Inglorious Basterds….

Inglorious Basterds, Bastardos sin gloria, Tarantino, 2009,

Inglorious Basterds, Bastardos sin gloria, Tarantino, 2009,Resúm

Resumen de la crítica enviada a LA VERDAD para el 11 de octubre.

¿De qué trata?: Durante la ocupación alemana de Francia, Shosanna Dreyfus (Mélanie Laurent) presencia la ejecución de su familia a manos del coronel nazi Hans Landa (Christoph Waltz). Shosanna consigue escapar y huye a París, donde se forja una nueva identidad como dueña y directora de un cine. En otro lugar de Europa, el teniente Aldo Raine (Brad Pitt) organiza un grupo de soldados judíos para tomar represalias contra objetivos concretos. Conocidos por el enemigo como “The Basterds”, los hombres de Raine se unen a la actriz alemana Bridget Von Hammersmark (Diane Kruger), una agente secreto que trabaja para los aliados, con el fin de llevar a cabo una misión que hará caer a los líderes del Tercer Reich. El destino quiere que todos se encuentren bajo la marquesina de un cine donde Shosanna espera para vengarse…

Quentin Tarantino tiene un gran poderío cinematográfico que trenza, sobre diferentes tonos y géneros, un historial fílmico cuya personalidad supera el conjunto que ofrece el mosaico de referencias. No se trata de una conexión directa con el género o el filme, sino el talento y estilo propio del cineasta que se impone estableciendo una nueva visión dimensionada del autor. Es así que Bastardos sin gloria es un filme puramente tarantiniano cuyos orígenes quedan borrados y ametrallados por la cinefilia y la genialidad.

Tarantino realiza su narración mediante capítulos, desgranando situaciones y sucesos que, poco a poco, conformarán un todo hasta desembocar en un final muy coherente y bien atado que transgrede la historia reconstruyéndola mediante una pantalla de cine. Todos los capítulos mostrados forman una unidad perfecta, es delicioso ver los diferentes estilos remezclados y que da enorme riqueza al contenido como los muchísimos detalles que contiene y que seguro se valorarán mejor en posteriores revisiones.

Mélanie Laurent, muy buena actuación...

Mélanie Laurent, muy buena actuación...

Los diálogos, las interpretaciones, las referencias cinéfilas y las esporádicas incursiones de la violencia, en brutales estallidos que consumen y aderezan un dramatismo producido sin prisa alguna, constituyen las herramientas de un director que, con Bastardos sin gloria ha creado una de las películas más interesantes y audaces de los últimos años. Tarantino ha vuelto a demostrar que no hay en él nada conformista y que continúa renovándose a sí mismo, evitando resultar plano y predecible.

Bastardos sin Gloria exhibe a uno de los villanos más maquiavélicos de la historia del cine, el coronel Hans Landa, que construye en la comienzo el leitmotiv de toda la cinta: un simple disparo puede cambiar toda una guerra como si de un efecto mariposa se tratase. No sólo es una representación conocida del concepto del azar sino del conocimiento personal y las experiencias. Es significativo el juego de idiomas en el guión y el pasado que arrastran los personajes como los actos que desencadenan.

La recreación de la Segunda Guerra Mundial no es un retrato de las trincheras, ni del campo de batalla sino de pura negociación (las situaciones en todas las secuencias se resuelven siempre así).

Gran actuación de Christoph Waltz

Gran actuación de Christoph Waltz

Al grano: Bastardos sin gloria es un monumento cinematográfico a la historia del cine. Un acto de amor brutal, combativo y suicida donde la ficción se mantiene de la mano de una realidad que ha impactado a la humanidad.

