Hancock – Fate doesn’t decide everything. People get to choose.

Hancock, Peter Berg, 2008

Hancock, Peter Berg, 2008

¿De qué trata?: Hay héroes, hay superhéroes… y luego está Hancock (Will Smith). Un gran poder conlleva una gran responsabilidad. Todo el mundo lo sabe. Todo el mundo, menos Hancock. Insatisfecho, atormentado, sarcástico e incomprendido, las acciones heroicas y bienintencionadas de Hancock cumplen su objetivo y salvan muchas vidas, pero siempre provocan unos tremendos desaguisados. La población ya no puede más y, aunque está agradecida de tener a su héroe local, los buenos ciudadanos de Los Ángeles se preguntan “qué es lo que han hecho para merecer a este tipo”. Hancock no es alguien al que le importe lo que piense la gente, hasta el día en que salva la vida de Ray Embrey (Jason Bateman), alto ejecutivo de una empresa de relaciones públicas. Y es entonces cuando el impopular superhéroe se da cuenta de que, al fin y al cabo, tiene un lado vulnerable.

Buen arranque, mal seguimiento...

Buen arranque, mal seguimiento...

La verdad es que una historia que cuente acerca de un superhéroe que no es querido, no es tan innovadora…pero si en esta historia al superhéroe tampoco le importa esto, entonces es completamente distinto, y ESA es la historia que iba a convertir esta película en una obra maestra. PERO al final el guionista opta por una historia completamente distinta que prácticamente anula totalmente la primera. Empieza fenomenalmente bien, y te echas unas risas viendo a tan calamitoso personaje meter la pata una y otra vez empapado en Whisky y causando todo tipo de destrozos.

Mantiene durante bastante rato un ritmo muy alto y divertido hasta que de pronto el guionista se mete en un agujero del que ya no sabe salir, te empiezas a aburrir y finalmente te importa un bledo todo lo que está pasando. La media hora final se puede calificar hasta de horripilante, pierde totalmente la gracia y hasta resulta bastante absurda, muy por debajo de los primeros 45 minutos.

Charlize Therón cumple con un personaje importante para Hancock

Charlize Therón cumple con un personaje importante para Hancock

No obstante es una entretenida peli para pasar el rato y sobre todo divertirse en su primera hora, y quizás es con lo que debamos quedarnos. El resultado es un típico producto veraniego en el que destaca la torpeza del director a la hora de transitar a su personaje principal de vagabundo a superhombre como esa forma que tiene de hacer avanzar la historia hacia su espectacularmente absurdo final no sólo sin desarrollar una mitología rigurosa o lógica, sino reescribiendo constantemente sus propias reglas narrativas y dramáticas.

Hancock está perdido, no se encuentra a si mismo, no sabe quién es. Sólo sabe que tiene unos poderes increíbles y esto le convierte en un gamberro peligroso, falto de cariño y sobre todo de sentido en la vida. El personaje es simpático, Will Smith lo es, y cae bien haga lo que haga. No es una comedia al uso, ni un drama tradicional, ni una película de acción convencional, no encuentra, diría yo, una clasificación clara dentro de un género. Hancock, no es ni un Spiderman ebrio, ni un Superman tarado, quiere ser él mismo, distinto a todos. Si descartamos los efectos especiales, que son inmejorables como en cualquier película actual, nos quedamos con una cinta de muchas pretensiones pero pocos logros. Un héroe distinto que manifiesta su desagrado hacia los uniformes de los superhéroes clásicos juzgándolos como ridículos pero se cuida bien de no mencionar a los superhéroes consagrados. Su propio uniforme, una vez que acepta embutirse dentro de él, le parece demasiado ajustado. Fuerza un final feliz rescatando de la muerte a los dos protagonistas cuando el fin natural hubiera sido el sacrificio de uno de los dos.

Al grano: No es la gran película de Superhéroes. No viene precedida por una gran (ni pequeño) comic. Le falta un poco de fuerza y se hace corta. Pero al final es una película fresca y entretenida.

* * / 5

Duplicity – Duplicidad.

Duplicidad, Duplicity, Tony Gilroy, 2009

Duplicidad, Duplicity, Tony Gilroy, 2009

¿De qué trata: Claire Stenwick (Julia Roberts), ex agente de la CIA, y Ray Koval (Clive Owen), ex agente del MI6, han abandonado el mundo del espionaje nacional para aprovecharse de la lucrativa guerra fría existente entre dos multinacionales rivales. Su misión: conseguir la fórmula para un producto que hará ganar una auténtica fortuna a la empresa que la tenga primero. Sus jefes, el titán de la industria Howard Tully (Tom Wilkinson) y el desaprensivo consejero delegado Dick Garsik (Paul Giamatti), están dispuestos a todo. Cada vez hay más en juego, el misterio se hace más palpable y las tácticas son más sucias, pero el secreto mejor guardado es la creciente atracción que sienten Claire y Ray el uno por el otro. Mientras se esfuerzan en mantenerse un paso por delante del otro, estos dos solitarios profesionales acaban enfrentándose a algo a lo que no pueden engañar: el amor.

A nadie puede sorprender una película así a estas alturas, es cierto. Me esperaba algo a lo Mr. & Mrs. Smith con tiros por doquier y situaciones bochornosas a cada minuto. Y no.

