El Secreto de sus ojos | Sorprendente en todo sentido.

El Secreto De Sus Ojos

El Secreto de sus ojos, Dir. Juan José Campanella, 2009

Entrar en el rigor que demanda el cine y la literatura negra, parece servirle al experimentado narrador de historias cotidianas Juan José Campanella, para controlar sus habituales desbordes sentimentales y minimizarlos a certeros chispazos de humor que alternan momentos de intenso dramatismo con risas como válvula de escape.

Campanella hace un apabullante retrato de lo cotidiano. Invita al espectador a presenciar momentos de la vida de sus personajes, que aunque, como público, sólo conozcamos desde hace unos minutos, nos bastan para sentirnos completamente dentro, cómplices de esos momentos. Nos son conocidos y están retratados de tal manera, que te olvidas de que estás en una película y penetras directamente en la piel de los personajes.

Y es tal la complicidad entre todos los actores, que el realizador consigue que se contagie al espectador, de tal manera que si los personajes se entienden entre ellos sin necesidad de hablarse, el espectador comparte a su vez esa complicidad y también los entiende, sin necesidad de que sus sentimientos se plasmen en un diálogo.

Su última película entrecruza el relato policial con una historia romántica, un funcionario judicial (Benjamín Esposito), quien a punto de jubilarse se empeña en escribir una novela sobre un caso criminal ocurrido en su jurisdicción laboral, veinticinco años atrás: el asesinato impune de una joven inocente. Con enorme solidez narrativa, la historia va y vuelve a través de un cuarto de siglo: la novela que pretende escribir el protagonista conduce a la turbulenta Argentina de mediados de los setenta, con su carga de violencia fuera de control.

Eludiendo los lugares comunes sobre el tema y las limitaciones ideológicas, la trama se mueve entre los dilemas éticos en torno de la justicia y el castigo, al amor y el desgaste del tiempo.

La interpretación de Ricardo Darín y Soledad Villamil está por encima de cualquier calificativo. Esta pareja no actúa, vive y consigue que el espectador viva con ellos. El resto de los actores también lo consiguen, sólo que tienen menos peso y menos metraje.

El Secreto de sus ojosCampanella mezcla en “El secreto de sus ojos” varios géneros — thriller, intriga, drama y sus irrenunciables y gozosos toques de comedia —, perfectamente ensamblados y dosificados para ofrecer una película muy completa y de enorme riqueza visual. Una historia de terror sobre las injusticias de los poderosos, la impunidad de personas mediocres amparadas por el poder ciego y la tiranía burocrática.

Sustentado en un guión excelente, una destacada fotografía, montaje y dirección de arte, “El secreto de sus ojos” conforma una de las mejores películas del cine argentino del último tiempo aunando solidez artística y complacencia de público.

Una historia de amor sobre las ocasiones perdidas, sobre las palabras no dichas en su momento que te remuerden la conciencia durante el resto de tu vida, sobre amargas despedidas en la estación y sobre máquinas de escribir a las que les faltan letras.

Una historia que todos deberían ver porque a todos nos falta alguna letra o tenemos algo de lo que vengarnos.

***** / 5

Crítica escrita por Gustavo Barrientos para EXTRACINE el día 14 de abril del 2010

De cultura y otros cuentos: Crimen y Castigo

Stop hating

Stop Hating!

Hace unos días estaba indignado por los comentarios expresados por Esteban Arce en televisión y no salía de mi asombro del nivel de ignorancia expresados en dicha ocasión. Vía web desarrolló una bola de nieve impresionante, quejas en redes sociales, facebook, twitter, etc. ¿Qué otra cosa puede ser peor que unos comentarios homofóbicos en TV? Un asesinato por crimen de odio.
El crimen de odio es una construcción social, y como tal debe estudiarse a partir de la prevalencia de actitudes de discriminación social en sociedades que toleran, e incluso promueven, la violencia ejercida contra las minorías sexuales, religiosas o raciales. En México se ha vivido durante décadas un importante vacío legal que permite que la discriminación contra una minoría homosexual se practique y difunda libremente a través de los medios masivos de comunicación, desde revistas sensacionalistas como Alarma! o Alerta!, hasta emisiones televisivas y representaciones fílmicas que hacen del homosexual objeto de mofa y escarnio social.
Señoritas a disgustoEl pasado 19 de enero del presente año me enteré del asesinato de un miembro de la comunidad teatral poblana. Joaquín Alcalá era director y actor, participó en la obra “Señoritas a disgusto”, donde interpretó a don Silvestre de la Rueda, personaje que mereció el Premio al Mejor Actor Cómico en la Muestra Estatal de Teatro en 2008. Por la forma en la que el occiso fue encontrado se presume que haya sido crimen pasional, pero para que nos hacemos tontos, eso se llama homofobia, fue un crimen en el que se le castigó por ser homosexual. Lo encontraron con heridas, cubierto de semen y envuelto en una bolsa nylon. Eso no fue un robo. Aunque las autoridades lo quieren ver de esa manera.
¿Por qué hablar de un asesinato en este espacio? Bueno, atañe a la comunidad teatral y atañe a la comunidad LGBT. 

Este hecho tiene generarles a ustedes queridos lectores una postura. Es incitarlos a que reflexionen que en esta ciudad se comenten crímenes violentos a personas que tienen una postura diferente, una persona homosexual que hacía arte. Una persona muy respetada por su espléndido trabajo como actor, una persona agradable, interesante y que tenía proyectos en mente. Se recuerda que Joaquín Alcalá era un hombre de teatro.
En este aspecto, la discriminación ha subsistido en los mismos cuerpos de impartición de justicia, donde al denunciarse un crimen donde la víctima es un homosexual o una lesbiana, de inmediato se procede a calificarlo como crimen pasional, desechando por esta vía todo vínculo con lo que pudiera considerarse un crimen de odio, haciendo de la víctima el responsable de lo sucedido. El argumento es invariable: la víctima propició, con su conducta, atuendo o insinuaciones, el crimen o delito que finalmente terminó con su existencia. No hay nada que perseguir.
En Puebla y en cualquier otro lugar, no podremos hablar de equidad hasta que dejen de existir crímenes de odio, hasta que no haya expulsiones injustificadas en las escuelas, despidos laborales injustos; Así que es hora de reconocer que existen estos crímenes, levantar la voz y hacer algo al respecto. Nuestra sexualidad y nuestra vida están de por medio.

Luto