Nunca me abandones.

Hablamos de una cinta que te deja al final con el estómago vacío. Así de simple. Tuve el error de menospreciarla y me retracto, que aunque tiene un ritmo parsimonioso su encanto está en el drama interno que rodean a los personajes principales. Carey Mulligan siempre cumplidora, destaca por ser el ápice de un triángulo amoroso. Keira Knightley aprovecha que no es la protagonista del film para lucir en un personaje secundario completamente diferente a todos los personajes que se le han visto, como una chica envidiosa y manipuladora mueve los hilos de este drama; Y entre las dos, Andrew Garfield se mueve con un personaje más tímido y tal vez por eso, opacado ante las dos actrices.

Mark Romanek muestra un drama en el que los personajes no tienen salidas a sus predicamentos, son personajes que fueron creados y que tienen un destino marcado, pero que dentro de ese camino a seguir ellos viven con los dilemas de aceptarse como lo que son, y vivir desarrollando sentimientos. Una fábula distópica en la que se nos narra un pasado alternativo en el que las fronteras de la ciencia no están delimitadas por la ética, sino por la matemática del bien mayor. Si bien básicamente es un drama romántico, un triángulo amoroso que sirve de excusa para hablar sobre la importancia de amar y el tiempo que se nos concede para hacerlo, su fin no es otro que el exponer la auténtica naturaleza de unas criaturas que son tan humanas como cualquier persona “normal”; de la nula diferencia que puede haber entre aquello “artificial” cultivado con un único propósito y nosotros mismos, hombres y mujeres que regimos y decidimos sobre nuestras propias vidas.

Es “Never Let Me Go” una obra que se cocina a fuego lento, concediendo valor a los silencios y a la capacidad de observación. Su sensacional fotografía y una melancólica banda sonora contribuyen a crear una ambientación casi de cuento de hadas. Y como en todas estas historias, nada es lo que parece

* * * 1/2 / 5

Todo es cuestión de amar… (para el tiempo pesimista y apocalíptico)

Todo es cuestión de amar, Its all about love, Thomas Vinterberg, 2003

Todo es cuestión de amar, It's all about love, Thomas Vinterberg, 2003

¿De qué trata?: John(Joaquin Phoenix) y su mujer Elena(Claire Danes), una mundialmente famosa patinadora sobre hielo, están a punto de firmar los papeles del divorcio, pero cuando el mundo está a punto de sufrir un colapso cósmico, ambos se dan cuenta de que quizá merece la pena luchar por su amor.

¿Qué es del mundo sin amor?, ¿un gélido cúmulo de acciones? Acciones que nos hacen responder a todo sólo por cumplir cierta cotidianeidad ¿Por no tener amor, el mundo merece morir congelado? O finalmente ¿Es posible encontrar amor en un mundo gélido como este? Son algunos cuestionamientos que esta película tratra de explotar pero que al final se pierden en un guión mal construido que lleva algo excelso al declive total.

Todo es cuestión de amar” pretende ser una historia de amor truculenta con un trasfondo de ciencia ficción sobre un mundo apocalíptico. Viniendo de la escuela de directores daneses, Thomas Vinterberg ha destacado en la elección de historias con bastante dureza sobre las relaciones humanas – No por nada FESTEN tuvo tan buen recibimiento en teatro -. Sin embargo esta película se tropieza en la primera media hora y cae estrepitosamente en picada.

En un principio bien intencionada y filosófica nos va conduciendo a una historia de ficción que se aleja de todos los parámetros que antes Vinterberg y Lars von Trier habían estípulado en el movimiento Dogma 95. Se aleja del uso de la luminocidad natural, del sonido directo ni de la veracidad de los actores. Que, punto y aparte, Joaquin Phoenix y Claire Danes tratan ferozmente de cumplir con esta instalación mientras que por primera vez, se ve a un Sean Penn deslucido y gris.

La gente muere súbitamente por falta de amor....

La gente muere súbitamente por falta de amor....

A pesar de que se aleja del cine DOGMA; como cine comercial podemos decir que el montaje está bien hecho, al igual que la iluminación, o los efectos especiales, sin ebargo los fallos recaen en el guión. A penas conocemos a los personajes, John, con sus flashbacks, pretende soñar con la liberación de las catástrofes que se están sucediendo, pero no queda claro, cómo encajar esos pensamientos dentro del filme. El papel de Claire Danes parece ser el más definido, a pesar de que su propia historia, con sus clones y traiciones, queda un poco inacabada en el argumento. Y el personaje de Sean Penn, la voz filosófica y al mismo tiempo, sensata y romántica de la película, está poco aprovechado, puesto que el gran talento del actor, no se explota con sus pocas apariciones, y tampoco acaba de encajar los mensajes que le deja al hermano.

El mejor conflicto es la relación entre los personajes

El mejor conflicto es la relación entre los personajes

El único verdadero sosten de la película es el romance por que de ahi en fuera el conflicto de las inexplicables muertes súbitas en las personas está muy mal aprovechado. Y vaya el conflicto cósmico, ni se diga. Hay escenas líricas bastante  buenas; el problema es el ritmo que decae por momentos y hace perder el interés sobre las dos historias de ciencia-ficción y thriller a pesar de su consistencia.

El gran fallo de Todo es cuestión de amar, es que el guión no se centra en contarnos algo en concreto, sino que intenta ser una película de ciencia ficción, un thriller y una típica historia de amor con un fatal final.

Al grano: Bien intencionado drama de pareja ubicado en la ciencia ficción y el thriller que decaé estrepitosamente a la incoherencia total.

* * / 5