* * * * * / 5

Australia…

Australia, lo mejor la quimica entre Nicole Kidman y Hugh Jackman

Australia, lo mejor la química entre Nicole Kidman y Hugh Jackman

¿De qué trata?: Lady Sarah Ashley (Nicole Kidman), una aristócrata inglesa, se ha pasado la vida persiguiendo la perfección superficial, pero un matrimonio sin amor y sin hijos le ha privado de cualquier cosa importante que no sea su cuadra de caballos. Convencida de que su marido le es infiel, la empecinada Sarah viaja desde Londres hasta el remoto reducto tropical de Darwin (Australia) para enfrentarse a él. Su reacio guía a través del inmenso e inmisericorde terreno del territorio septentrional es Drover (Hugh Jackman), un ganadero tan tosco y basto como refinada es Sarah. Su profunda antipatía mutua se ve aminorada por la tragedia cuando Sarah, de repente, se halla cuidando a un encantador y joven huérfano llamado Nullah (Brandon Walters), un muchacho mestizo a la deriva en una sociedad segregada que le trata como un paria.

Al igual que “Moulin Rouge“, film con el que el que el director australiano Baz Luhrmann se dio a conocer internacionalmente, su nuevo trabajo hace bandera de la hibridación posmoderna, bebiendo a trago tanto del clasicismo más memorable como de las tendencias estéticas y tecnológicas más innovadoras.

Australia

Australia

No resulta extraño, pues, observar como en esta mastodóntica producción titulada “Australia“, referentes tan añejos y celebrados como el cómico romanticismo de “La Reina de África” (los personajes de Kidman y Jackman son en muchos aspectos análogos a los que en su día interpretaron Humphrey Bogart y Katharine Hepburn en la película de John Huston), la épica ganadera del western (Río rojo, sin ir más lejos) y un sentido homenaje a “El mago de Oz“, se entremezclan con cierta soltura con las imágenes digitalizadas, el humor cafre y el indigenismo de temática aborigen (aquí el referente innegable sería “La última ola” del también australiano Peter Weir).

Drover y Lady Ashley

Drover y Lady Ashley

Captadas estas heterogéneas influencias, “Australia” es una película que como historia de romance y aventuras se disfruta hasta bien pasados sus 100 primeros minutos. A partir de aquí, cuando parece que ya está todo dicho, Luhrmann se saca de la manga 1 hora adicional de metraje en la que el notable relato anterior queda enterrado bajo una lacrimógena “historia de amor en tiempos de guerra” (la II Guerra Mundial, para ser más exactos). Además, esta nueva e innecesaria historia con ínfulas de magnanimidad está aderezada con una forzada voluntad de denuncia (una crítica a la segregación de los nativos australianos) que ya había quedado más que patente desde el principio. Película disfrutable aunque excesiva.

Nicole Kidman con Brandon Walters

Nicole Kidman con Brandon Walters

Australia” es más o menos lo que me esperaba, una historia de amor y aventuras con una preciosa fotografía y un guión estiradísimo con el único propósito de convertir el film en un clásico inmediato. Baz Luhrmann no conseguirá que “Australia” sea “Lo que el viento se llevó” ni “El Mago de Oz” pero su film tiene bastantes méritos como para considerarla una buena película.

Los cinco primeros minutos son exquisitos. La introducción con Rey Jorge (David Gulpilil) y el pequeño Nullah son sorprendentes y derrochan una calidad técnica extraordinaria. Después vamos a lo peor del film, Nicole Kidman. La protagonista de “Australia” no está muy acertada en su interpretación y sobreactúa demasiado interpretando a la aristócrata inglesa Lady Sarah Ashley. Más tarde se nos presenta la aventura encarnada en la figura de Drover (Hugh Jackman).

Drover

Drover

Drover, salvando las abundantes diferencias, es como el Indiana Jones australiano. Un tipo divertido, simpático y aventurero que da a “Australia” el suficiente entretenimiento para aguantar toda la cinta. El film está lleno de tópicos, pero está tan bien hecho que se pasan por alto. El film también es muy sentimentalista, pero aún a sabiendas de que Baz Luhrmann nos quiere emocionar de la forma más superficial posible, el consigue que te emociones aunque no quieras.

Al grano: Un ambicioso espectáculo de romance, acción, melodrama y denuncia histórica. “Australia” es  exagerada, completamente absurda y terriblemente entretenida.

* * * / 5