Cuando se estrenó Michael Clayton, la primera película del anteriormente solo guionista Tony Gilroy, la crítica anunció la vuelta del modelo de thriller de los años 70 (político y pesimista, en esencia) gracias a ella. Cuando la vi en el cine, me parecio correcta la comparación desde el punto de vista temático, pero no a tenor del resultado final, ya que me resultó tremendamente fría y aburrida.

Gran química entre Julia y Clive...

Gran química entre Julia y Clive...

Con Duplicity, Gilroy vuelve a recordarnos que el mundo está muy mal, dominado por gente con un dudoso sentido de la moralidad que aplica el todo vale con tal de lograr los objetivos planteados (véase el ganar mucho dinero). Pero lo hace usando otras armas mucho más acertadas.

Duplicity es un thriller tímidamente orientado hacia la comedia que consigue adentrarnos en el mundo del espionaje industrial y mostrarnos las “reglas” no escritas que se cuecen puertas a dentro, principalmente bases de datos inmensas sobre ejecutivos de las grandes empresas de la competencia obtenidas mediante el seguimiento tanto físico como virtual de los mismos, al estilo de las mejores agencias gubernamentales del mundo.

Análisis de la pareja vinculada a la confianza.

Análisis de la pareja vinculada a la confianza.

Para empezar, los silencios y planos autocontemplativos de Michael Clayton se convierten en afilados diálogos en boca de unos grandes Clive Owen (para variar) y Julia Roberts (como sorpresa agradable). Además, el director combina la trama principal con una historia amorosa entre dos ex-espías (los actores antes citados) que, pese a no confiar para nada el uno en el otro, se sienten atraídos como consecuencia de su comprensión mutua.

Pero también hay fallos. Los diálogos son sin duda ingeniosos pero tampoco provocan carcajadas, y el director sigue abusando de algunos tics narrativos (planos pseudomolones o pantallas partidas autocomplacientes) y de una estética un tanto fría. Además, Paul Giamatti y Tom Wilkinson, excelentes intérpretes, no salen en pantalla todo el tiempo que se merecerían.

Sin embargo, el resultado final es, por mucho que se venda como un simple entretenimiento (que también), una nueva denuncia del mundo empresarial de hoy desde un punto de vista mucho más cómico (que no más suave) que en su ópera prima. Yo me fui del cine sintiéndome un poco más sabio y con una ligera sonrisa en la cara.

Al grano: Si es mejor trabajo que Michael Clayton y la química entre Julia y Clive están más que comprobada, la película entretiene.

* * * 1/2 / 5

Dragonball Evolution

Dragonball Evolution, James Wong, 2009

Dragonball Evolution, James Wong, 2009

¿De qué trata?: Adaptación cinematográfica de la conocida serie de TV. Su argumento se centra en la adolescencia de Goku (Justin Chatwin) y en su enfrentamiento a muerte con Piccolo (James Marsters). Su presupuesto es de 100 millones de dólares.

Nunca he sido gran fan de la serie, que aunque si veía algunas veces la caricatura y coleccionaba mis estampitas en los álbunes, no había pasado a más en comprender todo este universo. Viéndola desde una perspectiva en la que tengo un conocimiento practicamente nulo de los personajes me acuerdo muy vagamente de los primeros capítulos antes de que crecieran, tuvieran hijos, vinieran más personajes, robots y no sé cuanta cosa más apareció. Pero si es demasiado molesto que en los primeros 30 segundos se carguen toda la historia original mediante una voz en off.

Dragonball Evolution es una de esas películas que no engañan a nadie: ya sabes lo que te vas a encontrar, así que quejarse es tan estúpido como haber pagado la entrada del cine por verla.  Es un hecho que las adaptaciones de mangas o videojuegos sirven para ganar dinero fácil engañando a miles de fans gracias al nombre de la franquicia. No nos vayamos lejos, Doom es un fiasco total, la próxima Street Fighter no promete nada novedoso etc, etc.

No voy a ahondar mucho en los detalles, creo que todos los que fueron fieles a la trama no merecen ser descorazonados si aún tienen esperanzas de ver esto, pero es que en realidad es una completa tomada de pelo que ni película merece ser llamada, si bien la pudieron haber hecho para televisión nos hubieramos ahorrado mucho, en serio.

Una pérdida de tiempo...

Una pérdida de tiempo...

Francamente parece una pelicula que la hicieron con 10 dolares y una pantalla verde para uno que otro efecto. La huelga de guionistas tuvo que hacer estragos, la línea argumental es inexistente, entrando en situaciones de los que nisiquiera se molestan en intentar salir, dando la impresión de que todas las situaciones son fruto de una total improvisación, con saltos de velocidad y guión. No se molestan en explicar apenas nada de los personajes, trazados de cualquier forma y quedando muchos de ellos desdibujados, así que imaginense también la presentación de los mismos y sus magistrales entradas en escena… Los efectos especiales (cosa que suele salvar a este tipo de películas) tampoco es que sean nada del otro mundo, contando ademas con la batalla final más corta y penosa que he visto nunca.

Al grano: Producto menos que mediocre que pudo haber llegado a DVD sin problemas de venderse en botaderos.

* / 5