Quemar las naves

Quemar las naves, Francisco Franco Alba, 2007

Quemar las naves, Francisco Franco Alba, 2007

¿De qué trata?: Sebastián(Ángel Onésimo Nevares) y Helena(Irene Azuela) son dos hermanos adolescentes que viven con su madre moribunda en una ciudad colonial de provincia. Encerrados en una casona que se está cayendo a pedazos, lo único que los sostiene es su relación simbiótica y dependiente. La llegada de Juan(Bernardo Benítez), un adolescente de clase baja que viene del mar, desencadena un enfrentamiento entre los hermanos, que los obliga a definir su actitud hacia el amor, el sexo, la amistad, el poder, la traición; en definitiva, su actitud ante la vida.

Francisco Franco no titubeó al construír una historia difícil de ser concebidad dentro de un contexto social como lo es el Mexicano. Dejando atrás el tabú, la imagen solemne de una Columba Rodríguez o la arquetípica figura de un charro y más aún, la mil veces citada historia de pobreza y drogadicción que nada propone; nos entrega una honesta cinta donde aquello “improbable” de ser, puede ocurrir.

Los hermanos (Helena y Sebastián) han convivido toda una vida a la sombra del éxito de su madre, quien, por alguna circunstancia, pasa los últimos años de su vida postrada en una cama. Motivo por el cual, la joven Helena se ha visto obligada a desempeñar el rol de madre-padre, sin que esto signifique la fragmentación de sus deseos de volar.

A su vez, y como consecuencia de ello, el surgimiento de una obsesiva relación de posesión y control para con su hermano, misma que se enfatiza con la llegada de un tercer elemento, que a primera instancia parecería incidental o poco revelador y por el contrario, aporta el sentido real para el descubrimiento colectivo de los implicados.

Fotografías de la película...

Fotografías de la película...

Nada mal, si tomamos en cuenta que el director renunció al estereotipo de actores de gran escuela. Destacable la actuación de Irene Azuela; pocas veces un personaje femenino con tal actitud y sin pose de diva. La película contiene sus errores, claro está pero salvables al margen de haber presentado un filme arriesgado y si no excelentemente logrado, en vías de una trasgresión al actual cine mexicano.

Unidad y responsabilidad

Unidad y responsabilidad

“Para poder manejar tu vida con total libertad, es necesario abandonar el nido familiar”. Este mensaje más o menos afortunado según los gustos, se convierte en el hilo conductor de este filme mexicano donde, contra todo pronóstico, dos hermanos adolescentes y una madre moribunda se convierten en los principales protagonistas a pesar de una insufrible masa de personajes secundarios que invaden descaradamente una historia sencilla y la cargan con tópicos tan manidos como la homosexualidad, el incesto, la dependencia o la búsqueda de identidad típica de la juventud.

Quemar las naves supone una película con ritmo, con actuaciones dignas, una fotografía aceptable pero mejorable, con un guión que no es muy descabellado y que intenta dar una moralina que resulta muy válida para un público fácil. Es una cinta amable y previsible, políticamente correcta en temas que a ninguno ya nos sorprenden y que con el paso del tiempo, en vez de quedarnos un regustillo agradable nos deja una impresión insípida e indiferente.

Sebastián

Sebastián

Al grano: Una de las propuestas más honestas del cine mexicano, Irene Azuela demuestra que va a crecer muchísimo como actriz y que puede ser de las grandes con gran soltura.

* * * 1/2 / 5

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