WOLVERINE….

Wolverine, X-Men Origins: Wolverine, Gavin Hood, 2009

Wolverine, X-Men Origins: Wolverine, Gavin Hood, 2009

¿De qué trata?: Precuela de la película X-Men. Situada 17 años antes, narra los inicios del arma X y la forma en la que Wolverine  se convirtió en mutante. Logan (Hugh Jackman), convertido en un mutante que se hace llamar Wolverine, es capaz de sacar unas afiladas garras; además que cuenta con una fuerza y agilidad sobrehumana, prepara su venganza contra Victor Creed (Liev Schreiber), culpable de la muerte de su novia. Mientras tanto, otros mutantes se acogen al programa X para unir sus fuerzas.

Gavin Hood y Ang Lee tienen el mismo problema, no saben hacer blockbusters. Ambos directores con claras tendencias artísticas e independientes aceptaron dirigir estas películas sobre heroes de Marvel, Hood dirigió esta entrega de “Wolverine” y Lee la fallida “Hulk“. Y lo que tienen ambas películas es que en lo que fallaron son los efectos y la edición.

El guión de David Benioff y Skip Woods está muy bien hecho, vaya, cumple, emociona y te lleva a través de la mente de Wolverine, adentrandote en ese sentimiento de no pertenecer a nada y que te arrebaten todo lo que creias tuyo.  Sin embargo visualmente, la película deja mucho que desear. Y no puede haber error más grande en un blockbuster que los efectos y lo que te es contado no te sea creíble visualmente. Salvo por algunas escenas muy contadas (donde figuran Wade y Gambit).

Wolverine me deja un sentimiento de que me quedaron a deber algo y eso es algo muy frustrante. Se nota la total diferencia que hay entre el X-Mende Bryan Singer con esta película.  Donde en una se disfruta los conflictos, para muchos conocidos, de la discriminación de razas o minorías, en esta se siente puro entretenimiento palomero que no te deja ninguna aportación. Las 3 entregas pasadas de X-Men se caracterizaron por ese sabor de lucha contra las minorias y vale la pena darles un análisis mayor al que proyectan.

Al grano: Favor de darle a dirigir blockbusters a quienes saben dirigirlos y checar el uso correcto de los efectos especiales, De paso, chequen la edición. Todo este conjunto daba para muchísimo, muchísimo más..

* * / 5

Australia…

Australia, lo mejor la quimica entre Nicole Kidman y Hugh Jackman

Australia, lo mejor la química entre Nicole Kidman y Hugh Jackman

¿De qué trata?: Lady Sarah Ashley (Nicole Kidman), una aristócrata inglesa, se ha pasado la vida persiguiendo la perfección superficial, pero un matrimonio sin amor y sin hijos le ha privado de cualquier cosa importante que no sea su cuadra de caballos. Convencida de que su marido le es infiel, la empecinada Sarah viaja desde Londres hasta el remoto reducto tropical de Darwin (Australia) para enfrentarse a él. Su reacio guía a través del inmenso e inmisericorde terreno del territorio septentrional es Drover (Hugh Jackman), un ganadero tan tosco y basto como refinada es Sarah. Su profunda antipatía mutua se ve aminorada por la tragedia cuando Sarah, de repente, se halla cuidando a un encantador y joven huérfano llamado Nullah (Brandon Walters), un muchacho mestizo a la deriva en una sociedad segregada que le trata como un paria.

Al igual que “Moulin Rouge“, film con el que el que el director australiano Baz Luhrmann se dio a conocer internacionalmente, su nuevo trabajo hace bandera de la hibridación posmoderna, bebiendo a trago tanto del clasicismo más memorable como de las tendencias estéticas y tecnológicas más innovadoras.

Australia

Australia

No resulta extraño, pues, observar como en esta mastodóntica producción titulada “Australia“, referentes tan añejos y celebrados como el cómico romanticismo de “La Reina de África” (los personajes de Kidman y Jackman son en muchos aspectos análogos a los que en su día interpretaron Humphrey Bogart y Katharine Hepburn en la película de John Huston), la épica ganadera del western (Río rojo, sin ir más lejos) y un sentido homenaje a “El mago de Oz“, se entremezclan con cierta soltura con las imágenes digitalizadas, el humor cafre y el indigenismo de temática aborigen (aquí el referente innegable sería “La última ola” del también australiano Peter Weir).

Drover y Lady Ashley

Drover y Lady Ashley

Captadas estas heterogéneas influencias, “Australia” es una película que como historia de romance y aventuras se disfruta hasta bien pasados sus 100 primeros minutos. A partir de aquí, cuando parece que ya está todo dicho, Luhrmann se saca de la manga 1 hora adicional de metraje en la que el notable relato anterior queda enterrado bajo una lacrimógena “historia de amor en tiempos de guerra” (la II Guerra Mundial, para ser más exactos). Además, esta nueva e innecesaria historia con ínfulas de magnanimidad está aderezada con una forzada voluntad de denuncia (una crítica a la segregación de los nativos australianos) que ya había quedado más que patente desde el principio. Película disfrutable aunque excesiva.

Nicole Kidman con Brandon Walters

Nicole Kidman con Brandon Walters

Australia” es más o menos lo que me esperaba, una historia de amor y aventuras con una preciosa fotografía y un guión estiradísimo con el único propósito de convertir el film en un clásico inmediato. Baz Luhrmann no conseguirá que “Australia” sea “Lo que el viento se llevó” ni “El Mago de Oz” pero su film tiene bastantes méritos como para considerarla una buena película.

Los cinco primeros minutos son exquisitos. La introducción con Rey Jorge (David Gulpilil) y el pequeño Nullah son sorprendentes y derrochan una calidad técnica extraordinaria. Después vamos a lo peor del film, Nicole Kidman. La protagonista de “Australia” no está muy acertada en su interpretación y sobreactúa demasiado interpretando a la aristócrata inglesa Lady Sarah Ashley. Más tarde se nos presenta la aventura encarnada en la figura de Drover (Hugh Jackman).

Drover

Drover

Drover, salvando las abundantes diferencias, es como el Indiana Jones australiano. Un tipo divertido, simpático y aventurero que da a “Australia” el suficiente entretenimiento para aguantar toda la cinta. El film está lleno de tópicos, pero está tan bien hecho que se pasan por alto. El film también es muy sentimentalista, pero aún a sabiendas de que Baz Luhrmann nos quiere emocionar de la forma más superficial posible, el consigue que te emociones aunque no quieras.

Al grano: Un ambicioso espectáculo de romance, acción, melodrama y denuncia histórica. “Australia” es  exagerada, completamente absurda y terriblemente entretenida.

* * * / 5