Ha-Buah (The Bubble) – Sólos contra el mundo

Ha- Buah (The Bubble), Sólos contra el mundo, Eytan Fox, 2006

Ha- Buah (The Bubble), Sólos contra el mundo, Eytan Fox, 2006

¿De qué trata?:

Tres jóvenes israelíes comparten apartamento en un barrio hippie de Tel-Aviv. Lulu(Daniela Virtzer) es dependienta en una pequeña tienda; Yali(Alon Friedman) es el encargado de un café de moda y Noam(Ohad Knoller) pasa sus fines de semana sirviendo en puntos de control de la Guardia Nacional. Los tres amigos tratan de vivir al margen de conflictos sociales y políticos, a menudo son acusados, por ello, de vivir en una burbuja. Todo se complica cuando Noam se enamora de Ashraf(Yousef ‘Joe’ Sweid), un joven palestino.

Con “Yossi and Jagger” ya consiguió dejarme clavado en el sofá, con unas cuantas (por no decir muchas) lágrimas cayendo durante los títulos de crédito. Con “Caminar sobre las aguas” consiguió hacerme pensar, cuestionar muchas cosas, desmontar alguno de mis parámetros… Y ahora con “The Bubble” Eytan Fox va mucho más allá… La historia de estos cuatro chicos te envuelve desde su comienzo documental, te atrapa y te lleva por sus vidas, poco a poco, a retazos, y te lleva de cabeza a un final irreversible y tristemente a la orden del día…

De forma sorpresiva Eytan Fox y su guionista colaborador Gal Uchovsky tienen la habilidad para narrar la historia de amor imposible entre un hombre palestino y uno israelí, trasladarnos al contexto de cada uno para dejar ver la saturación de prejuicios y hostilidad que les acechan para desatar por medio de la agresión las respuestas a las diferencias. Esta habilidad se ve reflejada en pantalla con una historia sencilla y ágil, inmersa en problemas de índole político de la que los personajes principales tratan de escapar para refugiarse en una burbuja frágil.

Noahm y Ahraf

Noahm y Ahraf

“Sólos contra el mundo” es una radiografía de la juventud israelí. Está compuesta por un reparto 100% juvenil, que va más allá del chiste fácil o estúpido; que enseña posturas, motivos y dificultades de los habitantes de cada región para mantenerse en sus posiciones; y de lo que los sueños propician. Los personajes están perfectamente definidos, cada uno con su vida pero entre ellos son como uno. Igual cómo el palestino llega a la vida de los judíos es un poco confuso, pero a partir de ahí se genera un amor, una lucha por la paz y una visión muy mágica del lugar.

Uno de los aciertos de “Sólos contra el mundo” es que de nuevo, crea una película de carácter político encubierta en otros géneros. Dicho de otra manera, no impregna toda la cinta de ese carácter austero y serio que viene a ser seña de las películas de temática política. El humor es recurrente en su filmografía, y en este caso, quita tensión y seriedad a un tema tan peliagudo. Fox es otra de esas voces disconformes con la política de ocupación de Israel, un ser disidente que se sabe doblemente incómodo (por su activismo político y su manifiesta sexualidad) y que usa sus armas para reivindicar lo que considera necesario.

los protagonistas de Sólos contra el mundo

los protagonistas de "Sólos contra el mundo"

No le quito méritos ante una propuesta en la que acaba por exponer una realidad que es por todos conocida (aunque su conocimiento no implique tenerla en cuenta, desgraciadamente): la violencia genera más violencia.

Inicia su andadura con una secuencia dura, con cámara en mano -en un punto de control, una mujer palestina se pone de parto-. Es un excelente comienzo, y nos avisa, de que esta película no quiere dejarse cosas en el tintero. La pena es que Fox se pierde por las ramas, aunque aquí hago un inciso: La burbuja es una cinta que ha viajado a diferentes países con distinto metraje. Mientras que en Israel su duración es de 90 minutos, en otros países sobrepasa las dos horas. La película que yo he visto duraba casi dos horas, por lo que muchas de las escenas que considero innecesarias y algo triviales supongo que quedarían fuera del montaje en Israel.

Haz el amor, no la guerra... citan en la película

Haz el amor, no la guerra... citan en la película

De haber cuidado un poco más la película y haber centrado la trama en ese problema socio-político, sin por ello haber perdido el humor y frescura de la cinta, Fox podía haber conseguido un producto mucho más redondo. Sin embargo esta película es un homenaje al amor, a Tel-Aviv, a los jóvenes y a la paz….

