Operación Delfín. (The Cove)

The CoveOperación Delfin es un documental estadounidense de 2009, que describe la matanza anual de delfines en un Parque Nacional de Taiji, Wakayama, en Japón, desde el punto de vista de activistas anti-caza de delfines. Si hay algo mas presente en este documental, es la regla de que una imagen vale más que mil palabras. Resulta tremendamente difícil imaginar cómo el ser humano puede llegar a tratar tan cruelmente a un animal inocente, y que lo todo lo que nos ha ofrecido hasta ahora, son cosas buenas.  Someter a toda una especie, o varias especies al genocidio, por un puñado de dólares, es prácticamente el mismo delito que causar una guerra mundial. Desgraciadamente la industria pesquera es a día de hoy demasiada poderosa e incorrompible, al menos no de manera fácil, para que se frene de inmediato semejantes disparates.

El éxito inusitado de un documental como “Operación Delfin”, que se ha alzado con los premios respectivos en Sundance y los pasados Oscar´s®, se debe, como creemos y pasaremos a exponer, no al tema (la matanza anual de 23000 delfines en Taijin y el intento de introducir su carne envenenada de mercurio en la dieta escolar nipona) sino a la forma en que este está expuesto. Haciendo bueno el dictum acerca de la moral de las formas, el trabajo de Louie Psihoyoss realiza un proceso por las diversas variantes del documental yanqui, alcanzando alturas del todo inesperadas: su última secuencia, donde en última instancia recae el verdadero gesto ético del film, sirve por sí sola para justificar a “Operación Delfin” como un documental, después de todo, completamente auténtico.

The Cove

Razones no le faltan para estar encontrando reconocimientos: un tema escabroso como es la estupidez del ser humano, que trata terriblemente a criaturas tan geniales como los delfines y los mata y aniquila para comérselos, todo ello narrado desde un punto de vista teóricamente objetivo pero que, al final, no escapa a los típicos rótulos tremendistas dando cifras mareantes para crear conciencia, sobre-impresionando letras y números mientras repasan imágenes de mal gusto y suena música de violín.

El único problema gordo de “Operación Delfín” es que en el fondo es un poco -bastante- manipulador. Se le acepta y se valora todo lo demás, que es suficiente para recomendar su visionado: una realización y un uso del montaje que rara vez se había visto en el género, presentando la trama más como un thriller de intriga que como un documental con entrevistas y tradicionales planos marinos. Así, se alternan varios tipos de secuencias para formar un todo que, en global, funciona y resulta tremendamente entretenido.

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