Chloe… Una propuesta atrevida

61_Chloe_film_gleeden Catherine (Julianne Moore), una doctora de éxito, sospecha que su marido David(Liam Neeson), un guapo profesor de música, la engaña. Con el fin de acallar sus sospechas y temores, contrata a Chloe(Amanda Seyfried), una joven irresistible que ponga a prueba la fidelidad de David. Los tórridos cuentos de Chloe sobre sus encuentros con David embarcan a Catherine en un viaje de redescubrimiento sexual y sensual.

Por primera vez Atom Egoyan decide dejar de lado sus personales películas puzzle para realizar un filme convencional y sobre todo lineal, producido por nada menos que el realizador de Cazafantasmas (El productor del cinta es Ivan Reitman, padre de Jason Reitman) y con un guión ajeno, aunque rodado con su equipo habitual. Al igual que en ocasiones David Lynch, siempre resulta estimulante ver a este tipo de realizadores fuera de su hábitat natural, desenvolviéndose en márgenes más académicos.

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El resultado es bastante satisfactorio. La película se enlaza temáticamente con el imaginario de Egoyan a través de Exotica (1994), no sólo por el voyeurismo ejercido por sus personajes e implícitamente por el espectador, sino también por la representación del mundo de las dependencias eróticas del subconsciente humano. Subyace también la dicotomía entre la represión y la fantasía sexual, entre las narraciones de Chloe, la curiosidad de Catherine y los posibles malentendidos entre ambas.

En definitiva Egoyan responde a la cita con una vertiente más industrial del cine con estilo y oficio pero nos queda la duda de imaginar cómo hubiera sido la misma película desde su otra perspectiva. Esta vez sirve al menos para demostrar su capacidad de adaptación fuera de su propia fórmula desestructurada.

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Por lo tanto es una película aceptable, porque tiene partes en donde se excita al espectador (cuentos sexuales y escenas de lesbianismo), momentos donde se lo desafía a descubrir qué hay detrás del halo de misterio que se cierne sobre las relaciones afectivas de los personajes y otros pasajes donde predomina una atmósfera de inestabilidad mental y patológica obsesión que pueden llegar a derivar en una catástrofe familiar.

Una cinta que además nos enseña sobre los peligros de tratar a personas como objetos, que nos demuestra lo peligroso que podría ser el involucrar a un extraño en los problemas íntimos de pareja, y que también se sumerge en la compleja mente humana, la cual puede llegar a disfrutar en forma masoquista del sufrimiento que provoca un desengaño, transformando un evento traumático en un enfermizo proceso de satisfacción voyeurista.

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* * * 1/2 de 5

Película de la semana de Puebla Gay: Una casa al final del mundo..

Una casa al final del mundo, A home the end of the world, Michael Meyer, 2004.

Una casa al final del mundo, A home the end of the world, Michael Meyer, 2004.

¿De qué trata?: En 1967, Bobby es un niño de nueve años muy sensible que observa los años 60: su mensaje de amor y libertad parece embargarle por completo. A principios de los 70, una súbita tragedia deja a Bobby sin familia. El niño establece una relación especial con Jonathan y la madre de éste, Alice (Sissy Spacek), quienes ofrecen a Bobby refugio y un renacido sentimiento de estar vivo. La amistad entre Bobby y Jonathan se extiende a lo largo de los años hasta la década de los 80 en la ciudad de Nueva York, un lugar donde la gente está constantemente rehaciéndose y redefiniéndose. Allí, Bobby (Colin Farrell) conoce a Clare (Robin Wright Penn), la pintoresca compañera de habitación de Jonathan (Dallas Roberts) cuyo reloj biológico suena con fuerza, alterando ya para siempre el destino de Bobby y complicando en adelante su relación con Jonathan. La trayectoria de este trío completa la película cuando los tres exploran nuevos territorios, deviniendo pioneros en un terreno virgen.

Esta película con buenos sentimientos respecto del ser humano contemporáneo, retrata la vida a priori desgraciada de un muchacho que pierde a su familia, pero es adoptado rápidamente por otra que necesita amor. Todo ello ocurre en los EEUU de los sesenta, con una cierta relajación moral respecto a las formas de amar y las drogas.

 Una historia dura, pero también dulce. Sentimental, pero también violenta en un sentido metafórico cuando del alma humano se trata. La violencia de la vida, de los sueños frustrados y de un vacío que cada vez parece más cerca de nosotros y en el que, inexorablemente, acabaremos cayendo.

Destaca Colin Farrell

Destaca Colin Farrell

Una casa en el fin del mundo” es la historia de un muchacho que busca su sitio en el mundo y para ello solo reparte amor allá por donde va, Colin Farrell ha sabido plasmar la intensidad y dulzura necesaria al personaje para que asi fuera. Cabe destacar tambien la actuación aunque en segundo plano de Sissy Spacek  una madre adelantada a su tiempo quien pasa a ser un pilar muy importante en la vida de Bobby.

Está basada en la novela de Michael Cunningham, escritor de “The Hours” y “Pasión al atardecer“. Si bien no llega a ser tan visceral y apasionante que Las horas, esta película se queda con el estudio de la necesidad de amor que necesitamos. La historia te va llevando de la mano y al final el buen tratamiento de la historia sobre el SIDA te da un interesante revez de cuan dura puede ser la vida, enfrentando pérdidas, amores y muchas alegrías.

Al grano: Película sentimental y delicada donde detaca sólo el amor, más allá de las formas convencionales o habitualmente más canalizadas de expresarlo.

*  *  *  1/2  / 5