmente toda la narración anterior. Un regreso a ese imaginario colectivo de la vieja América donde hasta los hombres malos tienen su corazón. Una forma pues, que huele a trampa con tufillo neoconservador, de cerrar uno de los trabajos más interesantes de Howard, pero que queda a años luz de la gran película que pudiera haber sido.

Al grano: Excelente traspaso de teatro a cine de una historia que estaba obligada a ser realizada con una impecable factura. Al final la historia no defrauda pero al final queda un hueco de que pudo haber tenido un descenlace menos poético.

* * * * / 5

Juegos Siniestros

Juegos Siniestros, Sleuth, Kenneth Branagh, 2007

Juegos Siniestros, Sleuth, Kenneth Branagh, 2007

¿De qué trata?: Remake del film de 1972 de Joseph L. Mankiewicz. Un rico escritor entrado en edad Andrew Wyker (Michael Caine) ajusta cuentas con un joven actor en paro (Jude Law) que ha conquistado el corazón de su mujer, para ello organiza un juego de consecuencias peligrosas.

Dirigida por una persona que se ha mostrado ambivalente mezclando cine y teatro, Kenneth Branagh, un guión escrito por un maestrazo en la dramaturgia (recién fallecido) Harold Pinter (Más de su dramaturgia aqui), dos actores de primer nivel, Michael Caine y Jude Law, pero con todos estos factores que denotaban una calidad brutal, algo aquí salió mal.

El pasable es por la historia. Si has visto la original, la de Joseph L. Mankiewicz, no hace ninguna falta que veas esta. Aquella reune todas las condiciones para ser una obra maestra, esta lo único que reúne son una serie de despropósitos asombrosos, aunque si no has visto la de Mankiewicz seguramente la de Kenneth Branagh te gustará por que es una historia que sorprende.

En la de 1972, Laurence Olivier, interpretaba al famoso escritor de novelas y Michael Caine era un joven atractivo dueños de una cadena de belleza que le roba la mujer al primero. Los dos actores estaban estupendos, fue un duelo interpretativo maravilloso.

Un muy sobreactuado Jude Law...

Un muy sobreactuado Jude Law...

En la de 2007, Caine hace el papel de Laurence Olivier y Jude Law el que hacía Cane en la original, sólo que ahora en vez de ser dueño de un salón de belleza, es un actor en paro que gana dinero haciendo de chófer. Michael Caine vuelve a estar magnífico, Jude Law es lamentable. Me gustaba más aquella casa rústica, pero sobretodo recuerdo el proceso del robo, aquel era infinatamente mejor y muchísimo más humillante. Las tecnologías también han cambiado, y eso le da un aire más frío a este remake.

Branagh nos presenta ‘Juegos Siniestros’ desde un punto de vista muy teatral, una arte dramática que domina como pocos directores. Toda la película transcurre en la lujosa y modernísima casa de Wyker, un escritor enamorado de sí mismo. Dos actores, unos diálogos cuidadísimos, como no, y un único escenario. Las únicas imágenes del exterior las vemos en blanco y negro, a través de las cámaras de seguridad. Otro acierto. Pero es que, además, este

Caine, Law y Brannagh

Caine, Law y Brannagh

film hay que tomarlo como un juego. Wyker y Tindle interactúan; nunca saben si las propuestas del otro son verdad o mentira. Ninguno de los dos tiene nada que perder.

Un Michael Caine que, ahora, se pone en la piel del novelista millonario y despechado. Sin duda, era uno de los grandes alicientes de este proyecto: la curiosidad de verlo en el rol opuesto. Tirando de oficio, consigue que el papel no se le vaya de las manos (como se le va a su compañero), aunque tampoco la evolución psicológica de su personaje queda bien dibujada. No olvidemos que esta adaptación cuenta con 50 minutos menos de metraje, lo que puede explicar la excesiva simplificación y la falta de cohesión de todo el trabajo.

Cartel del Sleuth de 1972

Cartel del Sleuth de 1972

Un aspecto interesante que marca también la diferencia entre ambas versiones, es el hecho de que la actual haga especial hincapié en el componente homosexual. Los tiempos han cambiado, y la tensión sexual se hace explícita, lo que no quiere decir que resulte más interesante; ya que el resultado es un tanto deslavazado, entre el histrionismo de Jude Law y la escasa solidez del guión. La lucha de clases, el duelo de ingenios o la disputa psicológica fueron ya tratados de forma magistral por Mankiewicz. Una maestría de la que carece Kenneth Branagh.

A pesar de su elegante dirección, la propuesta termina siendo fallida. El resultado es una película que, por momentos; resulta fría, distante y carente de alma. El material es potente, y las posibilidades son muy estimulantes. Pero las reseñadas frialdad y brevedad, provocan que el espectador no consiga entrar del todo en el macabro juego, ni identificar de forma razonable los motivos o las reacciones de sus participantes.

