Los Abrazos Rotos.

los-abrazos-rotos-poster Almodóvar alterna astutamente películas arriesgadas ("La ley del deseo", "Kika", "Hable con ella" o "La mala educación"), con otras más seguras ("Mujeres al borde de un ataque de nervios", "Carne trémula", "Todo sobre mi madre" o "Volver"). Los abrazos rotos es sin duda alguna una película de ruptura. El estilo Almodóvar despojado de muchos de sus aciertos habituales convirtiéndose en una película de autor de estilo claramente europeo.

Una fotografía de la Playa del Golfo en Lanzarote. Sobre la arena gris, a lo lejos, casi invisible, una pareja se abraza. Pedro Almodóvar ha pasado años dándole vueltas a esta imagen que un día se encontró por casualidad, tratando de confeccionar un guión de película que resolviera al fin las incógnitas que se le planteaban: quiénes eran, por qué se abrazaban, qué hacían allí o qué fue de ellos. Almodóvar necesita obsesionarse con sus historias hasta que éstas no le dejen dormir, pues sólo entonces se convence de que ha de grabar su película, a modo de exorcismo saludable.

los_abrazos_rotos_-_500_-_16 En Los abrazos rotos, sin embargo, la autocomplacencia del director -que en otras de sus películas era perfectamente compatible con el deleite del público- se queda finalmente en un egocéntrico y emocionalmente hermético ejercicio de estilo vacío, que no provoca más que frustración y decepción en el espectador, ajeno a los supuestos vaivenes sentimentales de unos personajes desdibujados y a unas historias tan retorcidas como inverosímiles. Aunque me ha parecido bien resuelta técnicamente la película se repite en su esquema con todos los trabajos de Almodóvar: Personajes marcados por el dolor que según va trascurriendo la película nos desvelan a través de flashback el origen de ese dolor.

En La mala educación (2004) Almodóvar apuntaba la pérdida definitiva de unos valores cinematográficos que en Volver (2006) recuperaba o revisitaba en un ejercicio de reconstrucción del Almodóvar perdido de la primera etapa. No obstante, ahí estaba la huella del tiempo, el quebranto del drama, la melancolía. Almodóvar nunca volvería a ser Almodóvar, y él lo sabía. Y si muchos críticos se lanzaron a la yugular de su en cierto modo conservadora y tardía comedia, ninguno supo apuntar que el camino que recorría en avance, si bien breve, lo recorría ya en un territorio en que el Almodóvar del deseo se había convertido en el Almodóvar de la culpa, del quiebro. Y es ahí donde Los abrazos rotos se establecen como un eslabón necesario.

los_abrazos_rotos_-_500_-_16 Marciana a más no poder, salpicada por referentes continuo a cinematografías diversas. Los abrazos rotos es una declaración de amor al cine, pero es mucho más: es una declaración de amor al arte de contar historias y perderse en ellas. Marcada ahora por el desdoblamiento de los personajes y las tramas, capaz de pasar del drama al thriller y de allí a la comedia en órdenes inversos a los comunes, siempre cine de género, pero género dentro de género, Los abrazos rotos es tan compleja que necesita acabar, ser una unidad en la memoria detrás del desbarajuste de líneas y personajes, para brillar con toda su fuerza. Si en su primera parte más parece un compendio de imágenes bonitas, un cine dentro del cine (a veces mentirosa, siempre viva), es a partir de la huída de los amantes que la historia cobra una integridad extravagante y sucia, almodovariana, dejando imágenes complejas y dolorosas e integrándose, más allá de los homenajes, de lleno en una tradición del cine.

Todo parece marcado por la fatalidad y el drama, pero también por la comedia, y lograr que te sorprendan las carcajadas con las lágrimas todavía cayéndote por las mejillas no es frívolo. Almodóvar sigue sabiendo hacer de una conversación o un fotograma en negro, una lección de cine. Todo envuelto en la ensoñación y la melancolía del creador, también por la mejor banda sonora que yo haya oído de Iglesias, por una fotografía siempre superlativa y por la afectación del verdadero cine. Y en medio de ese remolino de sentimientos y sensaciones, el fantasma de la película Chicas y maletas (Mujeres al borde de un ataque de nervios), pero también esa imagen obsesiva del abrazo secreto en una playa de Lanzarote, guían el desarrollo en dos tiempos: uno personal y de reconciliación con el pasado y otro de avance hacia la oscuridad que esconde el futuro de un director que se atreve a pisar fuerte con una de las películas más complejas e inclasificables que haya dado el cine español.

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La condesa Blanca, recuerdo a Natasha Richardson…

La condesa blanca, The white countess, James Ivory, 2005

La condesa blanca, The white countess, James Ivory, 2005

¿De qué trata?: Shangai, 1936. La ciudad china es un lugar donde se mezclan las intrigas políticas, los refugiados que intentan escapar, las fuerzas militares destinadas y los negocios internacionales. Dos personas atrapadas en esta vorágine crean un vínculo al borde de la invasión japonesa de la ciudad: Sofía (Natasha Richardson), una bella condesa rusa, forzada por las circunstancias a mantener a su familia trabajando como camarera y bailarina, y Jackson (Ralph Fiennes), un antiguo diplomático ciego destrozado por la pérdida de su familia y desilusionado por la incapacidad del mundo para lograr la paz. La historia de ambos personajes se desarrolla en La Condesa Blanca, un elegante club nocturno creado por el diplomático para aislarse del caos y la tragedia que le rodea.

