Top 10. Mexicanas del 2010.

Dentro de lo mexicano este año nos atascamos de un cine nacionalista, sin embargo, no entre dentro de lo mejor que hubo, algunas si, otras no. Checa cuales son las mejores que se estrenaron este año.

10. Hidalgo, la historia jamás contada Dir. Antonio Serrano Hidalgo, la historia jamás contada es un proyecto sumamente ambicioso del cine mexicano que tiene como objetivo reflejar al cura Miguel Hidalgo como un “hombre”, no un salvador ni un héroe. Lo cierto es que meterse con Hidalgo es bastante fuerte en este país, hablamos del padre de la patria, el iniciador de la guerra de Independencia, un modelo, un ídolo para la gente. Por eso es lo controvertido de este film donde tenemos a una persona como muchas otras, cierto con sus ideales liberales, pero igual amantes de los toros, del baile y un don Juan. De este lado creo que el guion acierta en tocar temas desconocidos de este personaje para muchas personas, sin que a la vez se pierda el respeto que uno siente por él, simplemente desmitifica al hombre perfecto, no al salvador.

9. El Atentado. Dir. Jorge Fons Esta película es una de las de mayor presupuesto en el cine mexicano, ya que tuvo un costo aproximado de 6 millones de dólares, debido, principalmente, a la ardua tarea de ambientar la época mediante el vestuario y el diseño de producción (atención a los carruajes, los trenes o a la imprenta del periódico “El Imparcial”, de verdad hace que te sientas en el Porfiriato). No es en balde la participación de tantas empresas, de verdad la película merece un diez en la ambientación. Este largometraje es dirigido por Jorge Fons, producido por Mónica Lozano y Diego López (productores de “Arráncame la vida”), y está adaptada de la novela de Álvaro Uribe, que al ser nóvela histórica combina personajes reales y ficticios. Es ambientada durante la época del Porfiriato, específicamente a finales del siglo XIX, momento en que el descontento al régimen de Porfirio Díaz, por parte de la población urbana en México, era incipiente, por lo tanto el hecho que da nombre a la película no es nada trivial, ya que da lugar a consecuencias muy interesantes y poco previsibles a lo largo de la película.

8. Año Bisiesto. Dir. Michael Rowe La película triunfa totalmente en dos aspectos: el primero, la creación de un personaje de carne y hueso, personaje se vuelve persona. El segundo, que viene del primero, es lograr que se vean como naturales, normales, las patologías de la protagonista. Vaya, que a diferencia de la corriente, notable particularmente en el cine latinoamericano, de hacer películas ultrarealistas con personajes comunes y corrientes a los que no les pasa absolutamente nada(reflejar el tedio de la vida moderna creo que le dicen), aquí sí que pasan cosas. Anormalidades que se vuelven normales, consecuencias naturales de lo que le va pasando al personaje principal.

7. El infierno. Dir. Luis Estrada A lo largo de la trilogía nos topamos con la corrupción a nivel gobierno, sus alegatos empleados para lograr saqueo, y el pisoteo y manipulación de la carta magna para beneficio propio. Sin olvidar la mentira de un México perfecto, donde la pobreza y la desigualdad es algo casi erradicado, mensaje que los medios de comunicación y como cuarto poder se encargan de difundir sexenios completos. Hoy, Luis Estrada se va hacia el otro extremo, sin desligarse de su crítica hacia el sistema, hace una exposición chusca de los vergonzosos vínculos entre la mafia y la policía o peor aun, con representantes de gobierno; el juego de los habitantes, que con mucha desfachatez o hipocresía asumen su rol de víctimas de la lucha entre ambos grupos y que sin embargo podrían verse integrados cómodamente ante las fabulosas ganancias del negocio, sin omitir el riesgo que se contrae; por último los móviles e intereses de estos individuos al interior de sus organizaciones, la expansión de su dominio, sus reglas y absurdos métodos para resolver diferencias.

