La vida es BIUTIFUL

Biutiful-Movie-Poster Biutiful retrata la historia de Uxbal. Padre abnegado. Hijo desamparado. Intermediario de la sombra. Próximo a los desaparecidos. Atraído por los fantasmas. Sensible a los espíritus. Sobreviviente en el corazón de una Barcelona invisible. Sintiendo que la muerte le ronda, intenta encontrar la paz, proteger a sus hijos, salvarse a sí mismo. La historia de Uxbal es sencilla y compleja, al igual que nuestras vidas de hoy.

Son enormes las expectativas con las que uno se enfrenta a “Biutiful”, el cuarto largometraje de Alejandro González Iñárritu, sobre todo por tratarse del primero en el que no cuenta con la colaboración del guionista Guillermo Arriaga. Buena parte del público que conoce de sobra sus trabajos anteriores se pregunta: ¿En qué cambiará ese estilo tan íntimo y característico donde una serie de historias paralelas marcaban el ritmo y compás de sus películas?

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Y, teniendo en cuenta que la elección de nuevos colaboradores para el guión viene de un polémico desencuentro con dicho guionista, la cuestión que se plantea ante todo es: ¿Será Iñárritu capaz de mantener el nivel de sus anteriores películas sin colaborar con Arriaga?

En cierto modo, aunque a una parte importante de la crítica no le haya gustado, lo que ha hecho el director de “Amores perros”, “21 gramos” y “Babel” es de lo más coherente ante tal situación. De alguna forma, al centrarse esta vez en única historia, la de Javier Bardem encarnando a Uxbal, un descarriado padre de familia, le ha cedido el testigo de las historias virulentas y paralelas a Arriaga, que prosiguió este último dicha estructura narrativa en su ópera prima “The Burning Plain”.

Sin embargo, lo que vemos no es un nuevo Iñárritu, sino lo que de verdad es él como director y autor. El tema de la muerte sigue tan vivo como en anteriores ocasiones y hay un retorno a la fotografía de sus inicios, la de “Amores perros”, de una crudeza y realismo importantes. Además de necesaria para adentrarnos en una Barcelona como pocas veces se ha retratado en el cine: la de la clase baja mal viviendo, la inmigración ilegal, o algo tan irrelevante pero significativo como que el protagonista sea del Espanyol y no del Barça.

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“Biutiful” es una producción hispano-mexicana, y aún siendo la mayoría del equipo técnico mexicano, los actores son españoles y la ambientación son los de una película española. Y por eso, si uno la compara con el resto de producciones españolas es para echarse a temblar. Esto es cine social del que tanto se imita a un altísimo nivel.

Aunque si de algo peca la historia es de no avanzar después de dar una serie de latigazos en un inicio absolutamente demoledor. Tras él, se le concede a un inmenso Bardem (merecidísimo premio a la mejor interpretación masculina en Cannes) el honor de guiarla hacia su fin. Al mismo tiempo, el resto del reparto está también espléndido. Si Bardem es el número uno de los actores españoles, Maricel Álvarez está en el “top five”. Y produce hasta alegría ver al fin a unos niños creíbles, que no sean necesariamente tontos por salir en pantalla.

No son pocos los logros de ésta película, pero parece que algunos esperaban algo más. Y eso que no se trata ni de otro Iñárritu ni de otra Barcelona, sino más bien de una faceta representativa de cada uno.

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Los Abrazos Rotos.

los-abrazos-rotos-poster Almodóvar alterna astutamente películas arriesgadas ("La ley del deseo", "Kika", "Hable con ella" o "La mala educación"), con otras más seguras ("Mujeres al borde de un ataque de nervios", "Carne trémula", "Todo sobre mi madre" o "Volver"). Los abrazos rotos es sin duda alguna una película de ruptura. El estilo Almodóvar despojado de muchos de sus aciertos habituales convirtiéndose en una película de autor de estilo claramente europeo.

