X:Men Primera Generación

El mundo de cine ha visto películas muy buenas sobre los mutantes (X-Men y X-Men 2), regulares (X-Men. La decisión final) y malas (X-Men orígenes: Wolverine), pero esta vez, los mutantes regresan para contarnos la historia desde el principio. Sabemos que los mutantes dan para tener muchas películas de cada personaje por que es un universo basto de diferentes caracteres, en esta ocasión estamos ante el inicio de la famosa escuela de mutantes, en una cinta que nos cuenta de cómo Charles Xavier pasa de ser amigo del gran Magneto a ser su enemigo.

X-Men: Primera generación se sitúa en una época sesentera donde la paz estaba en la cuerda floja por las disputas que había entre Rusia y USA, pero lo que la película nos cuenta, es que también los mutantes tuvieron que ver en esa rencilla internacional.  La cinta es dirigida por Matthew Vaughn cuyos anteriores trabajos destacan la fantástica “Kick-Ass (2010)” y “Stardust (2007)”, un director que ha probado que es muy bueno haciendo películas aventuras y superhéroes (ficticios o no), a ratos Vaughn logra una pericia narrativa interesante sin embargo al momento de ponerse al tú por tú con el CGI no sale tan bien librado, sin embargo su dirección es notable y funcional.

Una película con un gran elenco encabezado por James McAvoy (Wanted – Se busca (2008), Expiación, más allá de la pasión (2007)) como el enigmático Profesor X; el impresionante Michael Fassbender es Magneto; la nominada al Oscar, Jennifer Lawrence es Mystique, January Jones que cautiva con su belleza como Emma Frost y Nicholas Hoult, galán de muchas adolescentes tendrá muchos pelos para ser Bestia. Quizás es por la vuelta de Bryan Singer (director de las cintas X-Men y X-Men 2) a las labores de producción y creación de la historia. Quizás es por el reparto. Quizás es por el guión. O quizás es por todo ello.. pero esta X-Men es una auténtico entretenimiento para los fans de los mutantes más célebres de la ficción, y debería serlo también para todos los cinéfilos en general.

El guión de la película combina a la perfección espectacularidad con intimismo, humor con violencia, drama y política; sin embargo, algunos detalles del guión son muy artificiosos y manipuladores. La cámara de Matthew Vaughn nos enseña el desenvolvimiento de la relación entre los dos grandes amigos que se convirtieron en rivales. James McAvoy, en la piel de Xavier, muestra una vez más que es el mejor actor de su generación (sus ojos lo dicen todo), mientras que Michael Fassbender, el mejor del reparto, transmite todo lo que su personaje ha de transmitir (dolor, ira, amor, amistad) en apenas una mirada. El resto del reparto, en interpretaciones más que correctas, acompaña perfectamente a esta pareja estrella.

Por cierto, busquen los cameos de Hugh Jackman y de Rebecca Romijn, simplemente, sensacionales!

* * * 1/2  de 5

 

Vayan a ver “TRABAJANDO UN DIA PARTICULAR”, última función el domingo!

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Tuve la oportunidad de asistir el jueves pasado a formar parte de un ejercicio teatral más que sorprendente. En primer lugar vemos una obra construida con un enorme potencial dramático y protagonizado por dos excelentes actores: Daniel Giménez Cacho y Laura Almela. “Trabajando un día particular” es una puesta en escena que se presente en el Teatro El Milagro (Milán 24, Colonia Juárez entre General Prim y Lucerna). Está basado en la cinta de Ettore Scola “Una giornata particolare” estrenada en 1977.

El 6 de mayo de 1938, Hitler visita Roma. Es un día de fiesta para la Italia fascista, que se vuelca en el recibimiento. En una casa de vecinos sólo quedan la portera, un ama de casa, Antonietta (Laura Almela), y Gabriele (Daniel Giménez Cacho), quien teme que la policía le detenga por homosexualidad. Al margen de la celebración política, Antonietta y Gabriele establecen una relación afectiva muy especial, que les evade durante unas horas de la tristeza de su vida cotidiana.

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El teatro existe con la convención que se da entre el actor y el espectador, esta puesta en escena dotada de una enorme frescura se basa en la emblemática relación de los personajes de la cinta, adaptándola de una forma mágica y directa. No se necesita de una súper producción para lograr que una puesta en escena sea grande y poderosa, en esta puesta se necesita de dos poderosos histriones, un gis y pocos elementos de apoyo. La imaginación es parte del juego que forma el público.

Con un ritmo muy bien llevado, la obra evoca la homosexualidad vista como una enfermedad en la Italia de los 30s, dónde el hombre no era hombre si no era padre, soldado y esposo. Ambos personajes evocan la tolerancia y la reciprocidad conforme se van conociendo. Y aunque todo se da en un día, ese día es como si hubieran llegado a tener una vida juntos.

El talento de Giménez Cacho forja un personaje lejos de estereotipos, que conforme avanza la trama va desarrollando su historia y el público lo abraza. Esta cinta me deja el mismo sabor de boca que cuando veo El beso de la Mujer Araña de Manuel Puig, una dupla de personajes que conforme van conociéndose la tolerancia y el respeto se hacen presentes, ambos personajes se desdoblan y muestran todos los matices a sus cotidianeidades.