Al grano: “Sólos contra el mundo” es un buen trabajo de sumo interés pero que su director no sabe rematar y que a mí juicio, estropea imponiendo un lirismo innecesario en su final.

* * * * / 5

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Para los amantes del teatro, Noviembre.

Noviembre, Achero Mañas, 2003

Noviembre, Achero Mañas, 2003

¿De qué trata?: Empujado por un espíritu que todavía conserva su barniz de idealismo, Alfredo (Óscar Jaenada) decide crear “un arte más libre, hecho con el corazón, capaz de hacer que la gente se sienta viva”. Su concepto del teatro va más allá del escenario, se traslada a pie de calle, cara a cara con el público esperando que éste se implique, provocándolo si es necesario. Sus actuaciones cargadas de denuncia social, sin límites ni censuras, llevan a poner en alerta a las fuerzas del orden público…

Es posible que quien no se haya subido a un escenario no la entienda.

Noviembre es mas que un “docudrama sobre un grupo teatral idealista” como han remarcado algunos; es la ilusión que todos los que nos hemos sentido atraídos hacia el mundo de Tespis hemos tenido. Una reflexión sobre la vida y los ideales: como nacen, crecen se fortalecen, y por desgracia, acaban convirtiéndose en meros sueños de juventud.

Todo el mundo me hablaba de esta película; la mayoría de ellos los nuevos “indies” que pueblan nuestras universidades, para los cuáles Noviembre es una obra de culto.

Mi predisposición a la hora de veerla era algo negativa ya que el tema del teatro en el cine quizás no me parecía lo más interesante, si bien al terminar de verla mi opinión ha sucumbido ante esta obra de arte.

Alfredo caracterizado...

Alfredo caracterizado...

Nos encontramos ante una película con un argumento inusual pero a la vez visto mil veces; está rodada con la inocencia de una mirada limpia pero con la resabiduría del perro más viejo; es dulce y amarga; utópica y realista al límite. Será que en esta serie de paradojas basa su esencia.

No es sólo teatro lo que esta película abarca. Llega más allá, al arte en general, a la comercialización de todo, a dejar de hacer las cosas por placer, por honrar el arte… consumismo consumismo y más consumismo…

El teatro es arte, y como toda arte, debe expresar sentimientos, ideas (o ideologías en su defecto); una actuación no debe crearse con la intención de ser un éxito, con la intención de ganar dinero. Eso debe ser algo secundario.

Noviembre es Alfredo, un chaval que supera las pruebas de una escuela de interpretación y que, tras un inicio decepcionante y humillante, decide luchar por realizar un arte auténtico, directo y provocativo junto a otros compañeros. En esa búsqueda artística serán tan importantes las actuaciones, su resultado, como no traicionar los principios sólidos de su manifiesto.

Nuevas formas de representación

Nuevas formas de representación

Achero Mañas afronta con acierto el reto de rodar los números en la calle con pasión e improvisación, pues es ahí donde el teatro es más limpio, independiente, dinámico y agresivo con la gente que, a diferencia de la que se acomoda al acudir a estrenos, no está preparada, y necesita en mayor medida de la reflexión no encubierta. Su mayor error radica en la elección del falso documental, que no sería tan desastroso sino fuera por la interpretación de los actores que lo componen. No obstante, suple este desequilibrio con otras muchas virtudes. Se le agradece en esta segunda película su apuesta por la libertad creativa en vez de por inflar el presupuesto, su esfuerzo por retratar la crónica viva de unos ideales (desde su efervescente y comprometido nacimiento hasta su desaparición), su compromiso con la esperanza, su valentía, su humildad, su técnica, su sinceridad…

Unión entre teatro y cine

Unión entre teatro y cine

El director consigue sortear el ridículo (la falta de motivación en algunos momentos deja entreverlo), y arriesga su caché en busca de una cinta de tintes populares con trabajo, inspiración y originalidad. Porque esta iniciativa para cambiar el mundo sin ánimo de lucro goza de una presencia física tan constante, bestial, fresca y emotiva, que uno no tiene más remedio que implicarse o salir de la sala, ya que esta amarga historia de entusiasmo combativo y contagioso despierta los sentimientos más primitivos, y convierte en modélica la ilusión que desprende.

Al grano: Una reflexión bienintencionada sobre las artes, el compromiso o el carácter utópico de las generaciones más jóvenes pero, pese al estimulante envoltorio visual, no consigue hacerse totalmente creíble.

* * * 1/2 /5