Una fotografía de la Playa del Golfo en Lanzarote. Sobre la arena gris, a lo lejos, casi invisible, una pareja se abraza. Pedro Almodóvar ha pasado años dándole vueltas a esta imagen que un día se encontró por casualidad, tratando de confeccionar un guión de película que resolviera al fin las incógnitas que se le planteaban: quiénes eran, por qué se abrazaban, qué hacían allí o qué fue de ellos. Almodóvar necesita obsesionarse con sus historias hasta que éstas no le dejen dormir, pues sólo entonces se convence de que ha de grabar su película, a modo de exorcismo saludable.

los_abrazos_rotos_-_500_-_16 En Los abrazos rotos, sin embargo, la autocomplacencia del director -que en otras de sus películas era perfectamente compatible con el deleite del público- se queda finalmente en un egocéntrico y emocionalmente hermético ejercicio de estilo vacío, que no provoca más que frustración y decepción en el espectador, ajeno a los supuestos vaivenes sentimentales de unos personajes desdibujados y a unas historias tan retorcidas como inverosímiles. Aunque me ha parecido bien resuelta técnicamente la película se repite en su esquema con todos los trabajos de Almodóvar: Personajes marcados por el dolor que según va trascurriendo la película nos desvelan a través de flashback el origen de ese dolor.

En La mala educación (2004) Almodóvar apuntaba la pérdida definitiva de unos valores cinematográficos que en Volver (2006) recuperaba o revisitaba en un ejercicio de reconstrucción del Almodóvar perdido de la primera etapa. No obstante, ahí estaba la huella del tiempo, el quebranto del drama, la melancolía. Almodóvar nunca volvería a ser Almodóvar, y él lo sabía. Y si muchos críticos se lanzaron a la yugular de su en cierto modo conservadora y tardía comedia, ninguno supo apuntar que el camino que recorría en avance, si bien breve, lo recorría ya en un territorio en que el Almodóvar del deseo se había convertido en el Almodóvar de la culpa, del quiebro. Y es ahí donde Los abrazos rotos se establecen como un eslabón necesario.

los_abrazos_rotos_-_500_-_16 Marciana a más no poder, salpicada por referentes continuo a cinematografías diversas. Los abrazos rotos es una declaración de amor al cine, pero es mucho más: es una declaración de amor al arte de contar historias y perderse en ellas. Marcada ahora por el desdoblamiento de los personajes y las tramas, capaz de pasar del drama al thriller y de allí a la comedia en órdenes inversos a los comunes, siempre cine de género, pero género dentro de género, Los abrazos rotos es tan compleja que necesita acabar, ser una unidad en la memoria detrás del desbarajuste de líneas y personajes, para brillar con toda su fuerza. Si en su primera parte más parece un compendio de imágenes bonitas, un cine dentro del cine (a veces mentirosa, siempre viva), es a partir de la huída de los amantes que la historia cobra una integridad extravagante y sucia, almodovariana, dejando imágenes complejas y dolorosas e integrándose, más allá de los homenajes, de lleno en una tradición del cine.

Todo parece marcado por la fatalidad y el drama, pero también por la comedia, y lograr que te sorprendan las carcajadas con las lágrimas todavía cayéndote por las mejillas no es frívolo. Almodóvar sigue sabiendo hacer de una conversación o un fotograma en negro, una lección de cine. Todo envuelto en la ensoñación y la melancolía del creador, también por la mejor banda sonora que yo haya oído de Iglesias, por una fotografía siempre superlativa y por la afectación del verdadero cine. Y en medio de ese remolino de sentimientos y sensaciones, el fantasma de la película Chicas y maletas (Mujeres al borde de un ataque de nervios), pero también esa imagen obsesiva del abrazo secreto en una playa de Lanzarote, guían el desarrollo en dos tiempos: uno personal y de reconciliación con el pasado y otro de avance hacia la oscuridad que esconde el futuro de un director que se atreve a pisar fuerte con una de las películas más complejas e inclasificables que haya dado el cine español.

Mi vida sin mi…

Mi vida sin mi, Isabel Coixet, 2003

Mi vida sin mi, Isabel Coixet, 2003

¿De qué trata?:  Ann(Sarah Polley) tiene 23 años, dos hijas, un marido que pasa más tiempo en paro que trabajando, una madre que odia al mundo, un padre que lleva 10 años en la cárcel, un trabajo como limpiadora nocturna en una universidad a la que nunca podrá asistir durante el día… Vive en una caravana en el jardín de su madre, a las afueras de Vancouver. Esta existencia gris cambia completamente tras un reconocimiento médico. Desde ese día, paradójicamente, Ann descubre el placer de vivir, guiada por un impulso vital: completar una lista de “cosas por hacer antes de morir”.

Sarah Polley sorprende en esta película...

Sarah Polley sorprende en esta película...

