El TOP 5 de las películas mexicanas sobre DIVERSIDAD! :-D

portadilla%20cielo%20dividido 5 El cielo dividido (Dir. Juián Hernandez, 2006): Gerardo(Miguel Ángel Hoppe) y Jonás(Fernando Arroyo) se reencuentran porque se han buscado; en una primera mirada se descubren cómplices añejos. De ahí una cita, otra, el hotel, la universidad, las discotecas, la intimidad, los besos, la piel, el reencuentro, la fusión, la cama, la regadera… la sensación de permanecer contra la distancia, contra el tiempo, los va fusionando nuevamente, como en un rito perenne obligado a repetirse, para mantener la continuidad de los acontecimientos vitales. Su historia de amor se interrumpe con la aparición de Bruno (Ignacio Pereda), quien se convierte en el nuevo objeto del deseo de Jonás.

2481135792_d5eb142069_o El cielo dividido es el retrato de un noviazgo homosexual captado en diferentes situaciones, el escolar, el social y sexual principalmente. no hay profundidad en los personajes, vamos que todo gira en torno a la vida nocturna de los chavos, sus múltiples encuentros y la obsesión a la que se harán acreedores con la aparición de otros en discordia. La nulidad en cuanto a diálogos en efecto es cansado, pero resulta aun más tedioso cuando se cae en círculo vicioso de cada una de las acciones que llevan a cabo (el regreso físico de Jonás, la huída física de él, su retorno nuevamente con Gerardo, su ausencia mental, etc.).

82-Y-Tu-Mama-Tambien 4 Y tu mamá también (Dir. Alfonso Cuarón, 2001) Julio y Tenoch son dos jóvenes de clases sociales diferentes pero unidos por una gran amistad centrada en ligar con chicas y pasárselo bien. En una fiesta conocen a Luisa, una aburrida chica española casada con el primo de Tenoch. Luisa, para pasar una crisis, decide irse con los dos adolescentes en un viaje sin rumbo fijo, una aventura en la que ambos perderán gran parte de la inocencia, pondrá a prueba su amistad y marcará sus vidas para siempre

gaelluna "Y tu mamá también", película que hizo poner un pie en Hollywood a los tres prometedores actores que dan vida a esta historia. La cinta fue un éxito internacional y hasta su guión original consiguió una nominación al Oscar. La cinta de Cuarón nos invita a viajar a la aventura por el paraiso mexicano, conocer a gente nueva, fumar, practicar sexo, bañarnos en la playas, tomar el sol, emborracharnos, empaparnos de otras culturas, y en definitiva, experimentar los pequeños grandes placeres de la vida.

1471 3 Doña Herlinda y su hijo (Dir. Jaime Humberto Hermosillo, 1985) Rodolfo es un médico soltero que sostiene un romance secreto con Ramón, un joven estudiante de música. Doña Herlinda, la madre de Rodolfo, presiona a su hijo para que se case y le de nietos. Sin avisarle a Ramón, Rodolfo se compromete con Olga, una joven más preocupada por su futuro profesional que por casarse. Deprimido, Ramón acepta irse a vivir con doña Herlinda, quien tiene la solución para que todos vivan juntos y felices.

Al ver algunas películas de Jaime Humberto Hermosillo, se nota sin duda evolución en su labor, sin alcanzar esa película de excelencia, que permite la referencia para el público en general. dona_herlinda_hijo_19841 La mayoría de sus películas toca el erotismo como eje para desarrollar los libretos; dichas historias abarcan con toque humorístico y también dramático los encuentros de parejas heterosexuales u homosexuales, exponiendo la complejidad del sentir aunado al placer cercado por los prejuicios sociales.

2 El lugar sin límites (Dir. Arturo Ripstein, 1977) Aclamado retrato de un México sórdido, patético, doloroso. En el prostíbulo de un pequeño pueblo sobreviven "la Manuela", un trasvesti, y "la Japonesita", una joven prostituta hija de un desliz de la Manuela con la fallecida Japonesa.el%20lugar%20sin%20limites Don Alejo, el anciano cacique del lugar, quiere comprar el prostíbulo para venderlo a un consorcio junto con el resto del pueblo. El regreso de Pancho, un joven camionero ahijado de don Alejo, desata las tensiones entre los personajes.

La etapa más creativa de Ripstein. El papel más emblemático de Robert Cobo. La película es pura violencia contenida, de un erotismo equivoco e insatisfecho, que resalta en el personaje de La Manuela (Roberto Cobo), un travesti de burdel señalado por la mala suerte, y que es el padre de La Japonesita, la muchacha codiciada y despreciada por el desaforado machista Pancho. Los tres forman un triangulo amoroso que rompe todos los esquemas del melodrama en el cine mexicano. Con ellos, están otros personajes igualmente estremecedores y trágicos, habitantes de ese burdel que es la sucursal del infierno en este mundo.

