Griffin and Phoenix: Una lección de vida (Y de como hacer malas películas)


Griffin (Dermot Mulroney) es un hombre recien divorciado que vive solo en un departamento. Distanciado de sus hijos, atraviesa por una terrible tristeza al enterarse que el cáncer que lo ataca es inoperable. Es entonces cuando revalora su tiempo y da un giro a su vida. Renunciar al trabajo, mudarse de casa y escribir una novela están en sus planes a muy corto plazo, así que se inscribe a una clase de psicología en la universidad, en donde encuentra a una chica inteligente y llena de vida llamada Sarah Phoenix (Amanda Peet) con la cual tiene una relación cercana y llena de aventuras, por lo que no tardaran mucho en enamorarse el uno del otro y harán hasta lo imposible para vivir cada momento al máximo.

La película naufraga en una somnolencia total, es casi intolerable. Es plana y absurda, no tiene gancho para atrapar al contrario aleja toda cuestión que te haga sentir agusto con los personajes, hace que los veas con desdén y con ganas de que acabe su pobre historia. No vale la pena gastar 40$ en esta absurda historia, Mejor vayan a ver Transformers…

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