Gran actuación de Natasha Richardson (1963 - 2009)

Gran actuación de Natasha Richardson (1963 - 2009)

La película es un drama de época, de personas desplazadas, que se desarrolla en Shanghai (China) en unos momentos convulsos y turbulentos, que concluyen con la ocupación japonesa y el bombardeo de la ciudad (14-VIII-1937). Se yuxtaponen dos dramas personales, que se enmarcan en una trama de numerosos dramas de judíos huidos de Europa, rusos blancos exiliados, japoneses dedicados a negocios oscuros, militares de guarnición, extranjeros, especuladores y arribistas. Todd y Sofía son dos personajes solitarios, atormentados, portadores de heridas profundas, que sobrellevan en silencio. Todd sufre una discapacidad sobrevenida, ceguera, contra la que lucha para mantener un buen nivel de autonomía y de integración social. Sofía forma parte de una familia que vive a costa de su trabajo, pero la trata con desprecio. Las relaciones entre los dos protagonistas, sólo profesionales por acuerdo mutuo, permiten a Todd concebir proyectos y realizar algunos de sus sueños. Sofía gana más dinero en unas condiciones de trabajo confortables.

Como siempre, un destacado Ralph Fiennes

Como siempre, un destacado Ralph Fiennes

La historia se enmarca en una ciudad convertida en hervidero de enfrentamientos entre nacionalistas y comunistas, policía y revolucionarios, que presagian la guerra civil. Se añade la amenza creciente de la invasión japonesa, que se prevé cruel y dolorosa. Abundan los atentados, las explosiones, los movimientos de tropas, el progresivo abandono de la ciudad. El club de Todd se convierte en refugio de sosiego y punto de acogida de personas de diferentes opiniones, que buscan evasión, entretenimiento y diversión.

Le faltó un poco de sazón al final...

Le faltó un poco de sazón al final...

Las películas de James Ivory suelen ser muy parecidas unas a otras. Solo que por algún motivo algunas le salen muy bien, y otras le quedan un poco rancias. Esta pertenece al segundo grupo. La verdad es que por la época en la que transcurre, el contexto histórico, la ciudad donde se desarrolla y el origen y situación de los personajes, la película podía haber sido digna de David Lean. Pero a James Ivory, siendo un director muy bueno, todo esto le viene grande, y se limita a hacer una película correcta y excesivamente fría.
Acierta con la ambientación, consigue que nos metamos en el Shangai de la época, pero no consigue que la excelente historia nos emocione, nos llegue al corazón. La frialdad de la mayoría de sus películas es la asignatura pendiente de este director.

En mi opinión la historia que se cuenta parecía presagiar una película interesante, y el director logra una buena ambientación en la época, unos personajes convincentes, y un desarrollo de la trama correcto, sin embargo, creo que a la película le falta un toque emoción e intensidad para llegar al espectador, lo cual no se consigue. Al final resulta ser excesivamente larga, y no transmite nada en especial.

Al grano: Una película contenida en emociones y en fuerza, sin embargo es el estilo de James Ivory en mostrarnos una bella ambientación sin mostrar gran pasión. Del reparto quien más me gusta es Natasha Richardson(q.e.p.d.), que aporta mucha emoción a su personaje.

* * * / 5

Ceguera… Blindness

Ceguera (Blindness, 2008, Fernando Meirelles)

Ceguera (Blindness, 2008, Fernando Meirelles)

¿De qué trata?: Adaptación de “Ensayo sobre la ceguera” del Premio Nobel portugués José Saramago. Una curiosa epidemia de ceguera sacude un país. Las primeras víctimas de este accidente son encerradas en un hospital sin recibir explicaciones ni apoyo. Entre ellas está una mujer que conserva su vista en secreto para poder acompañar a su marido ciego. En el encierro se darán todo tipo de atrocidades y en la calle dominará el caos y el terror.

Muchas veces precisamos que nos priven de algo para apreciarlo en todo su valor. Descender al infierno, suele ser util también para descubrir el alma humana. La fragilidad que sustenta, nuestra civilización, nuestra sociedad, es expuesta de manifiesto, de forma brutal y cruda. Y el miedo, ese miedo, que es capaz de convertir a las personas, a los gobiernos, en aquello que nuestra cultura trata de aniquilar, pero al final prevalece. El egoísmo, la crudeza, la lucha por la supervivivencia. Pero entre toda esta niebla, siempre hay un rayo de luz, que nos guía, por la solidaridad, el altruismo, capaz de las gestas más increibles. Es la luz, que nos ayuda a ver.