6. Revolución. Varios directores. Dentro de los directores que trabajaron en este proyecto se puede mencionar a Carlos Reygadas, Gael García Bernal, Diego Luna, Rodrigo Plá, Amat Escalante, Mariana Chenillo, Patricia Riggen, Gerardo Naranjo, Rodrigo García y Fernando Eimbcke. A destacar los cortos de Chenillo y RIggen pues cumplen con el cometido de hacer una crítica formal, una de la muerte de un mexicano que valora su tierra de nacimiento y el otro sobre una mujer que sigue sufriendo por las tiendas de raya actuales llamados supermercados. Lo interesante de esta trabajo fue el estreno nacional en un canal de tv abierta para luego ser estrenada en los cines locales, un buen ejercicio para llevar el cine a todos. Al final se siente un sinsabor por que los cortos entre sí no manejan una unión y se disfrutan más apreciándose indivuduales.

5. Sin Ella. Dir. Jorge Colón. La gran ventaja que tiene esta película es que es una historia sincera. No es un alarde de creatividad vanguardista y sin dejar el esquema de un filme comercial, es una cinta que ofrece un buen entretenimiento a partir de un drama cotidiano. Lo que para algunos directores hubiera sido un melodrama al uso, para Jorge Colon es una oportunidad para comprobar un talentoso punto de vista al proceso de valorar el presente a partir del pasado, al aceptar la importancia de la muerte de un ser querido. Un hecho que no afecta a una sola persona sino a todos los involucrados.

4. Biutiful. Dir. Alejandro González Iñárritu. Alejandro González Iñárritu nos presenta su cuarta película titulada: Biutiful, un drama lleno de imágenes que se diluyen entre luces y sombras, entre lo crudo y lo frágil, en un mundo no idealizado, ese mundo del que todos somos parte, pero a la vez negamos; hablo de este mundo carente, desvalorizado, segregado, viciado y enfermo. Al contar la vida de Uxbal (Bardem), padre de dos hijos, dedicado a actividades sombrías en la ciudad de Barcelona, que goza de sentidos muy agudos y un corazón vibrante, quien envuelto en una serie de situaciones, deberá afrontar a los fantasmas de su vida, desde una perspectiva por demás complicada. Evidentemente este drama avoca temas muy delicados y que son de interés global, tales como la inmigración ilegal, la enfermedad y el alcoholismo.

3. Las buenas hierbas. Dir. María Novaro. Película que habla sobre la vida, el tiempo y la memoria. A través de Dalia somos testigos de cómo enfrentar una cruel enfermedad, el Alzheimer. Novaro hila una historia donde nos simboliza la importancia de vivir y la relación que generamos con las plantas. En esta cinta, la herbolaria adquiere un valor protagónico al ser la clave que une al hombre con una filosofía de vida ancestral, con una perspectiva hacia el principio más básico, somos todos, un elemento más en la naturaleza, las plantas no son adorno si no también son nuestros acompañantes y sus propiedades naturales son de suma vitalidad para todos.

2. Vaho. Dir. Alejandro Gerber. El agua en la cinta es omnipresente y es también vital en la cinta donde cada detalle es una pieza del rompecabezas. A primera instancia parecen que los eventos no tienen unión pero conforme avanza la trama somos testigos de un guión circular que no deja ningún cabo suelto. Las actuaciones muy naturales por parte de todo el elenco hacen de la cinta ejemplo de que en México se pueden hacer propuestas interesantes sin necesidad de tanta superficialidad. Tiene diversos elementos de la filmografía nacional como lo es la representación de Ixtapalapa, la prostituta y ese nacionalismo que hacen de este relato una pieza digna de permanecer en la cinematografía nacional. Vean esta cinta que ofrece una radiografía interesante a las costumbres mexicanas y sobre todo a la importancia de enfrentar los hechos del pasado que pueden afectar nuestro presente.

1. Abel. Dir. Diego Luna. Creo que estamos ante un magnífico debut como director de Diego Luna, que sabe hacer un muy buen uso del lenguaje cinematográfico para llevar a la pantalla un guión complicado, altamente alegórico. Los planos están llenos de fuerza, y hacen patente una muy buena dirección de fotografía. A nivel interpretativo, poco puede objetarse: la película cuenta con un gran elenco, y Diego sabe dirigir a los actores con enorme habilidad a lo largo de estos intensos 83 minutos. Resulta sorprendente la naturalidad con que el jovencísimo Christopher Ruiz-Esparza interpreta el papel de Abel, con múltiples cambios de tono y miradas a la altura de las circunstancias. Es una película bella, sincera, con la que reímos mucho, hasta que nos damos cuenta de que lo que nos está contando no es precisamente gracioso.

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