La condesa Blanca, recuerdo a Natasha Richardson…

La condesa blanca, The white countess, James Ivory, 2005

La condesa blanca, The white countess, James Ivory, 2005

¿De qué trata?: Shangai, 1936. La ciudad china es un lugar donde se mezclan las intrigas políticas, los refugiados que intentan escapar, las fuerzas militares destinadas y los negocios internacionales. Dos personas atrapadas en esta vorágine crean un vínculo al borde de la invasión japonesa de la ciudad: Sofía (Natasha Richardson), una bella condesa rusa, forzada por las circunstancias a mantener a su familia trabajando como camarera y bailarina, y Jackson (Ralph Fiennes), un antiguo diplomático ciego destrozado por la pérdida de su familia y desilusionado por la incapacidad del mundo para lograr la paz. La historia de ambos personajes se desarrolla en La Condesa Blanca, un elegante club nocturno creado por el diplomático para aislarse del caos y la tragedia que le rodea.

Gran actuación de Natasha Richardson (1963 - 2009)

Gran actuación de Natasha Richardson (1963 - 2009)

La película es un drama de época, de personas desplazadas, que se desarrolla en Shanghai (China) en unos momentos convulsos y turbulentos, que concluyen con la ocupación japonesa y el bombardeo de la ciudad (14-VIII-1937). Se yuxtaponen dos dramas personales, que se enmarcan en una trama de numerosos dramas de judíos huidos de Europa, rusos blancos exiliados, japoneses dedicados a negocios oscuros, militares de guarnición, extranjeros, especuladores y arribistas. Todd y Sofía son dos personajes solitarios, atormentados, portadores de heridas profundas, que sobrellevan en silencio. Todd sufre una discapacidad sobrevenida, ceguera, contra la que lucha para mantener un buen nivel de autonomía y de integración social. Sofía forma parte de una familia que vive a costa de su trabajo, pero la trata con desprecio. Las relaciones entre los dos protagonistas, sólo profesionales por acuerdo mutuo, permiten a Todd concebir proyectos y realizar algunos de sus sueños. Sofía gana más dinero en unas condiciones de trabajo confortables.

Como siempre, un destacado Ralph Fiennes

Como siempre, un destacado Ralph Fiennes

La historia se enmarca en una ciudad convertida en hervidero de enfrentamientos entre nacionalistas y comunistas, policía y revolucionarios, que presagian la guerra civil. Se añade la amenza creciente de la invasión japonesa, que se prevé cruel y dolorosa. Abundan los atentados, las explosiones, los movimientos de tropas, el progresivo abandono de la ciudad. El club de Todd se convierte en refugio de sosiego y punto de acogida de personas de diferentes opiniones, que buscan evasión, entretenimiento y diversión.

Le faltó un poco de sazón al final...

Le faltó un poco de sazón al final...

Las películas de James Ivory suelen ser muy parecidas unas a otras. Solo que por algún motivo algunas le salen muy bien, y otras le quedan un poco rancias. Esta pertenece al segundo grupo. La verdad es que por la época en la que transcurre, el contexto histórico, la ciudad donde se desarrolla y el origen y situación de los personajes, la película podía haber sido digna de David Lean. Pero a James Ivory, siendo un director muy bueno, todo esto le viene grande, y se limita a hacer una película correcta y excesivamente fría.
Acierta con la ambientación, consigue que nos metamos en el Shangai de la época, pero no consigue que la excelente historia nos emocione, nos llegue al corazón. La frialdad de la mayoría de sus películas es la asignatura pendiente de este director.

En mi opinión la historia que se cuenta parecía presagiar una película interesante, y el director logra una buena ambientación en la época, unos personajes convincentes, y un desarrollo de la trama correcto, sin embargo, creo que a la película le falta un toque emoción e intensidad para llegar al espectador, lo cual no se consigue. Al final resulta ser excesivamente larga, y no transmite nada en especial.

Al grano: Una película contenida en emociones y en fuerza, sin embargo es el estilo de James Ivory en mostrarnos una bella ambientación sin mostrar gran pasión. Del reparto quien más me gusta es Natasha Richardson(q.e.p.d.), que aporta mucha emoción a su personaje.

