Hagamos una porno

Hagamos una porno, Zack and Miri makes a porno, Kevin Smith, 2008

Hagamos una porno, Zack and Miri make a porno, Kevin Smith, 2008

¿De qué trata?: Zack (Seth Rogen)y Miri (Elizabeth Banks) son dos amigos que se conocieron en el instituto y a los que les cuesta afrontar la edad adulta pues, a sus veintimuchos años, se ven inmersos en deudas. Para hacer dinero rápido deciden montar una empresa para grabar porno amateur con sus amigos. Mientras rueden las películas, descubrirán que sentían algo más el uno hacia el otro que la platónica amistad que les había unido hasta ahora.

Debo decir que para mí Seth Rogen y Elizabeth Banks nunca se habían visto mejor interpretativamente; y esto en parte se debe a que Kevin Smith tal vez es cierto que no es un buen director técnico/visual pero lo que sí es y a nadie le queda el menor resquicio de duda, es que es un buen escritor, y que además con el tiempo ha mejorado en labores de montaje y como director de actores, a parte que siempre ha expresado un enorme fanatismo por el viejo y muy querido cine de diálogos. Smith es uno de los pocos que podría competirle a Tarantino en cuanto a quien hace más diálogos descarados. Smith nada más es más vulgar. Smith siempre hace el trabajo sucio. ¿Puede ser una comedia dulce y sucia a la vez? Todo indica que sí.

La solución de todo, hagamos una porno...

La solución de todo, hagamos una porno...

La disfruté mucho y sin verguenza. No he conocido a nadie mejor que Smith para que las conjugue de todas las formas posibles para darle un sentido a algo (de visión obligada en audio original) Además la historia tiene muchas situaciones y secuencias llenas de sinceridad. Pero también, como es normal en Smith, tiende a excederse en varias cosas. Incluso algunos ya estarán hartos de su amor por el Hockey o por la saga de “Star Wars” como ya es conocido.

Es curioso cómo una película puede ser tan contradictoria a la vez; la censura de Estados Unidos se ha encargado de perseguir la peli más inofensiva y azucarada de Kevin Smith. Porque bajo el tema del porno, los tacos, y algún que otro desnudo, se esconde el esquema típico y tópico de película romántica que hemos visto ya hasta la saciedad, de hecho el argumento es increiblemente previsible.

Vale la pena ver la película solo por algunos gags que son realmente de partirse la caja, algunos simplones y/o escatológicos pero no por eso menos efectivos. Lo de menos en la película es el argumento y la historia entre los protagonistas que no tiene ningún interés y está como metida con calzador. Lo que realmente vale la pena son las situaciones que se producen durante el rodaje de la porno, los actores friquis que escogen y el humor guarro en general.

Al grano: No por que en la silla de director diga Kevin Smith la película tiene que ser divertidísima. Sin embargo cumple a ratos a pesar de su esquema romántico y se le agradece ser mucho mejor que Jersey Girl. Pero la verdad sea dicha y no es el mismo Smith de los 90s. La salva el singular carisma de Elizabeth Banks a quien por fin se le disfruta increiblemente.

* * * / 5

Princesas…

Princesas,  	Fernando León de Aranoa, 2005

Princesas, Fernando León de Aranoa, 2005

¿De qué trata?: Ésta es la historia de dos mujeres, de dos putas, de dos princesas. Una de ellas se llama Caye(Candela Peña), tiene casi treinta años, el flequillo de peluquería y un atractivo discutible, de barrio. Zulema(Micaela Nevárez) es una princesa desterrada, dulce y oscura, que vive a diario el exilio forzoso de la desesperación. Cuando se conocen están en lugares diferentes, casi enfrentados: son muchas las chicas aquí que ven con recelo la llegada de inmigrantes a la prostitución. Caye y Zulema no tardan en comprender que, aunque a cierta distancia, las dos caminan por la misma cuerda floja. De su complicidad nace esta historia.

La acción tiene lugar en Madrid, Narra la historia de amistad entre dos mujeres sencillas, sinceras y auténticas. Una es española, se llama Cayetana/”Caye”, tiene casi 30 años, su atractivo es limitado y periférico, es ingenua e idealista y es trabajadora del sexo. La otra es dominicana, se llama Zulema, tiene 22 años, es mulata, atractiva y exótica, inmigrante sin permiso de residencia, madre de un hijo que dejó en su país, es trabajadora del sexo. La amistad que surge entre ellas parte de la confrontación y avanza a través de la constatación de que ambas tienen mucho en común: son mujeres que corren los mismos riesgos. Ambas hacen, cada día, un esfuerzo titánico para poder sobrevivir, afrontan unas condiciones de vida durísimas y su trabajo comporta esfuerzos y sacrificios tan grandes que, en realidad, ellas son las heroínas de nuestro tiempo: son las princesas/heroínas de historias tan arriesgadas como las que vivieron las princesas de los cuentos milenarios. Su corazón está lleno de ternura, de deseos de amar y de ser amadas, de ánsias de comprender y ser comprendidas, de dar y recibir amistad. Caye y Zulema pasarán horas conversando, compartiendo esperanzas, riendo y suspirando. La película no hace un estudio sociológico de la prostitución, no aborda el tema controvertido de su legalización, no explica la opresión y la violencia que padecen sus víctimas.

Zulema y Caye...

Zulema y Caye...

La película es un noble y apasionado canto a la amistad de dos mujeres, y por extensión a la amistad femenina, más allá de todas las contingencias.

La música incluye dos canciones magníficas de Manu Chao y una selección de otras muchas. La fotografía está rodada cámara en mano con una estabilidad precaria de la imagen, como corresponde a un relato que pretende apropiarse del clima de un documento. El guión, de Aranoa, está escrito con maestría narrativa y fuerza dramática. La interpretación de Candela Peña es sobresaliente y muy correcta la de Llum Barrera en el papel de Gloria, la peluquera. La dirección eleva el drama a niveles sobrecogedores que integran realismo, sinceridad, lirismo y humor.

Es así como Fernando León de Aranoa lo deja claro a través de dos protagonistas, personajes trazados para ir más allá de la actividad que ejercen y meternos de lleno a su vida y pensamientos. La vida de dos prostitutas que tienen que lidiar con clientes difíciles, la policía y corrupción, la discriminación racial y rechazo social por lo que representan y la constante disputa por las calles entre inmigrantes y nativas, son solo algunas de las cuestiones que trata esta película.

Caye busca quien la haga feliz...

Caye busca quien la haga feliz...

León de Aranoa a través de su cámara nos vuelve a mostrar calles alejadas del glamour y centrarnos en la realidad de estas mujeres, a quien la angustia o apatía las aprisiona. Cada una a su manera contacta a los posibles clientes y se marca sus límites con respecto al servicio. La película esta mejor lograda y genera controversia; desde mi punto de apreciación mucho más ágil que Los lunes al sol, donde la problemática del desempleo se volvió irremediablemente soporífera.

Antes de concluir y me imagino que pocas veces se piensa o pregunta ¿en qué sueñan las prostitutas?

Al grano: Película sostenida por dos mujeres cuyas vidas a simple vista producen un alejamiento, pero que te llegan por su impacto emocional.

* * * * / 5