Presenciamos el veloz declive progresivo de una mujer de veintitrés años. Veintitrés. Como quien dice, poco más de dos décadas atrás era un nuevo pedacito palpitante que fue creciendo y en el que varias personas fueron vertiendo ilusiones y esperanzas. Dos décadas que se pasan en un suspiro, aprendiendo apenas los pasos para transitar por este mundo tan inexplicable y complicado. Y ese pedazo de vida joven pero que ha tenido que madurar deprisa, a su vez trae nuevos pedacitos de vida, y avanza junto a los pedazos que la rodean, formando ese círculo misterioso de corriente eléctrica invisible llamado amor.

Muy buena actuación de soporte por parte de Mark Ruffallo

Muy buena actuación de soporte por parte de Mark Ruffallo

Desgarrador, sencillo, entrañable, cercano y valeroso viaje de una madre, de una esposa, de una hija, de una amante y de una amiga que camina hacia su final con la mirada serena, con un propósito firme y un amor inmenso e infinito que anida en ese cuerpo que se apaga, en ese espíritu que resplandece. Tal vez la memoria de los demás es lo que, de alguna forma, nos mantiene vivos cuando ya nos hemos ido.

Isabel Coixet

Isabel Coixet

Mi vida sin mí” es hermosísima, sincera, sobria, contenida, desgarradora y optimista. Las formas puede que sean algo irregulares pero el fondo es una genialidad. El mérito es hacerlo desde la sencillez, contar un dramón como la copa de un pino desde el optimismo, no debe ser nada fácil.
Hablar de algo tan desgarrador como la muerte con fecha anunciada y empapar toda la historia de calidez, ilusión y ternura es una proeza digna de mi admiración y mi aplauso. Esta es la mejor obra de Isabel Coixet sin duda.

Al grano: Bien intencionado drama que con finura te lleva a diversas sensaciones y te pone a valorar la muerte como un punto cercano para todos.

* * * * * / 5

FICG24 – The guitar

La guitarra, The guitar, Amy Redfore, 2008

La guitarra, The guitar, Amy Redfore, 2008

¿De qué trata?: En el espacio de una misma mañana, Mel (Saffron Burrows) pierde su trabajo, a su novio… y le informan de que tiene un cáncer terminal. Ante esa situación, decide perseguir sus sueños durante los dos meses que le quedan de vida.

The Guitar” es una historia de como retomar lo que verdaderamente nos hace vivir a sabiendas que lentamente dejaremos de existir. Es retomar lo que dejamos perdidos por caer en la monotonía cotidiana y revivir eso que alguna vez dejamos atrás, que nos hacía verdaderamente vivir para afrontar una vida acorde a todo lo que alguna vez nos dijeron que era la vida.

Seguramente recordarán a la actriz que hacía de Andrómaca en Troy, Saffron Burrows, la protagonista de esta película. Saffron sostiene está película que va de la muerte a la vida. La actuación de ella es tan pura y contenida que vives toda esa desgracia personal tan directamente que experimentas un acercamiento al personaje.  Mel vivía practicamente tan cotidiana que hasta la ropa que usaba, gris sobre todo, demostraba a alguien deprimido, tal vez sin caracter, sin esperanzas, que cuando le dicen que va a morir realiza un proceso de purificación que le hace entender todo aquello que la hacía vivir intensamente.

Desde su nombre, “Melody” se hace referencia a esa vida musical. En un principio ella es una guitarra sin ser tocada, que cuando comienza a entender su propia melodía alcanza esa paz que tanto necesitaba, ese alcance de la libertad que llega a obtener, demuestra que esa guitarra puede llegarnos a dar tantos bellos momentos, tanta pasión desbordada.

Una estupenda Saffron Burrows

Una estupenda Saffron Burrows

El film es un recorrido de la “vida sin saberla vivir” a la “vida aprovechada intensamente”, es un viaje en el psique de la protagonista. Todos los personajes secundarios son aquellos que logran entrar dentro de la burbuja en la que Mel se protege, logrando mucha interacción y sobre todo son contagiados de este proceso de valorarse y entenderse. Destaca Isaach De Bankolé (Roscoe) como el repartidor de las compras que realiza Mel para saborear todo eso que no vivía anteriormente y Paz de la Huerta (Cookie) como una repartidora de pizzas que le enseña Mel a experimentar y dejarse llevar por ese sabor pasional que tanto tenía contenida.

La música como la pasión que gira tu vida...

La música como la pasión que gira tu vida...

Al grano: Película honesta y sencilla que te deja el sabor de aprovechar cada segundo al máximo. Amy Redford tuvo muy buen inicio, espero ver más de ella. Y lo vuelvo a repetir, Saffron Burrows es un talento increible, merece ser más aprovechada en otros proyectos.

* * * * / 5