Sin Límites: El vivir intoxicado te hace inteligente.. ¿será?

¿En serio se necesita una droga para ser feliz, inteligente y funcional en la vida? Pues esta película se encarga de convencerte de que sí.  Eddie Morra (Bradley Cooper), un hombre que está a punto de tocar fondo con su vida descubre una droga que potenciará su cerebro a límites inimaginables. No voy a negar que la cinta es entretenida por que vaya que lo es, la cinta funciona, sin embargo, te deja ese sabor de que estás viendo una oda a la farmacodependencia.

Partiendo de este argumento como base, se consigue una propuesta que llama al espectador y le lleva de la mano con bastante soltura logrando entretener correctamente y crear situaciones que te hacen pensar. Todo bien hasta llegada la mitad de la película, cuando en un determinado punto en el que la trama pierde su ritmo y los diálogos comienzan a flojear.

Una lástima porque parte de una premisa que, bien desarrollada, podría haber tenido un mayor calado. Muchos artistas han desarrollado parte de su obra bajo los efectos de algún tipo de estimulante (llámese droga, alcohol u otros), lo cual le da un plus de veracidad al tiempo que la hace interesante para analizar el proceso de creación, pero desgraciadamente, esto se deja de lado para adentrarse en un mar de aburridas incongruencias del tipo de cómo hacerse rico al instante, tramo donde interviene el que otrora fuera el mejor actor, ahora secundario de lujo, un Robert de Niro al que le va haciendo falta ya un papel de mayor relevancia.

Lo que parecía una interesante historia de cómo un hombre, abatido por una depresión brutal acepta al ingerir esta sustancia como una entrada a un aparente cielo, que se torna infierno (como la vida misma) desluce este conflicto para hacerse más algo atractivo a los ojos del público y dejarla como una película de acción más que de reflexión.  En fin, que es una película con algún que otro hallazgo visual y salpicado de un estilo videclipero de ágil banda sonora, pero al fin y al cabo, prescindible, con una molesta voz en off (que a ratos es bastante fastidiosa) y una trama llevadera hasta cierto punto en que, como el protagonista, despertamos y nos acordamos que no hemos tomado nuestra dosis de pastilla que nos haga ver las cosas de manera diferente, en este caso esta olvidable película.

Así el director de “El ilusionista” deja de la lado lo que sorprendió a muchos en aquella película y aquí lo muestra como un director ambicioso, que con una historia entretenida (a secas) deja que perdamos dos horas de nuestro tiempo con una mano en la cintura, a algunos les será entretenida, a muchos otros, insulsa como a mí. Pero para las chicas que adoren y quieran a Bradley Cooper (¿Qué pasó ayer?) aquí lo podrán gozar y admirar en su faceta de verse sucio hasta como un ejecutivo de la bolsa de valores. Una cinta que pude haber sido más certera si hubiera dejado de lado la espectacularidad por un efecto más reflexivo.

*** de 5

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