* * * / 5

Lost in translation….. Perdidos en Tokio

Bob Harris(Bill Murray) es un conocido actor norteamericano cuya carrera ha decaído últimamente. A cambio de una generosa remuneración, acepta participar en un anuncio de whisky japonés que se va a rodar en Tokio. En su visita a Japón, experimenta un considerable choque cultural, por lo que pasa la mayor parte del tiempo libre en su hotel. Precisamente en el bar del hotel conoce a Charlotte(Scarlett Johansson), una mujer de veintitantos años que está casada con un joven fotógrafo de renombre. Éste se encuentra en Tokio cumpliendo un encargo profesional y, mientras trabaja, su mujer distrae el tiempo como puede. Además del común aturdimiento ante las imágenes y los sonidos de la inmensa ciudad, Bob y Charlotte comparten el descontento con sus vidas. Poco a poco se hacen muy amigos y a medida que exploran la urbe juntos empiezan a preguntarse si su amistad se transformará en algo más.

Perdidos en Tokio, Lost in Translation, Sofía Coppola, 2003

Perdidos en Tokio, Lost in Translation, Sofía Coppola, 2003

¿De qué trata?:

Desde la altura del lujoso e impersonal hotel-rascacielos se posa una mirada distante sobre Tokio, que sirve de fondo como cualquier otra gran ciudad moderna. Esa mirada tranquila encuentra la empatía idónea para acercarse a los protagonistas, que son un actor en decadencia, con cara de pocos amigos, de estar anímicamente en las últimas, y una licenciada inactiva, casada con un fotógrafo que la ignora y por las noches ronca. Insomnes ambos protagonistas, sufren un ‘jetlag’ existencial que va más allá de los desfases horarios y de los bostezos que no pueden reprimir en el ascensor, cuando se ven por primera vez. Gran parte del encanto de la película está en la poética sugerencia de un reencuentro platónico entre almas gemelas que se reconocen y establecen en el acto una corriente de comunicación directa, de mutua simpatía y complicidad.

Hasta la fecha, el mejor trabajo de Scarlett Johansson

Hasta la fecha, el mejor trabajo de Scarlett Johansson

El mayor acierto de Sofia Coppola es no definir esa conexión sólo en positivo, detallando su contenido, sino definirla también por claro contraste con la incomunicación como rasgo característico de la sociedad contemporánea, un mundo tan superpoblado y complejo que los mensajes se pierden inexorablemente en la traducción entre idiomas, entre códigos, entre mentalidades. De esto va mostrando el film numerosos ejemplos, empezando por el cómico rodaje del spot de un whisky o las conversaciones telefónicas con la familia, diálogos de sordos (uno dice Te quiero, el otro ya ha colgado). Charlotte escucha un audilibro sobre el sentido de la vida. Él juega al golf a solas. Ella callejea entre la muchedumbre extraña, visita templos que nada le dicen. En las ruedas de prensa todo es parloteo, tontería, expresión insuficiente y comunicación superficial.

Y cuando coinciden hay sonrisa, todo se llena de confianza, de un incesante reconocerse, tratarse delicadamente.
Unos planos cenitales toman las confidencias susurradas en la cama. Cuando la conversación languidece, una mano roza apenas un pie. La ternura es infinita. Ellos se encuentran melancólicamente en un lugar de paso, para establecerse en una continua identificación, por encima de las múltiples barreras de obviedad y convención que interpone el lenguaje, barreras que absorben los mensajes y los apagan, dejando que se pierdan en la traducción, entre los inútiles códigos comunicativos.

emotividad y expresividad

emotividad y expresividad

La fotografía es deslumbrante y abundan los planos de la ciudad (las luces de neón, los carteles publicitarios, los variopintos edificios, las multitudes, los transportes…), recreando hermosas escenas que parecen casuales y mostradas como el que no quiere la cosa, pero que en realidad encierran significados espirituales, vinculados a la visión subjetiva de los personajes. La fotografía es increíblemente expresiva y posee una elocuencia que va de lo sosegado a lo vibrante, comunicando mensajes mucho más hondos de lo que lo hacen los propios diálogos. Las conversaciones, sencillas e intrascendentes, como podría ser cualquier conversación corriente, con sus rasgos de humor, de ridiculez, de sinceridad, de falsedad, de diversión y de tristeza; los personajes con los que se cruzan los protagonistas, a menudo chocantes y llamativos en su variedad.

