Princesas…

Princesas,  	Fernando León de Aranoa, 2005

Princesas, Fernando León de Aranoa, 2005

¿De qué trata?: Ésta es la historia de dos mujeres, de dos putas, de dos princesas. Una de ellas se llama Caye(Candela Peña), tiene casi treinta años, el flequillo de peluquería y un atractivo discutible, de barrio. Zulema(Micaela Nevárez) es una princesa desterrada, dulce y oscura, que vive a diario el exilio forzoso de la desesperación. Cuando se conocen están en lugares diferentes, casi enfrentados: son muchas las chicas aquí que ven con recelo la llegada de inmigrantes a la prostitución. Caye y Zulema no tardan en comprender que, aunque a cierta distancia, las dos caminan por la misma cuerda floja. De su complicidad nace esta historia.

La acción tiene lugar en Madrid, Narra la historia de amistad entre dos mujeres sencillas, sinceras y auténticas. Una es española, se llama Cayetana/”Caye”, tiene casi 30 años, su atractivo es limitado y periférico, es ingenua e idealista y es trabajadora del sexo. La otra es dominicana, se llama Zulema, tiene 22 años, es mulata, atractiva y exótica, inmigrante sin permiso de residencia, madre de un hijo que dejó en su país, es trabajadora del sexo. La amistad que surge entre ellas parte de la confrontación y avanza a través de la constatación de que ambas tienen mucho en común: son mujeres que corren los mismos riesgos. Ambas hacen, cada día, un esfuerzo titánico para poder sobrevivir, afrontan unas condiciones de vida durísimas y su trabajo comporta esfuerzos y sacrificios tan grandes que, en realidad, ellas son las heroínas de nuestro tiempo: son las princesas/heroínas de historias tan arriesgadas como las que vivieron las princesas de los cuentos milenarios. Su corazón está lleno de ternura, de deseos de amar y de ser amadas, de ánsias de comprender y ser comprendidas, de dar y recibir amistad. Caye y Zulema pasarán horas conversando, compartiendo esperanzas, riendo y suspirando. La película no hace un estudio sociológico de la prostitución, no aborda el tema controvertido de su legalización, no explica la opresión y la violencia que padecen sus víctimas.

Zulema y Caye...

Zulema y Caye...

La película es un noble y apasionado canto a la amistad de dos mujeres, y por extensión a la amistad femenina, más allá de todas las contingencias.

La música incluye dos canciones magníficas de Manu Chao y una selección de otras muchas. La fotografía está rodada cámara en mano con una estabilidad precaria de la imagen, como corresponde a un relato que pretende apropiarse del clima de un documento. El guión, de Aranoa, está escrito con maestría narrativa y fuerza dramática. La interpretación de Candela Peña es sobresaliente y muy correcta la de Llum Barrera en el papel de Gloria, la peluquera. La dirección eleva el drama a niveles sobrecogedores que integran realismo, sinceridad, lirismo y humor.

Es así como Fernando León de Aranoa lo deja claro a través de dos protagonistas, personajes trazados para ir más allá de la actividad que ejercen y meternos de lleno a su vida y pensamientos. La vida de dos prostitutas que tienen que lidiar con clientes difíciles, la policía y corrupción, la discriminación racial y rechazo social por lo que representan y la constante disputa por las calles entre inmigrantes y nativas, son solo algunas de las cuestiones que trata esta película.

Caye busca quien la haga feliz...

Caye busca quien la haga feliz...

León de Aranoa a través de su cámara nos vuelve a mostrar calles alejadas del glamour y centrarnos en la realidad de estas mujeres, a quien la angustia o apatía las aprisiona. Cada una a su manera contacta a los posibles clientes y se marca sus límites con respecto al servicio. La película esta mejor lograda y genera controversia; desde mi punto de apreciación mucho más ágil que Los lunes al sol, donde la problemática del desempleo se volvió irremediablemente soporífera.

Antes de concluir y me imagino que pocas veces se piensa o pregunta ¿en qué sueñan las prostitutas?

Al grano: Película sostenida por dos mujeres cuyas vidas a simple vista producen un alejamiento, pero que te llegan por su impacto emocional.

* * * * / 5


Hancock – Fate doesn’t decide everything. People get to choose.

Hancock, Peter Berg, 2008

Hancock, Peter Berg, 2008

¿De qué trata?: Hay héroes, hay superhéroes… y luego está Hancock (Will Smith). Un gran poder conlleva una gran responsabilidad. Todo el mundo lo sabe. Todo el mundo, menos Hancock. Insatisfecho, atormentado, sarcástico e incomprendido, las acciones heroicas y bienintencionadas de Hancock cumplen su objetivo y salvan muchas vidas, pero siempre provocan unos tremendos desaguisados. La población ya no puede más y, aunque está agradecida de tener a su héroe local, los buenos ciudadanos de Los Ángeles se preguntan “qué es lo que han hecho para merecer a este tipo”. Hancock no es alguien al que le importe lo que piense la gente, hasta el día en que salva la vida de Ray Embrey (Jason Bateman), alto ejecutivo de una empresa de relaciones públicas. Y es entonces cuando el impopular superhéroe se da cuenta de que, al fin y al cabo, tiene un lado vulnerable.

Buen arranque, mal seguimiento...

Buen arranque, mal seguimiento...