La película respeta el sentido que Saramago creó para su historia en tanto que “no aludiera a una sociedad o a un régimen político preciso”, sino que “fuera una alegoría, una metáfora de todas las sociedades”, con lecturas en los niveles político, psicológico y filosófico. Y esto se refleja en la trayectoria del heterogéneo grupo compuesto por una pareja de japoneses, un negro casi anciano, un niño, una joven prostituta, un ladrón y un matrimonio de americanos que ha decidido compartir las desventuras deparadas y tratar de afrontarlas solidariamente hasta encontrarse con la maldad de mafiosos oportunistas que a pesar de estar afectados no dudan en lucrar con la situación para imponer la ley del más fuerte.

Julianne Moore lidera al grupo de ciegos

Julianne Moore lidera al grupo de ciegos

Me acuerdo muy bien de un extracto de la crítica de cinepremiere :

“Ceguera falla por esa voz en ‘off’ que se empeña en susurrar y subrayar cada imagen, cada metáfora…”

Es verdad que es constante, pero no creo que en verdad se empeñe por susurrar y subrayar cada metáfora ni cada imagen, como alumnos de kinder enseñándonos el abecedario. Si se hace es, incluso por necesidad. De haber prescindido de la “voz en off” en proporción, se perdería parte de la esencia del filme. De lo que Meirelles le es importante aportarnos del libro. Danny Glover como narrador presente lo hace muy bien.

La sociedad diseccionada desde los ojos de Meirelles, que ve con clarividencia y acierto el camino a trazar en “Blindness” y lo hace con acierto, brillantez y un pulso digno de los mejores.Meirelles arroja temas de lo más controvertidos sobre la pantalla, pone en juicio la moral y las actitudes de algunos personajes y traza una maravillosa historia donde no hay buenos ni malos, no hay locos ni cuerdos, sólo hay personas intentando resguardarse de un mundo que conocen, pero que temen porque jamás lo habían sentido así y porque sus posibilidades nunca se habían visto menguadas de esa forma.

El oftalmólogo aprende a ver a su esposa con las manos.

El oftalmólogo aprende a ver a su esposa con las manos.

“Blindness” arranca con unos primeros minutos de cine puro, en ellos, se nos pone en situación y Meirelles dirige con acierto envolviéndonos en un mundo donde todavía no ha empezado a reinar una especie de caos imperante y oscuro, un lugar en el que todavía podemos observar el blanco sobre negro, el blanco imperante de esa ceguera que dinamita las posibilidades de todos los personajes menos de uno: el de Julianne Moore. En él, se reflejan como nunca los temores y la ansiedad por quedar atrapada en ese pequeño microcosmos donde, no sólo no puede hacerse cargo de una situación que le sobrepasa, es superior a ella, sino además no puede sentirse confabulada ni con su propio marido, aquel al que había amado durante tanto tiempo y con el que ahora no conecta, porque no hablan el mismo idioma, porque él, asustado y temeroso, se aleja de su persona más querida.

Trazado el arco donde se moverán sus personajes, el realizador desata definitivamente la vorágine y el desconcierto, sometiendo a sus protagónicos a los contundentes y tiránicos caprichos de unos cuantos que cuentan con una ventaja: Un arma de fuego en mitad de todo el caos, y la colaboración de alguien que ya sabe qué terreno maneja, un ciego de nacimiento. A partir de ahí, lo que antes eran soberbios fundidos a blanco y una inmensa fotografía luminosa, se tornan pasillos oscuros y rebosantes de basura, donde parece reinar una anarquía casi absoluta siempre bajo el yugo de ese grupo que ha decidido hacerse con el control absoluto.

Un elenco multiestelar

Un elenco multiestelar

Como todo, el movimiento termina obteniendo respuesta, y se pasa de lanzar reflexiones sobre hasta que punto deberían llegar los límites de la integridad y ética humanas, para concluir de modo inesperado en un film donde parecía que el más mínimo pedazo de esperanza se había desvanecido. Un film donde el blanco se termina sobreponiendo al negro, y en el que el espectador termina comprendiendo que, además, se ha querido ir mucho más allá. Porque la vista es el último resquicio de cordura humana.

Lo vital se vuelve realmente lo más importante.

Lo vital se vuelve realmente lo más importante.

La coproducción brasileña, canadiense y japonesa es coherente con el argumento y con el reparto que incluye actores estadounidenses tanto como mexicanos, brasileños, canadienses y japoneses.
Una alucinante puesta visual acompañada de breves diálogos y una voz en off que remarca casi todos los pasajes, hacen que sonidos y palabras también se vuelvan guías, sumando las percepciones auditivas a las visuales.

Deslumbra el tratamiento plástico de la imagen dado por el fotógrafo uruguayo César Charlone, compartiendo con marcados fundidos blancos y negros e intencionados desenfoques, la tambaleante condición humana que se revela a partir de una mirada que se vuelve interna.
La película alcanza momentos de notoria brillantez visual y sostiene planteos que justifican su necesaria crudeza en una crítica intención social que subyace en el trasfondo existencial y trascendente de la historia.

Al grano: De la complejidad del libro a la pantalla, Ceguera es fiel a sus principios, dejando un inmenso vacío en el estómago por el golpe de realidad que apreciamos.

* * * * 1/2 / 5