Romance moderno...

Romance moderno...

Historia sencilla sin nada extraordinario a la vista, pero que oculta en sus venas un latido que transporta fragmentos del alma y del corazón. Para todos ustedes, los que se han perdido alguna vez en sí mismos o en las revueltas del entorno y de la falta de comunicación.

Al grano: Sencilla y a la vez compleja película de una de las directoras más interesantes y versátiles, no sólo por que es hija de un director de cine de renombre, si no por que se ha ganado por sí misma que se le reconozca como una gran directora. Hermosa película casi poética que para algunos es lenta pero para otros es soberbia. Para mí lo es.

* * * * * / 5

Juegos del corazón….

Jugando con el corazón

Jugando con el corazón

¿De qué trata?: Un grupo de personas que pertenecen a distintas generaciones y tienen estilos de vida muy distintos, coinciden en un punto común: buscan el amor y la amistad en Los Ángeles de hoy en día. Entre ellos están Hannah (Gena Rowlands) y Paul (Sean Connery), un matrimonio que se verá amenazado por los fantasmas del pasado. Meredith (Gillian Anderson), una soltera dedicada a su trabajo. Hugh (Dennis Quaid), un solitario, que va de bar en bar contando tristes historias de amor. Gracie (Madeleine Stowe) y Roger (Anthony Edwards), una pareja que ha encontrado la diversión sexual en una relación clandestina, o Joan (Angelina Jolie) y Keenan(Ryan Phillippe), dos jóvenes que pasan el tiempo soñando en los locales nocturnos de Los Ángeles. Todas estas personas experimentarán una transformación a causa de una cadena de acontecimientos imprevistos que harán que salga a la luz lo fugaz, complejo, y, a menudo, milagroso que puede ser el amor en según que circunstancias.

Meredith y Trent

Meredith y Trent

Construida como una versión ligera y optimista de “Magnolia“, la película nos muestra fragmentos de la vida de varias personas, de diferentes edades y en muy diferentes circunstancias, donde el común denominador es el amor en sus diferentes facetas: amor filial, romántico, sexual, etc. Esto mismo hace que la película sea dinámica y llevadera. Está formado por los consabidos clichés románticos y lacrimosos: encuentros fortuitos, malos entendidos, enfermedad del ser amado, etc. Pero por trilladas que sean las situaciones, cuando son realizadas por Sean Connery, Dennis Quaid o Gena Rowlands, nos envuelven por su pasión, más que por su contenido. Aunque el guión acierta  en los inteligentes diálogos y en la espléndida descripción y relación de personajes.

Los personajes están muy bien definidos, lo que hace que cada historia parezca un corto en dónde al final todas encajan en un todo, logrando perfecta coherencia a un conjunto interesante. Es impresionante ver a un reparto multiestelar logrando una bella propuesta coral, donde ninguno puede ser calificado como “principal”, pero del cual sobresale Angelina Jolie en el papel de Joan. Un papel que podría haber sido completamente plano en manos de otra persona toma una maravillosa tridimensionalidad gracias al gran talento expresivo de esta actriz. La Jolie llena de naturalidad, energía, elegancia, de un magnetismo absoluto (sino vean simplemente la primera secuencia de la cinta, clave por otra parte de todo el mensaje de esta) como nunca antes vista. Son sus escenas las que captan más emoción y atención de una película pequeña y recomendable, sincera y emocionante.

Joan y Keenan

Joan y Keenan

Al grano: “Jugando con el corazón” es una pequeña y olvidada joya de ese cine pequeño y mal promocionado que habla de temas universales mil veces hablados  con una madurez y naturalidad. Y en ese sentido, la película se puede disfrutar como una obra escapista, sin grandes pretenciones de originalidad.

* * * 1/2   / 5