La verdad es que una historia que cuente acerca de un superhéroe que no es querido, no es tan innovadora…pero si en esta historia al superhéroe tampoco le importa esto, entonces es completamente distinto, y ESA es la historia que iba a convertir esta película en una obra maestra. PERO al final el guionista opta por una historia completamente distinta que prácticamente anula totalmente la primera. Empieza fenomenalmente bien, y te echas unas risas viendo a tan calamitoso personaje meter la pata una y otra vez empapado en Whisky y causando todo tipo de destrozos.

Mantiene durante bastante rato un ritmo muy alto y divertido hasta que de pronto el guionista se mete en un agujero del que ya no sabe salir, te empiezas a aburrir y finalmente te importa un bledo todo lo que está pasando. La media hora final se puede calificar hasta de horripilante, pierde totalmente la gracia y hasta resulta bastante absurda, muy por debajo de los primeros 45 minutos.

Charlize Therón cumple con un personaje importante para Hancock

Charlize Therón cumple con un personaje importante para Hancock

No obstante es una entretenida peli para pasar el rato y sobre todo divertirse en su primera hora, y quizás es con lo que debamos quedarnos. El resultado es un típico producto veraniego en el que destaca la torpeza del director a la hora de transitar a su personaje principal de vagabundo a superhombre como esa forma que tiene de hacer avanzar la historia hacia su espectacularmente absurdo final no sólo sin desarrollar una mitología rigurosa o lógica, sino reescribiendo constantemente sus propias reglas narrativas y dramáticas.

Hancock está perdido, no se encuentra a si mismo, no sabe quién es. Sólo sabe que tiene unos poderes increíbles y esto le convierte en un gamberro peligroso, falto de cariño y sobre todo de sentido en la vida. El personaje es simpático, Will Smith lo es, y cae bien haga lo que haga. No es una comedia al uso, ni un drama tradicional, ni una película de acción convencional, no encuentra, diría yo, una clasificación clara dentro de un género. Hancock, no es ni un Spiderman ebrio, ni un Superman tarado, quiere ser él mismo, distinto a todos. Si descartamos los efectos especiales, que son inmejorables como en cualquier película actual, nos quedamos con una cinta de muchas pretensiones pero pocos logros. Un héroe distinto que manifiesta su desagrado hacia los uniformes de los superhéroes clásicos juzgándolos como ridículos pero se cuida bien de no mencionar a los superhéroes consagrados. Su propio uniforme, una vez que acepta embutirse dentro de él, le parece demasiado ajustado. Fuerza un final feliz rescatando de la muerte a los dos protagonistas cuando el fin natural hubiera sido el sacrificio de uno de los dos.

Al grano: No es la gran película de Superhéroes. No viene precedida por una gran (ni pequeño) comic. Le falta un poco de fuerza y se hace corta. Pero al final es una película fresca y entretenida.

* * / 5

Siete almas… (Seven Pounds)

Seven Pounds, Muccino, 2008

Seven Pounds, Muccino, 2008

¿De qué trata?: Un hombre (Will Smith) con un inquietante secreto que decide, para redimirse, cambiar drásticamente la vida de siete completos desconocidos. Una vez que el plan está en marcha, nada puede alterarlo.

Ben y Emily

Ben y Emily

Todo comienza con una lista de siete nombres: Holly Apelgren, Connie Tepos, George Ristuccia, Sarah Jenson, Nicholas Adams, Ezra Turner y Emily Posa. Lo único que todos tienen en común es que cada uno de ellos han llegado a un punto en sus vidas en que necesitan ayuda desesperadamente, financiera, espiritual o médica y que sin saberlo, han sido elegidos cuidadosamente por Ben Thomas (Will Smith) para formar parte de su plan de redención. Pero es Emily Posa (Rosario Dawson), una vital paciente cardiaca, que tira por tierra todos sus planes, y hace lo que Ben creyó imposible, se acerca a él y pone del revés su visión del mundo y de lo que es posible.

La película plantea cuestiones acerca de la vida y la muerte, la culpa y el perdón, los extraños y la amistad, el amor y la redención, y busca la conexión entre esos lazos que unen el destino de la gente de una manera sorprendente.

Ben reflexionando...

Ben reflexionando...

Después de sorprender con “En búsqueda de la felicidad“, Gabriele Muccino y Will Smith vuelven a reunirse en Seven Pounds para crear una cinta mucho menos cuidada, interesante por su planteamiento pero no tanto en la forma de llevarlo a cabo, siendo bastante tramposo en algunos momentos y presentando secuencias que fallan en su intento de llegar a ser emotivas. Con un reparto bastante sólido, con secundarios como Woody Harrelson, o Rosario Dawson para darle réplica a Smith (sin duda, la que más empeño le pone).

Lo que empieza como una tarea casi divina poco a poco se descubre como algo más, se van desvelando las motivaciones del protagonista, las razones por las cuales actúa así, en un tramo final bastante mejor llevado -intercalando flashbacks y escenas del presente-, pero que pese a todo no logra levantar el vuelo de lo que, hasta ese momento, sólo había sido un drama rutinario que se seguía con interés, pero no con emoción. Una propuesta interesante, que tiene como mayor valor el no hacerse nunca pesada y, como ya digo, una potente parte final que, pese a no ser del todo creíble, al menos aporta algo de grandeza a un material tratado de forma simple y vanal.

Al grano: Película lacrimogénica y convencional donde Will Smith deja en claro que puede hacer buenos papeles dramáticos y redimirse de bodrios como “Hancock“.

*  *  *   1/2   /  5