Al grano: Frío y seco remake de una historia con un enorme potencial dramático. El exceso de Brannagh por el diseño de arte y la ostentosa dirección pierde vitalidad al histrionismo de Caine y de Law.

* * 1/2 / 5

Los secretos del poder

Los Secretos del Poder

Los Secretos del Poder, State of Play, Kevin Macdonald, 2009.

¿De qué trata?: Adaptación de la exitosa miniserie de TV británica de la BBC del mismo nombre. congresista y un reportero que se ven envueltos en un caso de brutales asesinatos que, aparentemente, no tienen relación entre sí. Cal McCaffrey (Russell Crowe) es un periodista de Washington DC cuyo olfato le lleva a desenmarañar los misteriosos asesinatos de algunas de las figuras más prometedoras de la política y la gran empresa. El congresista Stephen Collins (Ben Affleck) representa el futuro de su partido: debido a su honradez, ha sido elegido presidente del comité que supervisa los gastos de Defensa. Todos esperan que esta estrella en auge represente a su partido en la próxima carrera hacia la presidencia. Hasta que alguien asesina brutalmente a su ayudante/amante, y los secretos se escapan de su escondite. McCaffrey tiene la dudosa fortuna de ser un viejo amigo de Collins, y de que su jefa (Helen Mirren) sea totalmente despiadada y le mande a investigar el caso. Mientras sigue la pista del asesino con la ayuda de otra reportera, Della Frye (Rachel McAdams), descubre una tapadera que amenaza con hacer temblar las estructuras del poder de la nación. En una ciudad de relaciones públicas, asesores y ricos políticos, aprenderá una verdad innegable: cuando miles de millones están en juego, la integridad, el amor y la vida de cualquiera están en peligro.

Muy buen thriller político.

Muy buen thriller político.

En el juego de ajedrez de la política, existe una constante manipulación entre dos equipos dignos de respeto: los políticos que buscan retener sus posiciones de influencia y los reporteros dispuestos a desenmascarar la corrupción que acompaña al poder sin restricciones. Lo que une a los oponentes es que ambos se necesitan. Y el asesinato, ya sea de una vida o del carácter de una persona, es ocasionalmente un medio para alcanzar su fin.  El director de la magnífica El último rey de Escocia, Kevin McDonald, realiza esta magnífica adaptación al cine de la miniserie homónima de la BBC, centrada en el poder, la corrupción y el periodismo. McDonald demuestra un buen dominio de cámara con planos secuenciales y hermosas tomas aéreas, que aseguran una buena factura visual de la película. Pero esto no es lo mejor de esta imponente producción.

Rachel McAdams

Rachel McAdams

De entrada observamos un metraje largo, pero hay que tener en cuenta que había que condensar seis capítulos de un relato político con muchísimas implicaciones (Para ver la ficha de la miniserie dar click aquí). Sin embargo, la habilidad de los guionistas para contar una trama absorbente, sabiendo cómo dosificar el volumen de información para no resultar confusa, además del empleo de un frenético ritmo narrativo y el impecable montaje final de Justine Wright, confieren a la obra el dinamismo suficiente como para que nadie se aburra con su visionado.

Además el filme cuenta con personajes perfectamente definidos y muy bien interpretados, incluso por parte de Ben Affleck, que si bien nunca está a la altura de Russell Crowe, mejora bastante las mediocres interpretaciones a las que nos tiene acostumbrados. Crowe está perfecto en su rol de periodista de la vieja escuela, alguien que todavía cree que su denostada profesión es algo más que los índices de ventas, mostrándose continuamente en pos de la verdad. Completan el reparto la atractiva Rachel McAdams (Red Eye, The Notebook), el cómico Jason Bateman y tres veteranos que no necesitan presentación: Hellen Mirren, Jeff Daniels y Robin Wright Penn.

El cuarto poder: los medios de comunicación.

El cuarto poder: los medios de comunicación.

Los secretos del poder es una película entretenida y resulta didáctica al mostrarnos la red del poder en Washington y las estrechas y complejas relaciones entre medios de información y la política. Tiene sus puntos débiles en su previsibilidad ( los hechos que se investigan apuntan en su resolución a las “altas esferas”), sus concesiones a la comercialidad ( los protagonistas se ven envueltos en tiroteos y persecuciones un tanto insólitos para un reportero y un político) y, sobre todo, en el carácter de pseudodenuncia muy propio del cine norteamericano, que resulta útil para tranquilizar las conciencias menos torturadas y cuya moraleja siempre parece ser la misma: existen fallos en el sistema, pero no hay que preocuparse porque el propio sistema corrige esos fallos.

Al grano: Bien construido thriller político que se agradece como bocanada de aire fresco entre tanto blockbuster veraniego. A pesar de sus errores se le reconoce la impecable factura con la que está hecha.

* * * * / 5