“Trabajando un día particular” va a estar en cartelera hasta el domingo 27 de junio. Por lo que tienen aún oportunidad: Jueves y viernes a las 20:30 hrs, Sábado a las 19:00 hrs y Domingo a las 18:00 hrs. Es importante que sigamos manteniendo vivo el teatro mexicano que hecho con pocos elementos logran darte una gran espectáculo.

Espejo

¿Y si tu no piensas en mí? Si no soy tan importante como tú eres para mí… Siento que te hablo y hablo y tu no me escuchas, ¿qué no ves que aquí estoy? ¿por qué no me reconoces? ¿Acaso te desagrado? … ¿Te hago falta como tu a mí?… ¿Por qué sólo escucho eco?… Siento que te pierdo…y aún no te he tenido…y siento que no entiendes lo que digo…y tu si sabes como herirme, como decirme las cosas en dónde más me duelen…sí, vaya que lo sabes.. No sé por qué no se te ha ocurrido verte en el espejo y reconocerme…

Australia…

Australia, lo mejor la quimica entre Nicole Kidman y Hugh Jackman

Australia, lo mejor la química entre Nicole Kidman y Hugh Jackman

¿De qué trata?: Lady Sarah Ashley (Nicole Kidman), una aristócrata inglesa, se ha pasado la vida persiguiendo la perfección superficial, pero un matrimonio sin amor y sin hijos le ha privado de cualquier cosa importante que no sea su cuadra de caballos. Convencida de que su marido le es infiel, la empecinada Sarah viaja desde Londres hasta el remoto reducto tropical de Darwin (Australia) para enfrentarse a él. Su reacio guía a través del inmenso e inmisericorde terreno del territorio septentrional es Drover (Hugh Jackman), un ganadero tan tosco y basto como refinada es Sarah. Su profunda antipatía mutua se ve aminorada por la tragedia cuando Sarah, de repente, se halla cuidando a un encantador y joven huérfano llamado Nullah (Brandon Walters), un muchacho mestizo a la deriva en una sociedad segregada que le trata como un paria.

Al igual que “Moulin Rouge“, film con el que el que el director australiano Baz Luhrmann se dio a conocer internacionalmente, su nuevo trabajo hace bandera de la hibridación posmoderna, bebiendo a trago tanto del clasicismo más memorable como de las tendencias estéticas y tecnológicas más innovadoras.

Australia

Australia

No resulta extraño, pues, observar como en esta mastodóntica producción titulada “Australia“, referentes tan añejos y celebrados como el cómico romanticismo de “La Reina de África” (los personajes de Kidman y Jackman son en muchos aspectos análogos a los que en su día interpretaron Humphrey Bogart y Katharine Hepburn en la película de John Huston), la épica ganadera del western (Río rojo, sin ir más lejos) y un sentido homenaje a “El mago de Oz“, se entremezclan con cierta soltura con las imágenes digitalizadas, el humor cafre y el indigenismo de temática aborigen (aquí el referente innegable sería “La última ola” del también australiano Peter Weir).

Drover y Lady Ashley

Drover y Lady Ashley

Captadas estas heterogéneas influencias, “Australia” es una película que como historia de romance y aventuras se disfruta hasta bien pasados sus 100 primeros minutos. A partir de aquí, cuando parece que ya está todo dicho, Luhrmann se saca de la manga 1 hora adicional de metraje en la que el notable relato anterior queda enterrado bajo una lacrimógena “historia de amor en tiempos de guerra” (la II Guerra Mundial, para ser más exactos). Además, esta nueva e innecesaria historia con ínfulas de magnanimidad está aderezada con una forzada voluntad de denuncia (una crítica a la segregación de los nativos australianos) que ya había quedado más que patente desde el principio. Película disfrutable aunque excesiva.

Nicole Kidman con Brandon Walters

Nicole Kidman con Brandon Walters

Australia” es más o menos lo que me esperaba, una historia de amor y aventuras con una preciosa fotografía y un guión estiradísimo con el único propósito de convertir el film en un clásico inmediato. Baz Luhrmann no conseguirá que “Australia” sea “Lo que el viento se llevó” ni “El Mago de Oz” pero su film tiene bastantes méritos como para considerarla una buena película.

Los cinco primeros minutos son exquisitos. La introducción con Rey Jorge (David Gulpilil) y el pequeño Nullah son sorprendentes y derrochan una calidad técnica extraordinaria. Después vamos a lo peor del film, Nicole Kidman. La protagonista de “Australia” no está muy acertada en su interpretación y sobreactúa demasiado interpretando a la aristócrata inglesa Lady Sarah Ashley. Más tarde se nos presenta la aventura encarnada en la figura de Drover (Hugh Jackman).

Drover

Drover

Drover, salvando las abundantes diferencias, es como el Indiana Jones australiano. Un tipo divertido, simpático y aventurero que da a “Australia” el suficiente entretenimiento para aguantar toda la cinta. El film está lleno de tópicos, pero está tan bien hecho que se pasan por alto. El film también es muy sentimentalista, pero aún a sabiendas de que Baz Luhrmann nos quiere emocionar de la forma más superficial posible, el consigue que te emociones aunque no quieras.

Al grano: Un ambicioso espectáculo de romance, acción, melodrama y denuncia histórica. “Australia” es  exagerada, completamente absurda y terriblemente entretenida.

* * * / 5