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1 51qUheGZ6YL__SS500_ Quemar Las Naves (Dir. Francisco Franco, 2007) Sebastián(Ángel Onésimo Nevares) y Helena(Irene Azuela) son dos hermanos adolescentes que viven con su madre moribunda en una ciudad colonial de provincia. Encerrados en una casona que se está cayendo a pedazos, lo único que los sostiene es su relación simbiótica y dependiente. La llegada de Juan(Bernardo Benítez), un adolescente de clase baja que viene del mar, desencadena un enfrentamiento entre los hermanos, que los obliga a definir su actitud hacia el amor, el sexo, la amistad, el poder, la traición; en definitiva, su actitud ante la vida.

quemarlasnaves2 Nada mal, si tomamos en cuenta que el director renunció al estereotipo de actores de gran escuela. Destacable la actuación de Irene Azuela; pocas veces un personaje femenino con tal actitud y sin pose de diva. La película contiene sus errores, claro está pero salvables al margen de haber presentado un filme arriesgado y si no excelentemente logrado, en vías de una trasgresión al actual cine mexicano.

Quemar las naves

Quemar las naves, Francisco Franco Alba, 2007

Quemar las naves, Francisco Franco Alba, 2007

¿De qué trata?: Sebastián(Ángel Onésimo Nevares) y Helena(Irene Azuela) son dos hermanos adolescentes que viven con su madre moribunda en una ciudad colonial de provincia. Encerrados en una casona que se está cayendo a pedazos, lo único que los sostiene es su relación simbiótica y dependiente. La llegada de Juan(Bernardo Benítez), un adolescente de clase baja que viene del mar, desencadena un enfrentamiento entre los hermanos, que los obliga a definir su actitud hacia el amor, el sexo, la amistad, el poder, la traición; en definitiva, su actitud ante la vida.

Francisco Franco no titubeó al construír una historia difícil de ser concebidad dentro de un contexto social como lo es el Mexicano. Dejando atrás el tabú, la imagen solemne de una Columba Rodríguez o la arquetípica figura de un charro y más aún, la mil veces citada historia de pobreza y drogadicción que nada propone; nos entrega una honesta cinta donde aquello “improbable” de ser, puede ocurrir.

Los hermanos (Helena y Sebastián) han convivido toda una vida a la sombra del éxito de su madre, quien, por alguna circunstancia, pasa los últimos años de su vida postrada en una cama. Motivo por el cual, la joven Helena se ha visto obligada a desempeñar el rol de madre-padre, sin que esto signifique la fragmentación de sus deseos de volar.

A su vez, y como consecuencia de ello, el surgimiento de una obsesiva relación de posesión y control para con su hermano, misma que se enfatiza con la llegada de un tercer elemento, que a primera instancia parecería incidental o poco revelador y por el contrario, aporta el sentido real para el descubrimiento colectivo de los implicados.

Fotografías de la película...

Fotografías de la película...

Nada mal, si tomamos en cuenta que el director renunció al estereotipo de actores de gran escuela. Destacable la actuación de Irene Azuela; pocas veces un personaje femenino con tal actitud y sin pose de diva. La película contiene sus errores, claro está pero salvables al margen de haber presentado un filme arriesgado y si no excelentemente logrado, en vías de una trasgresión al actual cine mexicano.

Unidad y responsabilidad

Unidad y responsabilidad

“Para poder manejar tu vida con total libertad, es necesario abandonar el nido familiar”. Este mensaje más o menos afortunado según los gustos, se convierte en el hilo conductor de este filme mexicano donde, contra todo pronóstico, dos hermanos adolescentes y una madre moribunda se convierten en los principales protagonistas a pesar de una insufrible masa de personajes secundarios que invaden descaradamente una historia sencilla y la cargan con tópicos tan manidos como la homosexualidad, el incesto, la dependencia o la búsqueda de identidad típica de la juventud.

Quemar las naves supone una película con ritmo, con actuaciones dignas, una fotografía aceptable pero mejorable, con un guión que no es muy descabellado y que intenta dar una moralina que resulta muy válida para un público fácil. Es una cinta amable y previsible, políticamente correcta en temas que a ninguno ya nos sorprenden y que con el paso del tiempo, en vez de quedarnos un regustillo agradable nos deja una impresión insípida e indiferente.

Sebastián

Sebastián

Al grano: Una de las propuestas más honestas del cine mexicano, Irene Azuela demuestra que va a crecer muchísimo como actriz y que puede ser de las grandes con gran soltura.

* * * 1/2 / 5